Las cataratas de Iguazú son de estas bellezas en el planeta que son únicas y todo el mundo las quiere ver alguna vez en su vida, de hecho son una de las 7 maravillas naturales del mundo. Nuestro viaje para llegar fue bastante épico: salimos de Montevideo por la mañana, cruzamos la frontera entre Uruguay y Argentina en un paso fronterizo que hay entre Salto y Concordia y luego ya de noche tomamos otro bus de larga distancia. Este viaje fue bastante una aventura, primero para tomar el bus tuvimos que tomar un taxi (contratado por la compañía de bus) que nos llevó a la carretera por donde pasaba el bus. El bus era comodísimo, lástima que cuando faltaban ya solo unas 3 horas para llegar, se estropeó y estuvimos varias horas parados en una gasolinera. Encima, el mecánico que iba a venir a arreglarlo, no pudo venir porque la carretera estaba cerrada por alguna manifestación. En cambio mantuvimos conversaciones interesantes con los locales. Al final éramos todos amigos. Por fin llegó un bus de recambio y llegamos a Puerto Iguazú después de 27 horas de viaje. La verdad es que habíamos considerado hacer alguna parada en el trayecto para no hacer un viaje tan largo, pero como era semana santa, no queríamos llegar durante la segunda mitad de la semana. Aún así, en Puerto Iguazú ya muchos hostales estaban llenos y tuvimos suerte de poder encontrar un hostal bueno y barato que recién habían abierto. En Puerto Iguazú la gente viene para ir a vez las cataratas y la única cosa interesante que ofrece el pueblo es Hito Tres Fronteras donde se encuentra el Río Paraná con el Río Iguazú; desde el mirador se ven el lado brasileño y el lado paraguayo. Aquí hemos conocido a Luci, una chica de Asturias con la que hablamos un buen rato volviendo al centro.

La mañana siguiente tomamos el primer bus que iba al Parque Nacional de Iguazú para ver las cataratas. En el lado argentino hay muchas cosas para recorrer, y para hacer todo sin prisa, decidimos quedarnos un par de días. En la entrada del parque encontramos un montón de coatís, que no tenían nada de miedo de la gente y se acercaban a todo el mundo. La primera cosa que queríamos ver era la famosa Garganta del Diablo (por la mañana hay menos gente); para llegar hay que tomar un trenecito que te deja delante de las pasarelas de 1 km que pasa encima de la parte superior del río. A medida que nos acercábamos a la Garganta se escuchaba el ruido del agua más y más fuerte. Hemos llegado entre los primeros, así por lo menos durante algunos momentos pudimos contemplar esta maravilla de la naturaleza casi en solitario. Nos quedamos de verdad sin aliento, esta cascada es tan impactante. El nombre es muy significativo, la cantidad de agua que se cae, el ruido que hace y el vapor que sale de la garganta no se pueden imaginar antes de verlo con los propios ojos.

Garganta del Diablo

Después de haber contemplado esta maravilla, tomamos el tren de vuelta para bajar en otra estación y empezamos a recorrer la ruta inferior que pasa por debajo de las cataratas. Hemos parado en varios puntos con vista para ver las cascadas principales y la Garganta del Diablo desde lejos.

Cataratas de Iguazú

Decidimos hacer una excursión en barco que duró solo un cuarto de hora y era bastante cara pero que para nosotros fue una experiencia inolvidable. Eran barcos pequeños con un motor muy potente que te llevan tan cerca de las cataratas que te mojas por completo. El agua se te caía encima con una intensidad que uno se queda sin aire por un momento y la adrenalina te sube a tope.

Salimos del barco completamente empapados, pero con el calor pronto nos secamos. Tomamos el barco gratuito para la Isla San Martín (durante la espera hablamos un rato con María de Andorra) donde comimos nuestros bocadillos en la playa y nos secamos completamente (hacía mucho calor); luego recorrimos los senderos de la isla. Aquí como había menos gente, vimos más animales, entre otros unos pájaros tipo buitres y un lagarto bien grande. Del punto más panorámico de la isla se ven algunas de las cataratas muy bien y de muy cerca, aquí otra vez nos quedamos un buen rato simplemente mirando y escuchando el agua. Dejamos la isla en casi el último barco para seguir con la ruta inferior por las cataratas y luego al salir sellamos nuestra entrada con lo que se consigue un descuento de 50% para entrar el día siguiente.

El segundo día en el parque, como primera cosa fuimos a recorrer el sendero macuco que es un sendero tranquilo en la selva donde, como no hay casi nadie, se puede escuchar y ver muchísimos animales. Anduvimos muy despacito escuchando cada mínimo ruido en el bosque y mirando siempre muy atentamente si veíamos algún animal. Estábamos en el medio de la selva y nos perdimos escuchando una cantidad de pájaros diferentes que nunca habíamos oído antes. Fue una cosa increíble saber que millones de ojos te están mirando y escuchar estos sonidos nuevos que un poco te inquietan un poco te ponen curioso; es una mezcla de sentimientos contrastantes. Al final hemos podido ver y fotografiar un armadillo, varios lagartos, muchas mariposas, algunos pajaritos y como postre del día hemos podido sacar una foto de una serpiente verde que justo estaba comiendo a un animalito.

Animales en Iguazú

El sendero acababa en una cascada pequeña con un pozo abajo y en un mirador con vista de los bosques, pero lo que más nos gustó era parar muchas veces a escuchar los animales y a veces tener la suerte de verlos. Justo cuando estábamos a punto de acabar el sendero, el viento se levantó, el cielo se puso gris y sabíamos que pronto se nos iba a caer una buena. Llegamos a la parte donde estaban los quioscos y restaurantes y se puso llover mucho. Nosotros disfrutamos de la pausa de tormenta para comer y cuando la lluvia se paró, fuimos a tomar el tren para volver a la Garganta del Diablo, sabiendo que con este tiempo habría poca gente. No estuvimos solos, pero disfrutamos otra vez de este espectáculo de agua inolvidable con muy poca gente y para acabar el día recorrimos la parte superior de las pasarelas de donde se ven las cataratas de otro punto de vista, desde encima, también son espectaculares, te da vértigos mirar hacia abajo.

Circuito Superior

Salimos del parque emocionadísimos, haber podido vivir estas cataratas desde tan cerca y haber tenido contacto en tranquilidad con la selva que las rodea. El lado Brasileño de las cataratas y Brasil nos espera!

Empieza a organziar tu viaje_banner

Viaja a Argentina con un Operador Local y al mejor precio

5% de descuento reservando a través de Surfing the Planet



¡Inscríbete a nuestra newsletter!
Recibirás las últimas novedades, contenido exclusivo e inspiración para tus viajes. ¡Es gratis!