Al cabo de 9 horas de bus nocturno y con una temperatura fresquita de 4 grados llegamos a Kalaw. Lo que nos ha traído hasta aquí han sido las ganas de hacer un trekking de tres días hasta el lago Inle. Antes de empezar el trekking, nos relajamos un día más en Kalaw, un pueblo tranquilo, para afrontar la caminata con todas nuestras fuerzas. De Kalaw vimos la estupa muy bonita decorada con trocitos de vidrios y el mercado. Reservamos el trekking con Sam’s Restaurant y no podría haber sido mejor.

Día 1
Os presentamos el equipo, liderado por dos locales, Do (el guía) y Mee Too (el cocinero), con representantes de mitad Europa: un polaco, una alemana, dos inglesas, dos franceses, una italiana, un húngaro bajo los nombres de Martin, Inke, Caroline, Jo, Melanie, Gerard, Rachele y Gábor. Enseguida nos dimos cuenta de que éramos un buen grupo bastante bien balanceado de edades.

En cuanto salimos de Kalaw, pasamos por un bosque bonito y empezamos a conocer a nuestros nuevos compañeros de viaje. El paisaje que vimos era muy interesante y muy variado. Al principio había un paisaje seco, que poco a poco dejaba el sitio a un bosque para acabar en unas maravillosas vistas de campos!

Pasamos por varias aldeas y cuando veíamos algunos locales nos poníamos muy curiosos, lo bueno es que ellos eran tan curiosos como nosotros! Encontramos muchos niños, chicas y mujeres y todo el mundo nos saludaba con un gran “Mingalaba” (Hola) y desde el principio empezamos a regalar pulseritas, ya preveíamos regalar muchas pulseritas en estos tres días.

Al cabo de unas tres horas de caminata llegamos a Sharpin, una aldea de la etnia Danu donde nos acogió una familia en su casa y donde comimos un buen plato de noodles que Mee Too nos había preparado. Descansamos dos horitas porque como dice Do, estamos de vacaciones y no hay prisa, y aprovechamos para hacer otras pulseritas.

El paisaje que nos acogió por la tarde ha sido una mezcla de paisaje seco con arbustos verdes; en el camino nos cruzamos con muchos búfalos y con los muchos locales que trabajaban en los campos y no solo, jaja.

Casi por la puesta del sol llegamos a Kyauk Su, una comunidad de la etnia Pau donde pasamos la noche. Justo el tiempo de poner nuestras mochilas en la cama y todos los niños del pueblo vinieron a vernos, éramos la atracción principal! Rachele bajó y intentó interaccionar con ellos, aquí ni siquiera hablan birmano, sino un dialecto, pero bueno eso para nosotros no cambió mucho la cosa. Menos mal que están estudiando algo de inglés, así que se podíamos comunicar un poco. Empezamos con lo básico y nos presentamos, luego seguimos con nombrar las partes del cuerpo y los nombres de los diferentes tipos de ropa, al cabo de una media horita ya teníamos bastante confianza y empezó el espectáculo!!! Al final nos encontramos bailando unas canciones locales y la macarena con público y aplausos.

Bailamos hasta que ya no había más luz y que las madres vinieron a llamar los niños uno por uno para ir a cenar, también Gábor vino a llamar a Rachele para la cena. Fue muy muy divertido para todos, bailarines (Rachele y los niños), el cameraman (Gábor) y el público (los otros turistas. Cenamos con arroz, varios currys de verduras, de pollo y de tofu con postre incluido. Después de la cena nos unimos alrededor del fuego con los chicos más grandes de la aldea a cantar canciones y tocar la guitarra, era una mezcla de canciones birmanas, francesas, inglesas y italianas, cada canción acababa con un grito “Iammui!!” (muy bien!) en el dialecto local. Este primer día de trekking no podría haber sido mejor, lo pasamos en grande!!!

Día 2
Después de un buen desayuno (Mee Too nos hace engordar de lo bien que cocina) y habernos despedido de nuestros nuevos amiguitos, salimos para el segundo día de trekking. El paisaje cambiaba de seco a campos de cultivo, pasando por muchas aldeas, con muchos Mingalaba, escuchando las cosas muy interesantes sobre el gobierno y la cultura birmana que Do nos contaba, regalando pulseritas, y hasta hemos visto una planta de piña que no habíamos visto nunca.

Comimos otros deliciosos platos de Mee Too y a caminar de nuevo, hacía mucho calor pero pronto llegó un merecido premio, un río pequeño, en el cual pudimos bañarnos, las mujeres por un lado y los hombres por el otro. Rachele y las chicas fueron con las mujeres, algunas se estaban bañando, otras estaban lavando la ropa. Se bañaron para quitarse parte del polvo bajo la atención de las chicas. Obviamente como buenos guiris nos pusimos la crema solar y una chica local quiso probarla, tuvimos que indicarle que no se la pusiera en los ojos, al final todas las chicas tenían la cara llenas de protector solar, fue muy gracioso. Mientras Gábor encontró una piedra grande en medio del río donde se sentó con los pies en el agua para disfrutar de la naturaleza en tranquilidad.

Seguimos el camino entre los campos y las aldeas, vimos muchos búfalos que tiraban carros, niños jugando en el agua y muchas mujeres trabajando en los campos.

Aquí nos acompañó un paisaje muy bonito, las terrazas cultivadas se parecían a las gradas de un anfiteatro y con el fondo de montañas boscosas.

Seguimos regalando pulseritas hasta llegar a. Puttu, otra comunidad Pao donde pasamos la noche. La particularidad de la comunidad Pao es que las mujeres están vestidas de negro con un turbante de color fuerte.

Tenemos que decir que a pesar de la gran cantidad de turistas que hacen este trekking en esta época, durante estos dos días no hemos cruzado ninguno, gracias a Do que no nos llevó por una ruta menos frecuentada por los turistas.

Nos acogió una familia que estaba encantada de vernos, como siempre llegaron unos cuantos niños, lo único es que estos están más acostumbrados a los viajeros y por lo tanto piden cosas. Rachele consiguió jugar al Girotondo con dos niñas y la satisfacción más grande fue verlas seguir jugando también después de que Rachele ya se había ido. Después de la cena, hicimos un juego con nuestros compañeros de viaje que a parte de ser divertido, también nos hizo conocer un poco mejor.

Día 3
La mañana siguiente, después de un abrazo por parte de la señora de la casa seguimos nuestro camino. Encontramos más niños y regalamos más pulseritas, paramos en un lugar para tomar algo y vimos unos niños jugando un juego tipo billar pero con fichas y con las manos. Este día fue el más monótono y el menos variado de paisaje, también todos estábamos cansados de los muchos kilómetros que llevábamos en las piernas.

Al cabo de algunas horas llegamos a Tone Lae, cerca del lago Inle donde comimos, nos despedimos de Do y Mee Too, y tomamos el barco para Nyaungshwe, nuestra próxima parada en el lago Inle . Pasamos por un canal y vimos cultivos flotantes donde la gente trabajaba en su trozo de tierra, estando dentro del barco. Cruzamos el lago para llegar a Nyaungshwe, durante el trayecto disfrutamos del paisaje del lago y vimos también los cientos de pescadores en sus barcos.

Hemos llegado a nuestro hostal reventados, pero contentos de haber pasado tres días inolvidables. Agradecemos mucho a Do por habernos explicado muchas cosas sobre la cultura birmana que iremos contando.

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