Tal vez la parte más esperada de Bolivia es el Salar de Uyuni y altiplano con las lagunas. A lo largo de los años una industria de turismo creció para llevar a los turistas a estos lugares en vehículos de 4×4. Los tours duran varios días y en general es una experiencia fascinante, aunque desgraciadamente muchas agencias no cumplen los requisitos de seguridad y hubo varias docenas de muertos en los últimos años gracias a los conductores borrachos. Nosotros al haber tenido una experiencia muy buena con la agencia d Freddy en Potosí, contratamos todo a través de su agencia que nos hizo un precio bastante mejor que lo que pagaba la gente en general. Tomamos un bus desde Potosí a mediodía y llegamos a Uyuni al cabo de 5 horas. El bus fue bastante lamentable y no era de la misma compañía que nos habían dicho, pero uno no se enfada por estos detalles, eso es Bolivia. Uyuni es una población bien fea y sucia, por suerte solo tuvimos que pasar una noche aquí. El sitio está lleno de turistas y los restaurantes tienen sus precios ajustados a eso.

Después de pasar una noche con bastante frío en el hostal, salimos para el tour en nuestro 4×4. Nuestro conductor se llamaba Omar y nuestros compañeros de viaje eran Cory, un chico majísimo de Canadá y tres personas de La Paz, una madre con dos hijos de nuestra edad. Primero fuimos a ver al cementerio de los trenes. Es un lugar donde se encuentran muchos trenes ingleses y franceses viejos abandonados, uno puede subir encima de ellos para sacar fotos.

cementerio de los trenes

La segunda parada, aún antes de entrar al salar, la hicimos en un pueblo donde se podía ver gente trabajando con la sal que sacan del salar y en el pueblo también había un pequeño museo con esculturas de sal dentro. Entramos en el salar que es un tipo de paisaje que no habíamos visto nunca. Hasta el horizonte todo es blanco como la nieve, en algunos lugares hay una capa de sal de más de 100 metros. Vimos los montones de sal que hacen de la sal extraída y también vimos los ojos que son pequeños agujeros con agua.

Montones de Sal

Paramos al lado de un hotel de sal que ya no funciona porque causaba demasiado daño para el medio ambiente. El paisaje completamente blanco te permite sacar fotos surrealistas, así nosotros también como todo el mundo sacamos varias, jugando con la ilusión óptica que te da el sitio.

Dentro del salar paramos para comer y visitamos la isla del Pescado que es un lugar en que ante todo se aprecia una cantidad inmensa de cactus. El más alto es de 9 metros y tiene 900 años de edad. También se puede subir a un mirador de donde se puede apreciar el salar, los cactus y las montañas que rodean el salar.

Isla del pez

Por la tarde paramos una última vez dentro de salar para disfrutar un poco más de este sitio increíble. Vimos la puesta del sol en un lugar al borde del salar, a esta hora ya se levantó un viento fuerte y empezó a hacer mucho frío. Llegamos al hotel que también era de sal, las mesas, las sillas, hasta el somier de la cama era de sal.

La mañana siguiente nos levantamos pronto para seguir nuestra ruta por el altiplano de Bolivia. Primero hicimos un pequeño desvío para visitar unas ruinas incas que se llamaba Laquaya. Después visitamos un necrópolis donde vimos momias dentro de las construcciones de piedra. Luego pasamos al lado del volcán Ollaque y vimos el humo salir del cráter del volcán. Desgraciadamente el tiempo se puso más y más feo, se levantó mucho viento y hacía mucho frío. A la hora del almuerzo paramos al lado de una laguna bonita en que vimos algunos flamencos (dos tipos diferentes). Comer fue bastante un sufrimiento porque se nos congelaban las manos del frío.

Laguna en el salar de uyuni

En la próxima laguna tuvimos la suerte de ver muchos flamencos desde muy cerca.

Laguna en el salar de uyuni

Flamengos

La penúltima parada fue el árbol de piedra que es una formación rocosa que se parece a un árbol. Durante la segunda parte del día íbamos bastante despacio porque se estropeó la suspensión del coche. Llegamos a la última parada del día, la Laguna Colorada que tiene un color rojo y aquí también se encuentran muchos flamencos.

Laguna Colorada

Hacía muchísimo frío y al llegar al alojamiento nos enteramos de que había nevado mucho en el lado chileno y no solo tuvieron que cancelar lo que íbamos a hacer el tercer día, sino cerraron el paso para ir a San Pedro de Atacama. El alojamiento en que estuvimos, carecía cualquier tipo de calefacción, las ventanas estaban rotas, las condiciones no eran exactamente fáciles. Encima de eso, los del alojamiento cobraron a la gente por las mantas extras, el papel higiénico, bueno una serie de cosas que nos parecen vergonzosas y ayudan a que mucha gente tenga una opinión pésima sobre Bolivia y su gente, mientras solo es esta gente vinculada a la industria de turismo que tiene la cara dura para estas cosas, la gente de Bolivia es muy amable. Negociando con el chófer conseguimos por lo menos que nos llevara el día siguiente al paso fronterizo más al norte que estaba abierto. Por supuesto tuvimos que pagarle por el favor, que también nos pareció bastante escandaloso, porque él iba a ahorrar mucha gasolina por la cancelación de la ruta del tercer día. Sin embargo, no tuvimos otra alternativa porque sin que le paguemos, nos habría vuelto a Uyuni.

Al día siguiente nos levantamos muy pronto y nos dirigimos al paso fronterizo de Ollanque. En el camino paramos a desayunar en un pueblo pequeño. El día fue mucho más agradable que el anterior, vimos algunos aves grandes (suris) que se parecen a los estruces y también paramos en un lugar que era como una ciudad de rocas. Había formas de muchos tipos, león, loro, cabeza de una persona. En una comunidad dejamos a nuestros compañeros bolivianos que iban a una reunión y nosotros seguimos para la frontera. En la frontera nos hicieron pagar por el sello de salida que probablemente es el invento más ridículo que vimos en este viaje para sacar dinero de los turistas. Vimos que nuestro bus está aparcando en el lado chileno de la frontera, así no tuvimos tiempo para empezar una discusión. Al final tuvimos mucha suerte porque en el lado chileno nos esperaba el bus que nos llevó directamente a San Pedro de Atacama, así no tuvimos que hacer varios cambios como pensábamos. En el bus éramos un grupo pequeño con un conductor muy majo. Paramos en Calama para comer, así pudimos volver a comer una cazuela de vacuno que tanto nos encanta. En el bus también conocimos a una señora que tenía un hostal en San Pedro de Atacama y nos hizo un precio bueno. Así finalmente después de las complicaciones llegamos a San Pedro salvos y contentos. Los próximos días pasaremos en el desierto más árido del planeta, en el desierto de Atacama.

 

Empieza a organziar tu viaje_banner

¡Inscríbete a nuestra newsletter!
Recibirás las últimas novedades, contenido exclusivo e inspiración para tus viajes. ¡Es gratis!