Dublín es una ciudad de escritores, y se nota al pasear: Swift, Wilde y Beckett estudiaron en el Trinity College y Joyce llevó los acantilados de Howth a las últimas páginas del Ulises. Este itinerario de qué ver en Dublín en 3 días sigue ese hilo y también el de la música, que en sus pubs suena en directo.
El primer día arranca en el Trinity College, con el Libro de Kells y el Long Room, que para nosotros, que nos pierden las bibliotecas antiguas, fue de lo más bonito del viaje, y acaba de noche entre los pubs de Temple Bar. El segundo baja a la Dublín medieval hasta San Patricio, donde está enterrado Swift. Para mí, Rachele, esa tumba fue especial: Los viajes de Gulliver era uno de mis libros favoritos de niña.
El tercero sale de la ciudad, a los acantilados de Moher, con parada en Galway y sus pubs de música tradicional, o a la Calzada del Gigante: las dos excursiones que más nos impresionaron.
💡 Consejo útil
Las excursiones fuera de Dublín conviene dejarlas reservadas con antelación, porque la ciudad recibe visitantes todo el año. Si ya sabes qué quieres hacer, mejor cerrarlo antes de viajar. Estos son los enlaces que más se usan:
🌄 Excursión a Wicklow y Glendalough
🪨 Excursión a Belfast y la Calzada del Gigante
🏰 Excursión a Belfast, Calzada del Gigante y Castillo Dunluce
🏞️ Excursión a los acantilados de Moher y Galway
🎟️ Qué reservar antes de viajar
En Dublín casi todo se puede improvisar, pero hay unas pocas visitas con plazas limitadas u hora fija que conviene dejar cerradas desde casa:
- Cárcel de Kilmainham: solo se visita con guía y con entrada reservada en su web oficial (8 € el adulto). Las entradas salen a la venta 28 días antes, así que conviene sacarlas pronto. Si no consigues, no lo des por perdido: el mismo día por la mañana se libera un cupo más.
- Guinness Storehouse: la entrada se compra online y lleva franja horaria obligatoria.
- Trinity College y Libro de Kells: también con franja horaria.
- Excursiones del Día 3: las dos largas, sobre todo en temporada alta.
Kilmainham y la Guinness caen el mismo día, el segundo, así que lo más práctico es sacar las dos entradas a la vez.
Y si el pronóstico pinta mal, tenemos una guía con los planes para un día de lluvia en Dublín, ordenados según cuánto dure el agua.
🗓️ Qué ver en Dublín en 3 días – Día 1.
La ruta principal del primer día se hace a pie por el centro. Si quieres empezar con una visión general, arranca con el free tour, sigue por la Avenida O’Connell y la Spire, cruza el río hasta el Trinity College y el Libro de Kells y continúa por Grafton Street, Saint Stephen’s Green y Merrion Square hasta acabar la noche en Temple Bar. Lo demás es opcional según tu tiempo y lo que te interese: Molly Malone te pilla de paso, y los museos, el barco por el Liffey con el Famine Memorial, el free tour de misterios y leyendas y la cena con espectáculo los puedes añadir o quitar sin descuadrar el día.
🚶♂️ Hacer un free tour por Dublín
La primera mañana la dedicaríamos a una visita guiada por el centro histórico, que es la manera más rápida de situarse. Nosotros recomendamos este free tour por Dublín en español: pasa por el Ayuntamiento, el Castillo de Dublín y Temple Bar, y luego puedes volver por tu cuenta a lo que más te haya gustado.
Lo que más valoramos de estos recorridos es el contexto. Entre parada y parada, el guía va soltando anécdotas y detalles de la historia de la ciudad que es difícil descubrir cuando vas solo con el mapa.
Si te interesa la historia más reciente, también hicimos el free tour de la independencia de Irlanda. Salimos entendiendo mucho mejor los episodios más duros del último siglo y por qué todavía pesan hoy.
🌆 Avenida O’Connell, el GPO y la Aguja Spire
Los free tours suelen quedar junto a la Aguja Spire, en plena Avenida O’Connell, y el paseo puede empezar ahí mismo. Es la gran arteria del norte del río y un buen sitio para entender cómo nació la Irlanda independiente.
En el General Post Office (GPO), el antiguo edificio de correos, se proclamó la República Irlandesa durante el Alzamiento de Pascua de 1916, y su fachada todavía tiene marcas de bala de aquellos combates. Alrededor, la calle es sobre todo tiendas y cafeterías, pero varios de sus edificios tuvieron un papel en aquella semana.
La Spire, en un extremo de la avenida, es una aguja de acero inoxidable de 120 metros que no pega nada con la arquitectura de alrededor, y eso la convierte en una buena referencia: se ve desde muchos puntos del centro y cuesta perderse teniéndola a la vista.
📚 Trinity College y el Libro de Kells
Bajando la avenida desde la Spire se cruza el Liffey por el Puente O’Connell, y cinco minutos más allá está uno de los sitios que más ganas teníamos de volver a ver: el Trinity College. La reina Isabel I lo fundó en 1592 y es la universidad más antigua de Irlanda. Jonathan Swift, Oscar Wilde y Samuel Beckett estudiaron aquí, lo que explica el peso que tiene en la vida cultural de la ciudad.
La visita que no hay que saltarse es la Biblioteca del Trinity College. Su sala principal, el Long Room, es un pasillo de estanterías de madera y seguramente la imagen más conocida de toda la universidad. Ten en cuenta que buena parte de los libros se han retirado para restaurar la biblioteca: hoy quedan unos 20.000 en las estanterías. Según Trinity, la Old Library y el Long Room seguirán abiertos hasta finales de 2027 y después empezará la restauración. El Libro de Kells se podrá seguir viendo en otro edificio del campus, pero si te hace ilusión la sala, no la dejes para otro viaje.

Las bibliotecas antiguas nos pierden, y esta fue de lo más bonito del viaje. Aun así, lo que la gente viene a ver es el Libro de Kells: un manuscrito del siglo IX con los cuatro Evangelios en latín, hecho por monjes celtas en un monasterio de la isla de Iona y decorado con un nivel de detalle que obliga a acercarse al cristal. Y si lo tuyo son las bibliotecas antiguas con los libros en su sitio, el segundo día pasarás junto a la Biblioteca Marsh, pegada a San Patricio.
💡 Consejo: si prefieres entrar con alguien que te explique la universidad y el manuscrito, existe esta visita guiada por el Trinity College, el Libro de Kells y el Castillo de Dublín, que recorre el Trinity y el Libro de Kells y termina junto al castillo (cerrado por ahora; la entrada no está incluida).
👩 Estatua de Molly Malone
Más que una visita, es una parada de paso para la foto. A pocos minutos del Trinity está una de las figuras más populares de Dublín: la estatua de Molly Malone, una joven vendedora ambulante con su carro de pescado, inspirada en la canción Cockles and Mussels.
Nadie sabe si Molly Malone existió. Según la tradición, vendía berberechos y mejillones por las calles de la ciudad y murió muy joven, pero bien podría ser un personaje inventado para la canción. Da igual: se ha convertido en un símbolo de Dublín y siempre hay alguien haciéndose una foto a su lado.
🛍️ Grafton Street
De Molly Malone se sube enseguida a Grafton Street, la calle comercial más conocida de Dublín. Es peatonal, está llena de tiendas y cafeterías y es el escenario de algunos de los músicos callejeros más famosos de la ciudad.
En pocos metros puedes oír canciones tradicionales irlandesas, un grupo de jazz o a alguien que simplemente ha sacado la guitarra. Aunque no vayas a comprar nada, pasa por aquí solo por la música.
💡 Curiosidad: Grafton Street debe su nombre a Henry FitzRoy, primer Duque de Grafton.
🌿 Saint Stephen’s Green y el Jardín de los Sentidos
Grafton Street desemboca en Saint Stephen’s Green, uno de los parques más conocidos del centro y el sitio ideal para sentarse después de una mañana de caminata. Tiene senderos, zonas ajardinadas, lagos, fuentes y estatuas por todas partes.
En el Alzamiento de 1916 también hubo rebeldes atrincherados dentro del parque, a pocas calles del GPO.
Una de las veces que vinimos era primavera y entramos en el Jardín de los Sentidos. Estaba todo en flor, y nos encantó cómo se mezclaban los distintos tipos de flores con los arbustos que acababan de brotar.
🚪 Merrion Square y barrio georgiano de Dublín
Seguimos hacia Merrion Square, una de las plazas más bonitas del barrio georgiano. Alrededor del parque central se alinean edificios de ladrillo rojo con las típicas fachadas georgianas de los siglos XVIII y XIX.
En el parque, una estatua de Oscar Wilde recostado sobre una roca mira hacia el número 1 de la plaza, la casa donde vivió de niño (nació en la cercana Westland Row). Es de lo más fotografiado de Merrion Square.
Pero lo que más identifica a la zona son las puertas de colores. Como las fachadas son casi idénticas, las puertas rojas, azules, verdes o amarillas resaltan todavía más.
Sobre su origen hay varias versiones, ninguna demostrada. Una dice que los vecinos las pintaron de colores distintos para reconocer mejor su casa; otra, que fue una especie de protesta contra la monarquía británica. Sea cual sea la cierta, hoy son una de las imágenes más típicas de Dublín: ve mirándolas mientras paseas por el barrio.
🎨 Museo Nacional de Irlanda y National Gallery
Los museos van aparte: entra solo si vas bien de tiempo. A dos pasos de Merrion Square hay dos museos que interesan si te gusta el arte o la historia: el Museo Nacional de Irlanda y la National Gallery of Ireland.
El Museo Nacional tiene varias sedes por la ciudad, pero para una visita turística nos quedaríamos con la de Arqueología, en Kildare Street. Guarda objetos de la Edad del Bronce, piezas vikingas, colecciones sobre los antiguos reinos gaélicos y la Irlanda medieval y los famosos bog bodies, cuerpos humanos que se conservaron de forma natural durante miles de años en las turberas.
La National Gallery of Ireland, muy cerca, reúne más de 15.000 obras desde la Edad Media hasta hoy: artistas irlandeses como Jack B. Yeats y grandes maestros europeos como Caravaggio, Vermeer, Velázquez o Monet. La colección permanente es gratuita.
Al ser gratis y estar a un paso uno del otro, son un buen comodín cuando llueve: los incluimos en nuestro plan de refugios para días de lluvia en Dublín.
🚤 Río Liffey, Famine Memorial y paseo en barco por Dublín
El barco no es obligatorio, pero si te apetece cambiar de ritmo, este es buen momento. Tras tantas horas a pie, sube a un barco y recorre el río Liffey. Con este paseo en barco por Dublín pasas bajo algunos de los puentes más conocidos, como el Ha’penny Bridge o el O’Connell Bridge, y ves la ciudad desde el agua.
Antes o después, acércate al Famine Memorial, en la orilla del Liffey. Las esculturas recuerdan la Gran Hambruna irlandesa de mediados del siglo XIX, una de las mayores tragedias del país, que además provocó una enorme ola de emigración.
Son figuras de bronce de hombres, mujeres y niños en los huesos, caminando hacia los barcos, y cuesta pasar de largo.
🌙 Free tour de los misterios y leyendas de Dublín
Antes de ir a Temple Bar cabe un plan opcional más. De noche el centro cambia de cara. Si te gustan las historias de fantasmas y leyendas, prueba este free tour de misterios y leyendas.
El recorrido va de personajes del pasado, pubs que dicen estar encantados y algunos de los capítulos más oscuros de la ciudad. Si te quedas con ganas, en la misma línea está el tour del Dublín macabro.
🍺 Temple Bar y sus pubs legendarios
El día acaba en Temple Bar: calles adoquinadas, fachadas de colores y pubs con música en directo. Es la postal de la noche dublinesa.
Es la zona de ocio más concurrida de la ciudad, sobre todo los fines de semana, y los precios de las pintas lo notan. Aun así, una noche aquí con música tradicional de fondo forma parte del viaje.
Entre los más conocidos están:
- The Temple Bar: el más famoso del barrio, inconfundible por su fachada roja. Tiene música en directo y una carta de whiskies enorme.
- Oliver St. John Gogarty: muy animado, con música tradicional irlandesa casi siempre y platos típicos como el Irish stew o el fish and chips.
- The Norseman: si buscas algo más tranquilo, con cervezas artesanales y menos jaleo.
💡 Consejo: si además de tomar algo quieres conocer las historias que hay detrás de los pubs y de la vida nocturna de la ciudad, puedes reservar este tour de pubs por Temple Bar. Y si lo tuyo es aprender a servir una Guinness como manda la tradición, hay otro tour de pubs con clase para tirar pintas.
🍽️ Cena con espectáculo irlandés
Si los pubs no son lo tuyo, mira este plan. Otra manera de cerrar el primer día es una cena con espectáculo tradicional irlandés. En The Irish House Party cenas con música en directo y bailes tradicionales como el Irish stepdance, y en el menú no falta el Irish stew, un estofado de carne y verduras.
Itinerario de Dublín – Día 1.
🗓️ Qué ver en Dublín en 3 días – Día 2.
El segundo día gira alrededor de dos visitas con hora: la cárcel de Kilmainham por la mañana y la Guinness Storehouse por la tarde. Las dos quedan al oeste, igual que Phoenix Park, y desde ahí se vuelve andando hacia la Dublín medieval de las catedrales y el castillo, que no se puede visitar por dentro hasta enero de 2027. La tarde va cargada: si la Guinness se alarga, elige qué catedral ver por dentro y deja la otra para verla por fuera. Con una sola entrada, San Patricio: tiene la tumba de Swift y la Biblioteca Marsh pegada. Christ Church compensa sobre todo por su cripta.
La ruta principal es Phoenix Park, Kilmainham, la Guinness Storehouse, Christ Church, San Patricio con la Biblioteca Marsh y el Castillo de Dublín, que de momento solo se ve por fuera. El resto son paradas que puedes sumar o saltarte según cómo vayas.
🌳 Phoenix Park
Se empieza lejos del centro, en Phoenix Park: más de 700 hectáreas de praderas, senderos y jardines que lo convierten en uno de los parques urbanos más grandes de Europa. Se pasea sin el agobio del centro y, en algunas zonas, con ciervos en libertad.
Nos hizo mucha ilusión encontrarlos, sobre todo a nuestro peque, que no se cansaba de mirarlos tan de cerca. Eso sí, guarda las distancias y no intentes acercarte demasiado.
El parque tiene historia desde el siglo XVII y, antes de ser uno de los grandes espacios de ocio de Dublín, tuvo también usos militares. Dentro están Áras an Uachtaráin, la residencia oficial del Presidente de Irlanda (la antigua Viceregal Lodge), Deerfield, residencia del embajador de EE. UU., el Obelisco de Wellington y Ashtown Castle, una torre medieval que es el edificio más antiguo del parque.
Vale la pena venir temprano: así lo paseas con calma antes de la visita a Kilmainham, que está justo al sur.
🏛️ Cárcel de Kilmainham: cómo reservar la entrada
No muy lejos del parque está la Cárcel de Kilmainham, probablemente la visita que mejor explica la historia moderna de Irlanda. Se construyó a finales del siglo XVIII y fue escenario de varios de los episodios clave de la lucha por la independencia.
Se recorren los pasillos, las celdas y los patios mientras te cuentan las historias de los hombres, mujeres y niños que estuvieron presos aquí. El edificio en sí importa menos que lo que pasó dentro y el papel que tuvo en los momentos más duros del país.
Solo se entra con visita guiada y entrada reservada en su web oficial. Si todavía no la tienes, arriba te contamos cómo funcionan las reservas.
🏘️ Barrio de The Liberties y Guinness Storehouse
De Kilmainham se llega a The Liberties, un barrio con mucho carácter y muy ligado a la historia industrial de Dublín, sobre todo a la cerveza y al whiskey.
Es donde está la Guinness Storehouse, dentro del recinto histórico de la cervecería de St. James’s Gate. La visita es interactiva y va desde cómo se elabora la cerveza hasta la historia de la marca. Al final se sube al Gravity Bar, donde te tomas la pinta de Guinness con vistas panorámicas de la ciudad.
Antes o después de la visita, merece la pena pasear el barrio: calles históricas, mercados tradicionales y antiguas destilerías que ayudan a entender qué ha significado esta zona para Dublín.
Como Kilmainham, va con franja horaria obligatoria. Puedes reservar la entrada a la Guinness Storehouse o, si te apetece meterte también en el mundo del whiskey irlandés, este tour que suma la destilería Jameson.
🥃 Jameson Distillery Bow St.
Esta no es una parada más, sino un cambio de plan. Si el whiskey irlandés te tira más que la cerveza, puedes cambiar la Guinness por la destilería de Jameson, una de las marcas más famosas de Irlanda. La antigua Old Jameson Distillery se llama hoy Jameson Distillery Bow St. y está en Smithfield, al otro lado del río, a unos veinte minutos andando de la Guinness.
En la visita guiada a la destilería se explica cómo se hacía el whiskey de forma tradicional: los ingredientes, la destilación y el envejecimiento en barricas de roble.
🌿 St. Audoen’s Park y St. Audoen’s Church
Parada opcional, aunque queda justo en el camino. De la Guinness a la Dublín medieval hay un cuarto de hora a pie por Thomas Street, sin necesidad de transporte. St. Audoen’s Park es un parque pequeño, nada que ver con los grandes de Dublín, pero está tan bien situado que viene perfecto para descansar las piernas.
Al lado tienes St. Audoen’s Church, fundada en 1190 y considerada la iglesia medieval más antigua de Dublín que conserva parte de su estructura original. Con sus muros de piedra y sus elementos góticos, es fácil imaginar cómo era este rincón de la ciudad en la Edad Media.
⛪ Christ Church Cathedral
A un par de minutos de St. Audoen’s está la Christ Church Cathedral, una de las dos grandes catedrales de Dublín. Los vikingos fundaron aquí una primera iglesia hacia 1030, los normandos la reconstruyeron en piedra a partir de 1172 y las reformas posteriores le fueron añadiendo capas: lo que ves hoy mezcla elementos normandos, góticos y victorianos.
Baja a la cripta medieval, considerada la más grande de Irlanda, donde se conservan piezas de distintas épocas que cuentan la larga historia del edificio. Arriba, fíjate en las vidrieras y en el órgano monumental.
💡 Consejo: si quieres recorrerla por tu cuenta y con explicaciones, puedes reservar tu entrada a Christ Church Cathedral con audioguía.
⛪ La Catedral de San Patricio y la Biblioteca Marsh
De Christ Church se baja en pocos minutos a la otra gran catedral, la de San Patricio, el templo más grande de Irlanda. Según la tradición, San Patricio bautizó aquí a los primeros cristianos de la isla, y la iglesia actual empezó a construirse en el siglo XII.
Dentro hay vidrieras, capillas, un órgano enorme y la tumba de Jonathan Swift, el autor de Los viajes de Gulliver. Para mí, Rachele, fue un momento especial, porque era uno de mis libros favoritos cuando era niña.
Pegada a la catedral está la Biblioteca Marsh, abierta en 1707 y considerada una de las más antiguas de Irlanda. Es pequeña, con miles de libros antiguos y varias colecciones de manuscritos, y tiene un ambiente tan particular que encaja muy bien como complemento a la catedral.
💡 Consejo: puedes ver las dos con esta visita guiada por la Catedral de San Patricio y la Biblioteca Marsh.
🏰 Castillo de Dublín
Para entender quién mandaba en Irlanda antes de la independencia hay que pasar por el Castillo de Dublín. Los normandos levantaron aquí una fortaleza en el siglo XIII, y hasta 1922 fue la sede de la administración británica en la isla.
Aviso: el castillo está cerrado al público hasta enero de 2027 por la Presidencia irlandesa del Consejo de la UE, y todavía no hay un día concreto de reapertura (compruébalo en la web oficial del castillo). Pasarás cerca porque está en plena zona medieval, pero no cuentes con entrar.
Con el castillo cerrado o en un día de lluvia, en qué hacer en Dublín cuando llueve te contamos qué visitas con techo lo sustituyen.
Cuando reabra, lo más vistoso serán las salas de Estado, con pinturas, tapices y muebles que cuentan para qué se usó el castillo en cada época.
Si quieres que te lo cuenten, esta visita guiada recorre el Trinity College y el Libro de Kells y termina en el castillo; la entrada al castillo no está incluida y, mientras siga cerrado, no se puede entrar.
🏛️ Ayuntamiento de Dublín
Si te sobran unos minutos, asómate también a este edificio. A un paso del Castillo está el Ayuntamiento, construido entre 1769 y 1779 como Royal Exchange, la lonja de los comerciantes, y convertido más tarde en sede del gobierno de la ciudad. Por fuera llaman la atención la fachada neoclásica y sus columnas corintias, y por dentro, la gran cúpula.
El interior no siempre se puede visitar, porque depende de los horarios y de los espacios abiertos, pero aunque esté cerrado vale la pena pasar por la plaza para ver la fachada.
🛍️ George’s Street Arcade
Si llegas con fuerzas al final de la tarde, aquí tienes un plan extra. Entre tanto monumento, entra en George’s Street Arcade, un mercado cubierto que abrió en 1881 y es uno de los mercados victorianos más antiguos de Irlanda que siguen funcionando.
Ya solo el edificio, de hierro y ladrillo rojo, justifica la parada. Dentro hay de todo un poco: puestos de comida, artesanía, ropa vintage, antigüedades y pequeñas tiendas.
Nos gusta porque no tiene nada que ver con las grandes calles comerciales del centro. Es buen sitio para curiosear y llevarte un recuerdo distinto de Dublín.
🥃 Museo del Whisky Irlandés
El último añadido del día es solo para aficionados. Si no has entrado en ninguna destilería y el whiskey te interesa, para cerrar el día tienes en pleno centro el Irish Whiskey Museum. Repasa la historia del whiskey irlandés desde sus orígenes hasta el peso que tiene hoy en la cultura del país.
Te cuentan cómo se elabora, qué variedades hay y unas cuantas historias curiosas, y al final hay una cata de varios whiskeys irlandeses.
Puedes reservar la entrada al Museo del Whisky Irlandés o, para algo distinto, apuntarte a un taller de café irlandés y aprender a prepararlo.
Itinerario de Dublín – Día 2.
🗓️ Qué ver en Dublín en 3 días – Día 3. Una excursión fuera de la ciudad
El tercer día toca salir de Dublín. De las excursiones de un día que hicimos desde la capital, las dos que más nos impresionaron fueron la costa atlántica de Moher y la Calzada del Gigante, al norte.
🤔 ¿Moher, Belfast o algo más cerca?
Ambas son excursiones organizadas de unas 12 horas, buena parte en autobús. Con niños pequeños se hacen largas, y después de dos días andando por la ciudad también lo notarás tú.
Si el pronóstico es malo, Belfast aguanta mejor: buena parte del día es ciudad y la Calzada se recorre igual con lluvia. Moher, en cambio, solo luce con visibilidad.
Si prefieres un día más corto, Wicklow y Glendalough quedan a menos de una hora y Howth se hace en el tren de cercanías (DART). Los tienes más abajo, entre las excursiones para más días.
🌊 Excursión a los acantilados de Moher y Galway
Esta excursión organizada es de las más completas desde Dublín porque junta dos sitios muy distintos: los acantilados de Moher, en la costa atlántica, y la ciudad de Galway.
Los acantilados recorren unos 14 kilómetros de costa atlántica y llegan a los 214 metros de altura. Desde los miradores, la roca cae a pico sobre el océano, y los días claros se ven las islas Aran y hasta las montañas de Connemara. Aquí anidan muchas aves marinas, entre ellas los puffins o frailecillos, casi un emblema de la costa irlandesa. Eso sí, solo están de finales de marzo a mediados de julio: en otoño ya no los verás.
Galway nos gusta mucho por su ambiente: es una ciudad universitaria, pequeña, fácil de recorrer a pie, y sesiones de música tradicional en muchos de sus pubs. Entre sus monumentos están la Catedral de Galway y el Arco Español, que recuerda la época en que la ciudad comerciaba mucho con España.
Por el camino se cruza The Burren, una gran extensión de roca caliza donde crecen especies vegetales muy distintas entre sí.
Si vas por libre, la entrada a los acantilados cuesta 15 € en taquilla y algo menos online, y los menores de 12 no pagan; consulta el precio vigente en su web antes de ir. Y no cuentes con caminar por el borde: el sendero costero entre Liscannor y Moher está cerrado desde 2025, así que la visita se hace por el recorrido de miradores junto al centro de visitantes.
Si solo tienes un día para salir de Dublín y quieres naturaleza y ciudad en el mismo plan, reserva tu excursión a Moher y Galway, con transporte y guía incluidos.
🪨 Belfast y la Calzada del Gigante
La otra gran excursión de un día es una escapada a Irlanda del Norte, para ver Belfast y la Calzada del Gigante, uno de los paisajes geológicos más raros de la isla.
La Calzada del Gigante (Giant’s Causeway) es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y está formada por unas 40 000 columnas de basalto, muchas hexagonales. Se formaron hace unos 60 millones de años, cuando la lava se enfrió y se contrajo. Las piedras se ven gratis; lo que se paga es el centro de visitantes; consulta el precio vigente en la web oficial.
Unas columnas tan regulares tenían que acabar en leyenda. Según la tradición, el gigante irlandés Finn McCool la construyó para cruzar a Escocia y pelearse allí con otro gigante. La explicación geológica tiene menos épica, pero cuando estás delante el paisaje se disfruta igual.
Belfast es la capital de Irlanda del Norte y la segunda ciudad de la isla después de Dublín. Su historia reciente está marcada por The Troubles, el conflicto político y religioso que todavía se ve en los murales políticos y en el Muro de la Paz.
Allí se puede visitar también la antigua cárcel de Crumlin Road, el Museo del Titanic, levantado donde estaba el astillero que construyó el barco, o el Ayuntamiento de Belfast, un gran edificio neobarroco inaugurado en 1906. Ahora bien, en la excursión de un día no da tiempo a todo: hay unas 3 horas de conducción, alrededor de 1 h 15 min en la Calzada y poco tiempo libre en Belfast, así que el Museo del Titanic no suele caber.
Hay dos versiones de la misma excursión: la excursión a Belfast y la Calzada del Gigante, la clásica, y esta otra que suma el Castillo de Dunluce, unas ruinas junto al mar en la costa norte. La diferencia es esa parada; si el castillo no te dice nada, con la clásica tienes lo esencial. Las dos llegan a sitios difíciles de encajar por tu cuenta en una escapada corta.
🛂 Ojo con la ETA para entrar en Irlanda del Norte
Belfast, la Calzada y los estudios de Juego de Tronos están en Irlanda del Norte, que es Reino Unido. Según el Gobierno británico, un español que no sea residente en Irlanda necesita la ETA (Electronic Travel Authorisation) para entrar, también si cruza por carretera desde Dublín. Cuesta 20 £, vale 2 años (o hasta que caduque el pasaporte) y se tramita online en gov.uk.
En la carretera entre Dublín y Belfast no hay control fronterizo, y algunas fichas de excursión dicen que no hace falta. No te fíes: compruébalo en la web oficial antes de reservar y, si te toca, pídela con unos días de margen.
🧭 Qué hacer en Dublín con más días: excursiones cercanas
Con algún día más, o si prefieres no pasar el tercero en un autobús, los alrededores dan para planes más cortos: montaña y monasterios al sur, pueblos de costa al norte y, para los fans de Juego de Tronos, los estudios de la serie.
🌄 Wicklow y Glendalough
A menos de una hora de la ciudad están las Montañas de Wicklow, con colinas de brezo, lagos, bosques y valles glaciares. No es raro que a esta región la llamen el “jardín de Irlanda”.
El sitio estrella es Glendalough, un valle glaciar con las ruinas de uno de los principales asentamientos monásticos de Irlanda. San Kevin fundó el monasterio en el siglo VI, y con el tiempo se convirtió en un gran centro religioso y de estudio.
Todavía quedan en pie la torre circular, varias iglesias de piedra y antiguas cruces celtas, todo entre montañas y junto a los dos lagos del valle. Aunque no te interese la historia, el valle da para una buena caminata.
Varios senderos rodean los lagos y suben a algunos miradores. No es raro que Glendalough saliera en películas como Braveheart o Posdata: Te quiero. Pasear por el valle no cuesta nada; lo que se paga es el centro de visitantes (unos 5 € el adulto).
Si no quieres organizar el transporte por tu cuenta, puedes reservar esta excursión a Wicklow y Glendalough.
🎬 Estudios de Juego de Tronos y localizaciones de cine
Para los fans de Juego de Tronos, a unos 90 minutos de Dublín están los estudios de la serie, en los antiguos Linen Mill Studios de Banbridge. Dentro se ve cómo se creó buena parte del universo de Poniente.
Hay decorados originales, vestuario, armas, objetos del rodaje y material sobre los efectos especiales. No tiene nada que ver con las excursiones de naturaleza de esta guía, y por eso es buena alternativa si viajas con alguien muy fan de la serie.
La excursión pasa también por varias localizaciones de rodaje de Irlanda del Norte y del este de Irlanda: castillos, bosques, playas y paisajes rurales donde se grabaron escenas de Invernalia o de las Tierras de los Ríos.
Si eres de los que la vieron entera, con la excursión a los estudios de Juego de Tronos ves de cerca cómo se construyó el mundo de la serie. Banbridge está en Irlanda del Norte, así que aquí también cuenta lo de la ETA.
🏰 Howth y Malahide
Para una escapada más corta, la costa al norte de Dublín es perfecta. Howth sigue siendo un pueblo marinero, con el puerto lleno de barcos, restaurantes de pescado y marisco y senderos por los acantilados.
Lo mejor es hacer alguno de esos senderos, con vistas a la bahía de Dublín y a Ireland’s Eye. La zona también tiene su lado literario: James Joyce la sacó en las últimas páginas del Ulises.
A pocos kilómetros, y a unos 25 minutos de Dublín, está el castillo de Malahide, una residencia elegante con más de ochocientos años de historia. Fue la casa de la familia Talbot casi todo ese tiempo y conserva parte del mobiliario, retratos y decoración de época. Lo rodea un parque enorme con jardines y un invernadero de plantas tropicales, de modo que la visita se alarga fácilmente con un paseo.
Como tantos edificios antiguos de Irlanda, Malahide tiene sus fantasmas: varias leyendas hablan de apariciones de antiguos habitantes del castillo.
Para juntar el pueblo marinero y el castillo en una misma jornada sin depender de trenes, está esta excursión a Howth y Malahide.
🌊 Paseo en barco por Howth e Ireland’s Eye
Si vas a Howth por tu cuenta y te apetece ver la costa desde el mar, en su puerto sale este paseo en barco por Howth y la isla Ireland’s Eye.
Desde el agua se ven los acantilados y la costa de Dublín, y muchas aves marinas. Según la época, gaviotas, frailecillos y otras especies que anidan en los acantilados y los islotes.
El barco llega hasta Ireland’s Eye, una islita deshabitada que sirve de refugio a muchas aves. Por el camino te cuentan historias de la costa: naufragios, piratas y la pesca y el comercio de los que vivió Howth, que además fue un punto estratégico para defender la bahía.
Si lo que quieres es desembarcar en la isla, el ferry que la conecta con Howth funciona de abril a septiembre, con travesías de 15-20 minutos, y en esa temporada hay frailecillos.
🛡️ Considera contratar un seguro de viaje
La Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) te da acceso a la sanidad pública de otros países de la UE, pero eso no quiere decir que todo sea gratis. En algunos sitios hay tarifas o copagos que pagan también los residentes y a los que en España no estamos acostumbrados. Y la TSE no cubre problemas muy habituales en un viaje, como la pérdida de equipaje, las cancelaciones o otros imprevistos.
Nosotros viajamos siempre con seguro, incluso cuando estamos dentro de la UE. Usamos Heymondo, y desde que viajamos con un niño lo agradecemos todavía más.
No te olvides de la documentación: Irlanda está en la UE pero no forma parte del espacio Schengen, así que hay control a la llegada y necesitas el DNI o el pasaporte en vigor.
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✈️ Cómo llegar a Dublín desde el aeropuerto
El Aeropuerto de Dublín está a unos 10 km del centro. No tiene metro ni tren directo, pero llegar a la ciudad es sencillo: hay desde autobuses baratos hasta traslados privados que te dejan en la puerta del hotel.
🚍 Autobús: es de las opciones más económicas. Al centro van Dublin Express (líneas 782 y 784), Aircoach y las líneas 16, 19 y 41 de Dublin Bus. Los exprés paran en sitios como O’Connell Street, Christ Church, Merrion Square o Saint Stephen’s Green, y tardan unos 30-40 minutos según el tráfico. El billete se compra a cada operador.
🚇 Tranvía Luas: no llega al aeropuerto, así que tendrías que combinarlo con otro transporte. Una vez en la ciudad, en cambio, es muy práctico para moverte entre barrios.
🚗 Traslado privado: si llevas mucho equipaje, viajas con niños o no quieres pensar en conexiones, reserva un coche con antelación y el conductor te recogerá en el aeropuerto para llevarte al alojamiento.
🚌 Cómo moverse por Dublín
El centro de Dublín se recorre a pie sin problema, y para buena parte de este itinerario apenas tendrás que coger transporte. Para las distancias largas hay autobuses, tranvías y trenes de cercanías.
🚍 Autobuses urbanos: llegan a casi todos los barrios y vienen bien para sitios algo apartados del centro, como Phoenix Park o la Guinness Storehouse. Algunas líneas funcionan de noche, con menos frecuencia.
🚊 Tranvía Luas: tiene dos líneas, la Roja y la Verde, que unen el centro con barrios como Sandyford, Tallaght o los Docklands. Es útil para zonas que quedan fuera de los recorridos a pie.
🚆 Trenes suburbanos DART: la mejor opción para ir a la costa, a sitios como Howth o Bray. Recorren buena parte de la costa este y el trayecto junto al mar es muy bonito.
🚴 Bicicleta: hay carriles bici en varias zonas y un sistema público de alquiler. Para espacios grandes como Phoenix Park es una buena alternativa.
💳 Leap Visitor Card: tarjeta de transporte para turistas que incluye Dublin Bus, Luas, DART y los trenes de cercanías, y empieza a contar desde el primer uso. No vale para los autobuses del aeropuerto. El de 1 día cuesta 8 €; los de 3 y 7 días tienen su precio en la web oficial de Leap. Con el centro a pie, solo compensa si vas a usar mucho el DART y el Luas, por ejemplo para ir a Howth.
🎫 Pase turístico: si vas a entrar en muchos sitios de pago, echa cuentas con el Go City Dublin Pass, que agrupa entradas a varias atracciones.
🚌 Bus turístico: no es imprescindible, porque el centro se hace a pie y con tráfico se pierde tiempo. Aun así, si quieres una vista general sin caminar tanto, pasa por los principales lugares y puedes subir y bajar cuando quieras. Puedes reservar tu billete para el autobús turístico de Dublín, Big Bus aquí, o el combinado de bus turístico y entrada a la Guinness Storehouse.
🌙 De noche: ten cuidado en Temple Bar y, a última hora, en la parte norte de O’Connell Street y Talbot Street. Como en cualquier zona con mucha gente, vigila tus cosas en Grafton Street, Henry Street y en la parada del Luas de O’Connell.
🏨 Dónde dormir en Dublín
Con dos o tres días, dormir bien situado cambia mucho el viaje. Hay mucha oferta, pero los precios suelen ser altos, así que conviene reservar con tiempo.
Centro histórico (Temple Bar, Trinity College, Grafton Street): lo más cómodo si quieres tener cerca casi todo lo que vas a ver y salir de noche sin depender del transporte. Alrededor de Temple Bar es donde más ambiente hay.
St. Stephen’s Green y Merrion Square: más tranquilo y elegante, entre parques, museos y casas georgianas, y a un paseo de todo el centro.
Smithfield y The Liberties: barrios con un ambiente más local y alternativo, con antiguas destilerías, mercados y buena parte de la tradición cervecera y del whiskey de Dublín.
Zona de Docklands: la Dublín moderna, con edificios contemporáneos, hoteles de diseño y buenas conexiones con el centro. Es la opción si prefieres alejarte del casco histórico.
VER PRECIOS DE HOTELES EN DUBLÍN
Hoteles céntricos · Opciones para todos los presupuestos
Opciones según presupuesto
Bajo
- Abbey Court Hostel: de los albergues más conocidos de Dublín, con mucho ambiente y desayuno incluido.
- Generator Dublin: moderno y animado, en Smithfield, con zonas comunes amplias y bar propio.
Medio
- Leonardo Hotel Dublin Parnell Street: junto a O’Connell Street y cerca de muchos de los puntos principales del centro. Habitaciones modernas y buen desayuno.
- Arthaus Hotel: hotel de diseño, con un aire artístico, al lado de St. Stephen’s Green.
- Trinity City Hotel: céntrico, con habitaciones amplias y a pocos minutos a pie del Trinity College.
Alto
- The Westbury Hotel: cinco estrellas junto a Grafton Street, con un servicio de primer nivel.
- The Morgan Hotel: en pleno Temple Bar, de estilo moderno, para quien quiera tener la vida nocturna en la puerta.
- The Shelbourne Dublin: uno de los hoteles históricos más conocidos de la ciudad, frente a St. Stephen’s Green y muy ligado a la historia de Dublín.
Si quieres comparar más alojamientos y precios para tus fechas, puedes ver las mejores ofertas aquí.
Con tres días da tiempo a ver lo esencial de Dublín. Si consigues estirar el viaje un día más, nosotros lo usaríamos para la otra gran excursión: si el tercer día fuiste hacia el Atlántico, el cuarto iríamos al norte, a la Calzada, o al revés.
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Muchas gracias Beatriz! Ya hemos corregido el error. Un saludo!