Lisboa es de esas ciudades a las que siempre apetece volver. A nosotros nos gusta especialmente porque en un mismo viaje puedes pasar de pasear tranquilamente por las calles de Alfama a contemplar el río Tajo, subir a un mirador para ver la ciudad desde arriba o terminar el día escuchando fado en un local pequeño.
Después de varias visitas a la capital portuguesa, hemos preparado este recorrido para aprovechar bien 3 días en Lisboa. La idea es combinar los lugares imprescindibles con algunos de nuestros planes favoritos, incluyendo el centro histórico, Belém, el Barrio Alto y una excursión a los palacios de Sintra.
También hay tiempo para algunos clásicos que, para nosotros, forman parte de cualquier viaje a Lisboa: probar un buen pastel de nata, subir al famoso tranvía 28, contemplar la ciudad desde el Tajo y terminar alguna noche con música de fado. En este itinerario te contamos qué ver y hacer en Lisboa en tres días y cómo organizaríamos nosotros cada jornada.
💡 Consejo útil
Lisboa es un destino muy popular para una escapada desde España y, especialmente en puentes, fines de semana y temporada alta, algunas de las actividades más conocidas pueden llenarse bastante.
Si tienes claro que quieres hacer una visita guiada, un paseo en barco o una excursión a Sintra, nosotros reservaríamos con algo de antelación. Así puedes organizar mejor el itinerario y no tener que adaptar el viaje a los horarios que queden disponibles.
Estas son algunas de las actividades que pueden ser útiles para organizar tu viaje:
⛵🏛️ Paseo en barco + Tour por Belém
🏰🏞️ Excursión a Sintra, Cabo da Roca, Cascais, Palacio da Pena y Quinta da Regaleira
🏛️ Free tour por el barrio de Alfama
Qué ver en Lisboa en 3 días – Día 1. Belém, Chiado y Barrio Alto
Lisboa desde el Tajo
Empezar el viaje viendo Lisboa desde el agua es una buena manera de hacerse una primera idea de la ciudad. Desde el Tajo se entiende mucho mejor su particular paisaje de colinas, las fachadas de colores y esa relación tan estrecha que Lisboa siempre ha tenido con el río.
Una opción que nos gusta especialmente es hacer un paseo en barco por el Tajo hasta Belém. Mientras avanzas por el río van apareciendo algunos de los edificios y monumentos más conocidos de Lisboa, y poco a poco la ciudad queda detrás para dar paso a la zona monumental de Belém.
Uno de los momentos más curiosos del recorrido es pasar bajo el enorme Puente 25 de Abril, que inevitablemente recuerda al Golden Gate de San Francisco. Desde el barco también tendrás buenas vistas del Castillo de San Jorge y de Alfama, mientras que al acercarte a Belém aparece la silueta de la Torre de Belém junto al río.
Si quieres combinar el paseo en barco con una visita guiada por Belém, puedes reservar este paseo en barco, que también incluye un tour por Belém.
Torre de Belém
Una vez en Belém, nosotros empezaríamos por uno de los símbolos más reconocibles de Lisboa: la Torre de Belém. Construida a comienzos del siglo XVI, su función original era defender la entrada del puerto y controlar el acceso a Lisboa. Hoy es uno de los mejores ejemplos del estilo manuelino y forma parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Fíjate en sus detalles decorativos, porque aquí aparecen muchos elementos relacionados con el mar y la navegación, como sogas, escudos y motivos náuticos. No es una torre especialmente grande, pero su ubicación junto al Tajo hace que la imagen sea muy característica.
Se puede entrar en la torre y recorrer sus diferentes espacios, incluidos los antiguos almacenes de pólvora y las zonas que en otro momento fueron utilizadas como prisión. Desde la parte superior tendrás además una bonita panorámica del Tajo y de Belém.
Si te interesa conocer mejor la historia del barrio y saber más sobre los monumentos que vas encontrando durante el paseo, puedes hacer este free tour por Belém.
Monumento a los Descubrimientos
A pocos minutos caminando de la torre se encuentra el Monumento a los Descubrimientos, uno de los edificios más llamativos de esta parte de Lisboa. Tiene 52 metros de altura y representa una enorme carabela con las figuras de algunos de los personajes relacionados con la época de las exploraciones portuguesas.
En la parte delantera aparece Enrique el Navegante, seguido por otros personajes históricos como Vasco da Gama, Magallanes o Cabral. Una de las cosas que merece la pena hacer es subir al mirador situado en lo alto del monumento. Desde allí tendrás una buena perspectiva de Belém y del Tajo y, mirando hacia abajo, podrás ver el enorme mapa de mármol que representa las rutas marítimas de las expediciones portuguesas.
Monasterio de los Jerónimos
Desde el Monumento a los Descubrimientos puedes continuar a pie hasta el Monasterio de los Jerónimos, probablemente la visita monumental más importante de Belém. La construcción comenzó en 1501 y está estrechamente relacionada con la época de mayor poder económico de Portugal, cuando el comercio y las expediciones marítimas llevaban enormes cantidades de riqueza al país.
El monasterio se construyó en parte para conmemorar el regreso de Vasco da Gama de la India y aquí se encuentra también su tumba, además de la del poeta Luís de Camões.
El claustro es uno de los grandes atractivos de la visita. Sus dos plantas están llenas de arcos y una decoración muy trabajada, con detalles que merece la pena observar con calma. La iglesia, con sus enormes columnas y una única nave, también impresiona por sus proporciones.
En el mismo conjunto se encuentran además el Museo Nacional de Arqueología y el Museo de la Marina, dos opciones interesantes si tienes tiempo y te interesa conocer mejor la historia de Portugal.
Probar el auténtico Pastel de Belém
Después de tantas visitas, llega uno de los momentos que probablemente más disfrutarás si eres goloso: probar un Pastel de Belém.
En Lisboa encontrarás pastéis de nata prácticamente en cualquier cafetería, pero los Pastéis de Belém tienen una historia particular. La Fábrica dos Pastéis de Belém, situada junto al monasterio, lleva preparándolos desde 1837 siguiendo una receta que todavía mantienen en secreto.
La combinación de hojaldre crujiente y crema caliente es sencilla, pero cuesta resistirse a comer solamente uno. Es habitual encontrar cola delante del establecimiento, aunque el local es bastante grande y merece la pena entrar y buscar una mesa en su interior.
Hacer un free tour por Lisboa
Después de visitar Belém, puedes regresar hacia el centro y dedicar parte de la tarde a conocer Lisboa caminando. Para una primera visita, creemos que hacer un free tour es una buena forma de situarse y entender mejor la historia de la ciudad.
Lisboa tiene una historia larguísima y detrás de muchos de sus edificios, plazas y barrios hay historias que fácilmente pasan desapercibidas si visitas la ciudad por tu cuenta. Con un guía local también resulta más fácil descubrir detalles y anécdotas que no aparecen en las explicaciones habituales.
Puedes reservar este free tour por los imprescindibles de Lisboa si quieres centrarte en los lugares más conocidos. Otra opción es este free tour de los misterios y leyendas de Lisboa, más enfocado en las historias curiosas de la ciudad.
Barrio Alto y sus miradores
Cuando empieza a caer la tarde, toca subir hacia el Barrio Alto. Es una de las zonas que mejor muestran la cara más animada de Lisboa, especialmente cuando empiezan a abrir los bares y restaurantes y las calles van ganando ambiente.
Durante el día el barrio resulta bastante tranquilo para pasear entre sus calles estrechas, fachadas de colores y edificios antiguos. Pero es al final de la tarde cuando empieza a cambiar el ritmo.
Uno de nuestros planes favoritos en esta zona es acercarnos a alguno de sus miradores. El Mirador de São Pedro de Alcântara ofrece una de las panorámicas más bonitas del centro de Lisboa, con el Castillo de San Jorge al fondo y el Tajo extendiéndose detrás de los tejados.

Otro punto conocido es el Mirador de Santa Catarina, especialmente agradable cuando empieza a bajar el sol. Después de un día bastante intenso, es un buen momento para sentarse un rato y simplemente disfrutar de las vistas antes de continuar hacia Chiado.
Chiado y el fado
Para terminar este primer día, nos acercaríamos hasta Chiado, uno de los barrios más elegantes y animados del centro de Lisboa. Aquí encontrarás desde tiendas y cafés históricos hasta librerías y algunos de los lugares más conocidos de la ciudad.
Uno de los clásicos es A Brasileira, el histórico café donde se encuentra la famosa estatua de Fernando Pessoa sentado en una de las mesas de la terraza. Es un lugar bastante turístico, pero forma parte de la historia de Chiado y merece al menos una parada si estás recorriendo el barrio.
Y si quieres terminar el día de una manera muy lisboeta, este es también un buen momento para descubrir el fado. En las casas de fado la música suele acompañar la cena y el ambiente es mucho más íntimo que el de un espectáculo convencional. Las voces, las guitarras portuguesas y ese sentimiento de saudade tan asociado a Portugal hacen que sea una experiencia muy diferente a cualquier otra actividad turística.
Una opción sencilla es reservar este espectáculo de fado en Chiado.
Qué ver en Lisboa en 3 días – Día 2. Centro y Alfama
Plaza del Comercio
Empezamos nuestro segundo día en Lisboa en uno de esos lugares que cuesta pasar por alto: la Plaza del Comercio (Praça do Comércio). Abierta hacia el Tajo por uno de sus lados y rodeada de edificios amarillos y arcadas, es una de las imágenes más conocidas de la ciudad.
La plaza ocupa el lugar donde se encontraba el antiguo Palacio Real, destruido por el terremoto de 1755. La Lisboa que vemos hoy nació en buena parte de la reconstrucción posterior al desastre, y la Plaza del Comercio es uno de los mejores lugares para entender la magnitud de aquella transformación.
En el centro se encuentra la estatua ecuestre de José I, el rey durante la reconstrucción de la ciudad. Al fondo, el Arco de Rua Augusta marca la entrada hacia la Baixa Pombalina, una de las zonas más animadas del centro.
Es fácil imaginar que este mismo espacio fue durante siglos una de las principales puertas de Lisboa para quienes llegaban por el Tajo. Hoy el ambiente es muy diferente, con terrazas, restaurantes y gente cruzando la enorme plaza a todas horas, pero su relación con el río sigue siendo muy evidente.
Plaza del Rossio
Desde la Plaza del Comercio puedes continuar caminando hacia la Plaza del Rossio, oficialmente Praça Dom Pedro IV. Si la anterior representa la relación de Lisboa con el Tajo, el Rossio es uno de los lugares donde más se nota el pulso cotidiano del centro.
La plaza ha sido escenario de acontecimientos muy diferentes a lo largo de los siglos, desde celebraciones y mercados hasta episodios bastante más oscuros de la historia de Lisboa. Hoy es un lugar mucho más tranquilo, rodeado de cafés, restaurantes y edificios históricos.
Una de las primeras cosas que llama la atención es el característico suelo de calçada portuguesa, con sus dibujos ondulados en blanco y negro. En uno de los extremos de la plaza se encuentra el Teatro Nacional Doña María II, mientras que alrededor encontrarás algunos cafés históricos donde puedes hacer una pequeña pausa.
En el centro se levanta la estatua de Pedro IV, rey de Portugal y primer emperador de Brasil. Y si te apetece probar algo muy portugués, este es también un buen lugar para pedir una ginjinha, el conocido licor de cerezas.
Elevador de Santa Justa
A pocos minutos del Rossio aparece uno de los elementos más curiosos del centro de Lisboa: el Elevador de Santa Justa. Es difícil no levantar la mirada al encontrarse con esta estructura de hierro de 45 metros de altura encajada entre los edificios de la Baixa.
El elevador comenzó a funcionar en 1902 y fue diseñado por Raoul Mesnier de Ponsard, un ingeniero portugués que había trabajado con Gustave Eiffel. De ahí viene ese aire que, salvando las distancias, recuerda a las construcciones metálicas de finales del siglo XIX.
Su función original era bastante práctica: salvar el enorme desnivel entre la Baixa y Chiado. Hoy se ha convertido en una de las atracciones más conocidas de Lisboa, y desde la parte superior puedes disfrutar de una panorámica sobre los tejados de la ciudad, el Tajo y el Castillo de San Jorge.
Eso sí, es uno de esos lugares donde suele haber bastante gente. Si no te apetece esperar para subir, también puedes llegar caminando hasta la parte superior por las calles de Chiado y disfrutar igualmente de las vistas.
Convento do Carmo
Muy cerca del Elevador de Santa Justa se encuentran las ruinas del Convento do Carmo. Es uno de esos lugares de Lisboa que impresionan precisamente porque no está completamente reconstruido.
El convento fue fundado en 1389 y su iglesia gótica fue durante siglos una de las construcciones religiosas más importantes de la ciudad. El terremoto de 1755 destruyó buena parte del edificio y dejó la iglesia prácticamente a cielo abierto.
Hoy puedes caminar entre sus enormes arcos y columnas mientras el cielo queda justo por encima de ellos. El resultado es bastante especial y, además, ayuda a hacerse una idea de la fuerza que tuvo el terremoto sobre Lisboa.
En las ruinas se encuentra el Museo Arqueológico do Carmo, con piezas que recorren diferentes épocas, desde la prehistoria hasta la Edad Media. Entre los objetos más llamativos están algunas momias precolombinas y antiguos sarcófagos egipcios.
Tranvía 28
Si hay una imagen que probablemente hayas visto antes de viajar a Lisboa es la del pequeño tranvía amarillo subiendo por una calle estrecha. El protagonista es el famoso tranvía 28, y subir a él es uno de los clásicos de cualquier visita a la ciudad.
Los tranvías que circulan por esta línea conservan el aspecto de los antiguos vehículos de Lisboa y recorren algunas de las zonas más interesantes del centro histórico. El itinerario pasa por Baixa, Alfama, Graça y Estrela, atravesando calles tan estrechas y empinadas que en algunos puntos parece increíble que el tranvía pueda pasar.
El traqueteo del vagón, las campanas y las fachadas que pasan a pocos centímetros de las ventanas forman parte de la experiencia. Eso sí, precisamente porque es tan famoso, suele ir bastante lleno.
Si quieres disfrutarlo con algo más de calma, intenta cogerlo temprano por la mañana o a última hora del día. Además de ser una experiencia divertida, te permite desplazarte entre varios de los lugares que vamos a visitar durante esta jornada, como la Catedral de Lisboa y Alfama.
Catedral de Lisboa
La Catedral de Lisboa, conocida simplemente como la Sé, se encuentra en pleno recorrido del tranvía 28 y es uno de los edificios históricos más importantes de la ciudad.
Su construcción comenzó en el siglo XII, después de la reconquista cristiana de Lisboa, sobre el lugar donde anteriormente se encontraba una mezquita. El resultado es un edificio que ha ido cambiando con el paso de los siglos y en el que se pueden reconocer elementos románicos, góticos y barrocos.
Desde fuera destacan especialmente sus dos torres y el gran rosetón de la fachada. En el interior, una de las visitas más interesantes es el claustro, donde todavía se conservan restos arqueológicos de diferentes épocas, incluidos vestigios romanos y árabes.
La catedral también guarda las reliquias de San Vicente, patrón de Lisboa, cuyos restos llegaron a la ciudad en el siglo XII.
Barrio de Alfama
Y desde la Sé ya estás prácticamente en Alfama, el barrio que para nosotros mejor conserva la esencia de la Lisboa más tradicional.
Aquí no tiene mucho sentido seguir un recorrido demasiado estricto. Lo mejor es caminar sin prisa por sus calles estrechas, subir y bajar escaleras, pasar junto a fachadas cubiertas de azulejos y dejar que el propio barrio vaya marcando el camino.
Alfama sobrevivió en buena medida al terremoto de 1755 y conserva una estructura urbana muy diferente a la de la Baixa. Durante siglos fue un barrio de pescadores y marineros, y todavía hoy tiene un carácter mucho más popular y tranquilo que otras zonas del centro.
También es uno de los lugares más ligados al fado. Es fácil encontrarse con pequeños locales donde esta música forma parte de la vida del barrio y no solamente de una actividad para turistas.
Si quieres conocer mejor la historia de Alfama y descubrir algunos de sus lugares más interesantes acompañado por un guía, puedes hacer este free tour por Alfama.
Miradores de Alfama
Una de las mejores cosas de caminar por Alfama es que, tarde o temprano, acabarás llegando a alguno de sus miradores. El barrio está construido sobre una de las colinas de Lisboa y eso significa que hay que subir bastante, pero las vistas compensan el esfuerzo.
Dos de los más conocidos son el Mirador de Santa Luzia y el Mirador de Portas do Sol. Están muy cerca uno del otro, así que puedes visitar ambos durante el mismo paseo.
El Mirador de Santa Luzia tiene un pequeño jardín y paredes decoradas con azulejos, además de una bonita vista sobre los tejados de Alfama y el Tajo. Muy cerca, el Mirador de Portas do Sol ofrece una perspectiva más abierta del barrio y del río.
Si puedes elegir, nosotros intentaríamos llegar a esta zona a última hora de la tarde. La luz sobre los tejados de Alfama y el Tajo es especialmente bonita y el ambiente de las terrazas hace que sea un buen lugar para hacer una pausa.
Castillo de San Jorge
Desde los miradores puedes continuar subiendo hasta el Castillo de San Jorge, situado en uno de los puntos más altos de Lisboa. La fortaleza tiene sus orígenes en época musulmana y fue conquistada en 1147 por Alfonso I, el primer rey de Portugal, durante la reconquista cristiana.
Puedes recorrer sus murallas, subir a las torres y caminar por los patios y jardines del recinto. Una de las cosas que más llaman la atención son los pavos reales que suelen pasearse tranquilamente por el castillo.
Pero si hay un motivo por el que merece la pena subir hasta aquí es por las vistas. Desde las murallas tendrás una panorámica de 360 grados de Lisboa, con el Tajo, los tejados de Alfama y buena parte del centro histórico a tus pies.
El recinto cuenta además con un museo arqueológico donde se exponen restos de diferentes épocas, incluyendo piezas de origen fenicio, romano y árabe.
La noche en Lisboa
Después de un día caminando por el centro y subiendo las cuestas de Alfama, Lisboa cambia completamente cuando empieza a anochecer. Las fachadas iluminadas, las plazas casi vacías y las calles del centro adquieren un ambiente bastante diferente al que tienen durante el día.
Si todavía tienes ganas de caminar, una buena opción es hacer este free tour nocturno por Lisboa. El recorrido pasa por lugares como la Plaza del Comercio, la Avenida da Liberdade y el Barrio Alto y permite conocer otra cara de la ciudad.
💡 Más experiencias y recursos para tu viaje a Lisboa
Si vas a estar más días en Lisboa o quieres completar el viaje con alguna excursión, hay varias opciones interesantes que puedes añadir al itinerario. También hemos incluido aquí algunos recursos prácticos que pueden ayudarte a organizar el viaje.
Una excursión de un día para conocer la villa medieval de Óbidos, el santuario de Fátima, Nazaré y el Monasterio de Batalha.
Una visita guiada para conocer la historia y los principales monumentos de uno de los barrios más interesantes de Lisboa.
Tarjeta turística que incluye transporte público ilimitado con acceso a numerosas atracciones de Lisboa.
Una opción cómoda para ir desde el aeropuerto directamente hasta tu alojamiento.
Qué ver en Lisboa en 3 días – Día 3. Excursión a Sintra
Para el tercer día proponemos salir de Lisboa y acercarnos a Sintra. Está a unos 30 kilómetros de la capital, pero el cambio de ambiente se nota enseguida. Aquí las colinas están cubiertas de bosques, el clima suele ser más fresco y entre la vegetación aparecen palacios, antiguas mansiones y jardines que hacen que el paisaje sea muy diferente al de Lisboa.
Sintra fue durante siglos un lugar de veraneo de la monarquía y de las familias más adineradas de Portugal, y buena parte de ese pasado todavía se puede ver en sus edificios. El conjunto cultural de Sintra está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y reúne algunos de los monumentos más singulares que encontrarás cerca de Lisboa.
Para una primera visita, nosotros centraríamos el día en dos lugares: el espectacular Palacio de Pena y la mucho más misteriosa Quinta da Regaleira. Si además dispones de tiempo, puedes completar la excursión acercándote a Cascais y a la costa atlántica.
Una forma cómoda de visitar los principales lugares de la zona es reservar esta excursión desde Lisboa que incluye el Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira.
Palacio de Pena
El Palacio de Pena es probablemente la imagen más reconocible de Sintra. Desde lejos ya llama la atención por sus torres, sus colores rojos y amarillos y su posición en lo alto de la Serra de Sintra. Cuando te acercas, entiendes todavía mejor por qué es uno de los monumentos más visitados de Portugal.
El palacio actual fue construido en el siglo XIX por iniciativa del rey Fernando II, que convirtió las ruinas de un antiguo monasterio en una residencia de verano para la familia real. Su arquitectura mezcla elementos góticos, manuelinos, moriscos y renacentistas, sin preocuparse demasiado por seguir un único estilo. Precisamente esa mezcla tan poco habitual es parte de su encanto.
Antes de entrar, merece la pena dedicar un rato a recorrer las terrazas exteriores. Desde aquí, cuando el tiempo acompaña, las vistas alcanzan hasta Lisboa y el océano Atlántico. En días de niebla, algo bastante habitual en esta zona, el paisaje cambia completamente y el palacio queda rodeado por un ambiente mucho más misterioso.
El edificio está rodeado por el Parque de Pena, un enorme espacio de bosque y jardines creado también durante el siglo XIX. Hay árboles y plantas procedentes de diferentes partes del mundo, pequeños lagos y numerosos caminos que se extienden alrededor de la montaña.
Si quieres visitar el Palacio de Pena junto con la Quinta da Regaleira y otros lugares de Sintra, puedes reservar esta excursión desde Lisboa.
Quinta da Regaleira
Después del Palacio de Pena, la Quinta da Regaleira ofrece una experiencia completamente diferente. El palacio ya es interesante por su arquitectura, pero lo que hace especial a este lugar son sobre todo sus jardines.
La finca fue construida a comienzos del siglo XX por António Augusto Carvalho Monteiro, un millonario portugués con gustos bastante particulares. En el diseño aparecen referencias a la masonería, la alquimia, la mitología y otras tradiciones simbólicas, aunque no hace falta conocer todos estos detalles para disfrutar de la visita.
Lo divertido aquí es ir descubriendo lo que aparece a medida que avanzas por los jardines. Hay grutas, túneles, lagos, torres y pasadizos que hacen que la visita sea mucho más dinámica que la de un palacio convencional.
El lugar más famoso es el Pozo Iniciático, una construcción excavada en la tierra que baja varios metros hacia el subsuelo mediante una escalera de piedra en forma de espiral. Se cree que sus nueve niveles están relacionados con el simbolismo de la Divina Comedia de Dante y con distintos rituales iniciáticos.
Desde el fondo del pozo puedes continuar por una red de túneles que conecta con diferentes puntos de los jardines. Para nosotros, esta es precisamente una de las partes más entretenidas de la visita: más que limitarse a contemplar edificios, aquí vas descubriendo el lugar poco a poco.
Si quieres visitar Sintra acompañado por un guía y combinar la Quinta da Regaleira con el Palacio de Pena, puedes reservar esta excursión a Sintra, Cascais y el Palacio da Pena desde Lisboa.
Cascais
Si todavía tienes tiempo después de visitar Sintra, puedes completar el día acercándote hasta Cascais, en la costa atlántica. La localidad está a unos 30 kilómetros de Lisboa y ofrece un contraste interesante después de pasar varias horas entre los bosques y palacios de Sintra.
Cascais fue originalmente un pueblo de pescadores, pero en el siglo XIX se convirtió en uno de los lugares de veraneo preferidos de la familia real portuguesa. A partir de entonces llegaron las grandes casas y villas que todavía se pueden ver alrededor del centro histórico.
Hoy puedes pasear por sus calles empedradas, acercarte al puerto y hacer una pausa junto al mar. Si hace buen tiempo, también puedes acercarte a alguna de sus playas, como Praia da Conceição o Praia da Rainha.
En el centro encontrarás además algunos edificios interesantes, entre ellos el Palacio de los Condes de Castro Guimarães, actualmente convertido en museo. Y a poca distancia de Cascais está la Boca do Inferno, una formación rocosa junto al Atlántico donde las olas entran con fuerza entre los acantilados.
Si dispones de tiempo para incluir Cascais en la excursión, es una buena manera de terminar estos 3 días en Lisboa: después de conocer la historia y los palacios de Sintra, acabar frente al Atlántico aporta un cambio de paisaje muy agradable.
Mapa de Lisboa en 3 días
✈️ Cómo llegar al centro de Lisboa desde el aeropuerto
El Aeropuerto Humberto Delgado, el aeropuerto principal de Lisboa, está a unos 7 kilómetros del centro. La ventaja es que no necesitas organizar un traslado complicado para llegar a la ciudad: hay varias opciones y el trayecto suele ser bastante rápido.
La opción que más recomendamos si buscas comodidad:
🚗 Traslado privado: si llegas con niños, llevas bastante equipaje o simplemente quieres olvidarte de buscar transporte nada más aterrizar, un traslado privado es probablemente la alternativa más cómoda. El conductor te espera en la terminal y te lleva directamente hasta la puerta de tu alojamiento.
Puedes reservar tu traslado privado aquí.
Otras opciones para llegar al centro:
🚆 Metro: la línea roja del metro sale directamente desde el aeropuerto y conecta con São Sebastião, donde puedes cambiar de línea para continuar hacia otras zonas de Lisboa. Dependiendo de dónde tengas el alojamiento, calcula unos 20-30 minutos de trayecto. Es probablemente la opción más sencilla si viajas ligero y tu hotel está bien conectado con el metro.
🚌 Autobús urbano: varias líneas de Carris comunican el aeropuerto con diferentes zonas del centro, incluyendo áreas próximas a Avenida da Liberdade y Baixa-Chiado. Puede ser una alternativa interesante si tienes una parada cerca del alojamiento y prefieres evitar transbordos.
🚖 Taxi o VTC: también puedes optar por un taxi o un vehículo de VTC a la salida de la terminal. El trayecto hasta el centro suele durar alrededor de 15-20 minutos, aunque aquí el tráfico puede cambiar bastante los tiempos. Es una opción especialmente práctica si viajáis varias personas o lleváis bastante equipaje.
🚇 Cómo moverse por Lisboa
Una vez instalados en Lisboa, desplazarse por la ciudad es bastante sencillo. El metro resulta especialmente útil para cubrir distancias largas y conectar rápidamente diferentes zonas, mientras que los autobuses y tranvías permiten llegar a lugares donde el metro no llega.
Eso sí, Lisboa tiene muchas cuestas y algunos de sus barrios más interesantes se disfrutan mucho más caminando. Por eso, nosotros combinaríamos el transporte público con buenos paseos: en zonas como Alfama, Chiado o el Barrio Alto, muchas veces es más interesante caminar que intentar llegar hasta la puerta en transporte.
Y, por supuesto, está el famoso tranvía 28. Más que utilizarlo simplemente como medio de transporte, subir a este pequeño tranvía amarillo es una de las experiencias clásicas de Lisboa. Su recorrido pasa por barrios como Alfama y Graça y atraviesa algunas de las calles más estrechas y empinadas de la ciudad.
Si durante tu estancia vas a visitar varios monumentos y utilizar bastante el transporte público, puede interesarte la Lisboa Card. Incluye el acceso a más de 50 atracciones y permite utilizar de forma ilimitada diferentes medios de transporte público.
Otra posibilidad, especialmente si quieres descansar un poco entre visita y visita, es utilizar el bus turístico de Lisboa. Puedes subir y bajar tantas veces como quieras y es una opción práctica para recorrer zonas más alejadas sin preocuparte demasiado por las conexiones.
🏨 Dónde alojarse en Lisboa
La elección del alojamiento puede cambiar bastante la experiencia de un viaje a Lisboa. La ciudad tiene varios barrios interesantes para dormir y cada uno ofrece un ambiente diferente. Para una primera visita, nosotros priorizaríamos una zona desde la que puedas llegar fácilmente al centro histórico y que permita combinar desplazamientos en transporte público con paseos a pie.
Nuestro hotel en Lisboa
En nuestra última visita a Lisboa nos alojamos en el Hotel Botânico y nos pareció una opción muy interesante para quienes buscan un alojamiento de precio medio y bien situado.
No es un hotel de lujo, pero las habitaciones están cuidadas, son cómodas y tienen todo lo necesario para una estancia en Lisboa. También nos gustó especialmente el desayuno buffet, bastante completo y práctico para empezar con fuerzas un día de visitas.
El hotel está en la zona de Príncipe Real, un barrio tranquilo y agradable que queda cerca del centro y de lugares como el Jardín Botánico y la Avenida da Liberdade. Para nosotros, la ubicación es uno de sus puntos fuertes, ya que permite estar relativamente cerca de las principales zonas turísticas sin tener que dormir en la parte más bulliciosa de Lisboa.
Si quieres comprobar el precio y la disponibilidad del Hotel Botânico para tus fechas, puedes hacerlo aquí.
Baixa y Chiado son opciones muy cómodas si quieres tener buena parte de los lugares turísticos a poca distancia. Alfama tiene mucho más ambiente tradicional, aunque sus cuestas y calles estrechas pueden resultar menos prácticas si llevas mucho equipaje.
Otra alternativa es Príncipe Real, una zona algo más tranquila y elegante, pero todavía muy cerca del centro. Es precisamente donde nos alojamos durante nuestra última visita a Lisboa, en el Hotel Botânico, que hemos mencionado anteriormente en este itinerario.
En cualquier caso, Lisboa tiene bastante oferta de alojamiento y los precios pueden variar mucho según la temporada. Si quieres comparar diferentes zonas y encontrar una opción que encaje con tu presupuesto, puedes consultar aquí los hoteles de Lisboa.
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