Escrito por Rachele Cervaro
Visitar Roma por primera vez puede parecer un gran desafío. La Ciudad Eterna es un auténtico museo al aire libre, con historia, arte y vida en cada esquina, y ni siquiera los italianos que volvemos una y otra vez conseguimos abarcarla del todo. La pregunta que muchos me hacen es: ¿cuántos días se necesitan para descubrir lo esencial de la ciudad sin sentirse abrumado?
Como buena italiana, siento un cariño especial por mi capital y, después de muchos viajes, estoy convencida de que cuatro días son ideales para una primera experiencia completa. La clave está en organizar bien el tiempo: Roma es inmensa y, sin un plan claro, es fácil acabar dando vueltas como un gladiador perdido en el Coliseo.
En esta guía comparto un itinerario de 4 días inspirado en mi propia experiencia, pensado como lo preparo para amigos que visitan Italia por primera vez. Los dos primeros días los dedicaremos a la Roma antigua y al Vaticano, con sus monumentos más emblemáticos; el tercero será para pasear por el centro histórico, entre plazas, fuentes y calles llenas de vida; y el cuarto lo reservo para rincones menos conocidos o una escapada a los alrededores de la ciudad.
💡 Consejo útil
En la mayoría de las ciudades, 4 días son suficientes para una visita cómoda, pero Roma, especialmente si es tu primer viaje, es otra historia. La ciudad es enorme y, como no podía ser de otra manera, muy turística, por lo que es imprescindible organizarse con antelación para aprovechar bien el tiempo y no perder horas en las colas. A continuación, encontrarás los enlaces a las actividades imprescindibles.
🏛️ Visita guiada por el Coliseo, Foro y Palatino
🏟️ Coliseo, Foro y Palatino + Arena de gladiadores
🎨 Visita guiada por los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina
⛪ Visita guiada por la Basílica de San Pedro
📅 Qué ver en Roma en 4 días – Día 1. La Roma Antigua
🏛️ Coliseo
Empezar nuestro viaje por Roma frente al Coliseo es como dar un salto en el tiempo hasta la época del Imperio Romano. Este anfiteatro, inaugurado en el año 80 d.C., albergaba luchas de gladiadores, espectáculos teatrales e incluso simulacros de batallas navales. Mientras caminas por sus pasillos o subes a las gradas, es fácil imaginar el murmullo de miles de espectadores y sentir la grandeza de su arquitectura. Un dato curioso: se construyó en apenas ocho años, una hazaña impresionante teniendo en cuenta los medios de la época.
Como es lógico, el Coliseo atrae a turistas de todo el mundo, así que las colas pueden ser largas desde primera hora de la mañana. Para aprovechar mejor el tiempo, conviene reservar un tour guiado por el Coliseo, el Foro y el Palatino en el primer turno. Esto te permitirá recorrerlo con tranquilidad y conocer todos los detalles históricos que hacen de este lugar un símbolo de Roma.
Si te interesa vivir la experiencia más completa, hay recorridos que permiten acceder a la arena donde luchaban los gladiadores. Este tour por el Foro, Palatino y Coliseo con acceso a la arena es ideal para sentir de cerca la historia y hacer fotos desde un punto único.
🧱 Arco de Constantino
Al salir del Coliseo, nos encontramos con otra joya histórica: el Arco de Constantino. Este arco triunfal se eleva a 21 metros y cuenta con tres imponentes arcos que parecen vigilar el paso del tiempo. Fue erigido para conmemorar la victoria de Constantino sobre Maxencio en la batalla del Puente Milvio en el año 312 d.C.
Se dice que esta victoria influyó directamente en su conversión al cristianismo, un cambio que marcó un antes y un después en la historia de Roma y del mundo occidental. Mientras lo contemplas, es fácil imaginar los desfiles y celebraciones que habrían tenido lugar frente a él, con ciudadanos romanos observando y vitoreando al emperador vencedor.
🌿 Palatino
Nuestra siguiente parada nos lleva al Monte Palatino, un lugar que suele pasar desapercibido frente a monumentos como el Coliseo o el Foro, pero que guarda tesoros fascinantes. Este monte fue la cuna de Roma según la leyenda, y aquí se levantaron palacios imperiales que reflejan la grandeza de la ciudad antigua.
Entre sus ruinas encontramos la Casa de Augusto, residencia del primer emperador romano, y el Palacio Domus Flavia, que sorprende por su arquitectura y detalles decorativos. Lo que más me gusta del Palatino es que, a diferencia del bullicio de otras zonas, ofrece un paseo tranquilo donde se puede imaginar la vida de la élite romana de hace casi dos mil años. Además, desde lo alto, las vistas del Circo Máximo y de la ciudad son sencillamente memorables, perfectas para hacer una pausa y disfrutar de la magnitud de Roma.
🏛️ Foro Romano
Visitar el Foro Romano es como asomarse a un libro de historia abierto en el corazón de Roma. Estas ruinas fueron el centro de la vida política, comercial y social de la ciudad durante siglos, y pasear entre ellas permite imaginar cómo era la vida diaria en la Roma antigua.
Uno de los puntos más interesantes es la Curia Romana, que en su momento fue la sede del Senado. Si te detienes frente a sus muros, es fácil imaginar las discusiones y decisiones que moldearon el destino del Imperio. Cerca de allí se encuentra el templo dedicado a Julio César, erigido tras su asesinato en señal de respeto hacia uno de los líderes más influyentes de la historia romana. Al mirarlo, es inevitable pensar en la mezcla de poder, política y tradición que definía la ciudad.
La Basílica de Majencio es otra joya que impresiona por su tamaño y estructura. En la época, este edificio servía como lugar de justicia y administración, y sus enormes arcos y columnas conservan aún una sensación de solemnidad que difícilmente pasa desapercibida.
El Foro Romano está lleno de rincones que invitan a detenerse, observar los detalles de columnas, restos de templos y arcos triunfales, y a imaginar la vida que bullía en sus calles hace más de dos mil años. Para aprovechar al máximo la visita, te recomiendo unirte a una visita guiada por el Coliseo, el Foro y el Palatino, donde un guía puede contarte historias y curiosidades que no siempre se perciben a simple vista.
♨️ Termas de Caracalla
Visitar las Termas de Caracalla es como trasladarse a la vida cotidiana de la Roma antigua, más allá de los monumentos más conocidos. Construidas en el siglo III d.C., estas termas eran mucho más que baños: eran un auténtico centro social donde los romanos se encontraban para conversar, hacer ejercicio, relajarse e incluso debatir sobre política.
El complejo podía albergar a miles de personas y contaba con salas de agua caliente, templada y fría, además de bibliotecas y jardines. Al caminar entre los restos de sus enormes salas y admirar los mosaicos que todavía se conservan, es fácil imaginar la elegancia y sofisticación de aquellos espacios. Entre las ruinas también destacan algunas esculturas, que conservan detalles sorprendentes, recordando el cuidado estético que los romanos ponían en sus lugares públicos.
🐎 Circo Máximo
A pocos pasos de las termas se encuentra el Circo Máximo, uno de los espacios más emblemáticos de la antigua Roma. En su época, este enorme estadio al aire libre podía albergar hasta 250.000 espectadores para presenciar emocionantes carreras de carros, competiciones que eran el equivalente a los grandes eventos deportivos de hoy en día.
Aunque hoy solo se conservan restos del antiguo graderío, pasear por el terreno del Circo Máximo permite hacerse una idea de su magnitud. Cerrar los ojos por un momento y pensar en el ruido de los caballos, los vítores de la multitud y la emoción de las competiciones es una forma de sentir la historia viva bajo tus pies.
👄 Boca de la Verdad
En el pintoresco pórtico de la Iglesia de Santa María in Cosmedin se encuentra una de esas curiosidades que solo Roma puede ofrecer: la Boca de la Verdad. Esta escultura de mármol, con la forma de una máscara gigante, tiene una leyenda que ha perdurado durante siglos: supuestamente, quien mienta al meter la mano dentro será mordido.
Nosotros, como buena parte de los visitantes, no pudimos resistir la tentación de probarla. Hacer la cola y ver a gente de todas partes del mundo sumarse a esta tradición le da un encanto especial al lugar. Por suerte, nuestras manos salieron intactas, y mientras reíamos, pensé en cómo Roma mezcla historia, mitos y diversión en un mismo rincón. Es un pequeño recordatorio de que, detrás de cada leyenda, hay siglos de cultura que aún viven entre nosotros.
🌀 Templo de Hércules
A pocos pasos, en el Foro Boario, encontramos el Templo de Hércules, una de las construcciones más antiguas de Roma, que data del siglo II a.C. Este templo estaba dedicado a Hércules Víctor, la encarnación de la fuerza y el coraje según la mitología romana, y su presencia refleja cómo los romanos vinculaban la protección divina con la prosperidad de la ciudad.
El Foro Boario era un mercado muy activo, lleno de comerciantes, compradores y visitantes. Imaginar el bullicio de aquella época mientras observas las columnas y restos del templo ayuda a entender cómo la vida cotidiana, la religión y el comercio estaban profundamente conectados. Personalmente, me encanta detenerme unos minutos aquí, cerrar los ojos e intentar escuchar los ecos de esa antigua Roma que aún se perciben entre las piedras.
🏛️ Plaza del Campidoglio
Aunque se encuentre un poco alejada de las antiguas ruinas, la Plaza del Campidoglio es un excelente lugar para cerrar la visita a esta zona, ofreciendo unas vistas impresionantes del Foro Romano. La plaza fue diseñada por Miguel Ángel durante el Renacimiento y destaca por su armonía y simetría, algo que llama la atención incluso si no eres un amante del arte.
En el centro se alza la estatua ecuestre de Marco Aurelio, un emperador que todavía despierta admiración por su liderazgo y filosofía. Mientras la contemplas, resulta fácil imaginar cómo este espacio ha sido testigo de siglos de historia y de los cambios de la ciudad.
Además de ser sede del Ayuntamiento, la plaza acoge los Museos Capitolinos, donde se conservan piezas extraordinarias como la famosa escultura de la loba amamantando a Rómulo y Remo.
📅 Qué ver en Roma en 4 días – Día 2. El Vaticano y sus alrededores
🎨 Museos Vaticanos y Capilla Sixtina
Empezamos la segunda jornada en uno de los lugares más impresionantes de Roma: el Vaticano. Nuestra primera parada son los Museos Vaticanos, un laberinto de arte, historia y cultura donde hacer frente a las largas colas casi se convierte en parte de la experiencia. Para ahorrar tiempo y disfrutar más del recorrido, te recomiendo reservar con antelación una visita guiada a los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina durante el primer turno del día.
Si eres madrugador, existe la opción de acceder antes que el resto a la Capilla Sixtina, los Museos Vaticanos y la Basílica de San Pedro a las 7:45 de la mañana. Ambas alternativas incluyen entrada preferente, evitando las largas filas y permitiéndote aprovechar mejor cada sala y cada obra.
Recorrer los Museos Vaticanos es adentrarse en siglos de historia artística. Desde tapices enormes hasta pequeñas joyas pictóricas, cada obra tiene su propia historia y refleja distintos estilos y épocas. Para mí, lo más emocionante es cómo, a pesar de la magnitud de la colección, cada rincón ofrece un detalle inesperado que atrapa la atención.
La estrella indiscutible es la Capilla Sixtina, donde las paredes y el techo narran historias bíblicas a través de los pinceles de grandes maestros como Botticelli y Perugino. Pero es Miguel Ángel quien deja su huella imborrable: su fresco del techo, que incluye la famosa creación del mundo, y el Juicio Final en la pared principal son simplemente extraordinarios. Estar allí en persona permite apreciar la fuerza de cada gesto, la expresividad de cada figura y la perfección de cada detalle.
✝️ Plaza y Basílica de San Pedro
Después de recorrer los tesoros de los Museos Vaticanos, tu siguiente parada es la imponente Plaza de San Pedro. Esta plaza no es solo un espacio arquitectónico: es un lugar donde la historia y la espiritualidad se sienten en el aire. Los domingos, visitantes de todo el mundo se reúnen aquí para recibir la bendición del Papa, pero incluso en días tranquilos, la sensación que transmite es impresionante. La columnata de Bernini abraza la plaza como si quisiera acoger a todos, y el obelisco central recuerda los siglos de historia que han pasado por aquí.
Frente a ti se encuentra la majestuosa Basílica de San Pedro, la iglesia católica más grande del mundo. Su fachada, decorada con esculturas de apóstoles y detalles renacentistas, impresiona incluso antes de entrar. Recuerdo mi primera visita hace treinta años: la sensación de levantar la vista y encontrarte bajo la cúpula es difícil de olvidar. La escala y la luz natural que entra por los ventanales hacen que el interior se sienta casi como un universo propio.
Entre las piezas que no puedes perderte están la Piedad de Miguel Ángel, la tumba de San Pedro y otros papas, y los restos de la antigua iglesia sobre la que se construyó la basílica actual. Cada elemento cuenta una historia de siglos de arte, fe y dedicación arquitectónica. Para aprovechar al máximo la visita, considerar una visita guiada por la Basílica de San Pedro puede ayudarte a descubrir detalles que pasarían desapercibidos por tu cuenta.
Una de las experiencias más memorables es subir a la cúpula de San Pedro. La vista desde lo alto ofrece un panorama único de la Plaza de San Pedro, los jardines del Vaticano y el horizonte de Roma. Lo mejor es subir temprano por la mañana o al atardecer, cuando la luz es más favorable para las fotos.
🏰 Castillo Sant’Angelo
Después de visitar el Vaticano, nos adentramos en el centro histórico de Roma y nuestra primera parada es el impresionante Castillo de Sant’Angelo. Lo que hoy se ve como una fortaleza medieval tiene sus orígenes en la Roma antigua: fue construido como mausoleo para el emperador Adriano en el siglo II y, con el tiempo, se transformó en residencia papal, fortaleza y hasta prisión. Este castillo cuenta historias de intrigas, defensas estratégicas y secretos guardados durante siglos.
Lo que más me gusta de Sant’Angelo es cómo permite ver Roma desde otra perspectiva. Subir a sus terrazas y pasear por sus pasadizos te hace imaginar cómo sería la vida de sus habitantes a lo largo de los siglos. Al final de la tarde, la luz dorada sobre el río Tíber y las cúpulas de la ciudad hacen que este lugar se sienta especialmente mágico.
Si quieres profundizar en su historia y disfrutar de vistas panorámicas de Roma, te recomiendo este tour por el Castillo de Sant’Angelo con ascenso a la terraza, que permite recorrer el castillo mientras aprendes curiosidades sobre su pasado y sus secretos.
🌄 Plaza del Popolo
Nuestra siguiente parada nos lleva a la Plaza del Popolo, un espacio que combina historia, arte y la energía propia de Roma. La plaza destaca por la majestuosa iglesia de Santa María del Popolo, que en tiempos antiguos marcaba la entrada norte de la ciudad. Lo primero que llama la atención es el obelisco egipcio en el centro, traído desde Heliópolis, y las dos iglesias gemelas que enmarcan la plaza, dando un aire simétrico y elegante al lugar.
Una de mis experiencias favoritas aquí es subir por las escaleras a los costados de la plaza hasta las terrazas de Pincio. Desde allí, la vista de la plaza con sus fuentes, el obelisco y los tejados de Roma es impresionante, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada acaricia la ciudad. Todavía me acuerdo una tarde en particular hace unos años, cuando me encontré con un pintor local que reproducía la vista en su lienzo; mientras conversábamos, me contaba historias de cómo los romanos solían reunirse en esta terraza para debates y paseos elegantes, un pequeño guiño al pasado social de la ciudad.
Si quieres descubrir el lado más misterioso de Roma, justo frente a la Iglesia de Santa Maria dei Miracoli comienza este free tour de misterios y leyendas. Es fascinante escuchar historias que mezclan hechos históricos con leyendas urbanas, desde amores secretos hasta conspiraciones papales, que dan otra dimensión a lo que ves mientras paseas por la plaza.
🌳 Villa Borghese
Si tienes algo de tiempo extra, te recomiendo dedicar un momento a Villa Borghese, uno de los espacios verdes más encantadores de Roma. Más que un simple parque, sus jardines son un recorrido por la historia del arte y el paisajismo italiano, con esculturas, fuentes y monumentos que reflejan distintos periodos y estilos.
En el interior de la villa se encuentra la Galería Borghese, que guarda una colección impresionante de obras maestras de Bernini, Caravaggio y Rafael. Cada sala tiene su propio encanto, y la combinación de la arquitectura elegante con la intensidad de las obras crea una experiencia única. Para apreciar cada detalle y conocer las historias detrás de estas obras, te sugiero reservar una visita guiada por la Galería Borghese, donde un experto puede mostrarte secretos que muchas veces pasan desapercibidos.
🌆 Las luces de Roma
Cuando cae la noche, Roma cambia de ritmo y se transforma en un escenario lleno de encanto. Las luces nocturnas iluminan monumentos y plazas, creando una atmósfera distinta a la del día. El Coliseo adquiere un aire casi teatral, la Plaza Navona brilla con sus fuentes y esculturas, y lugares como la Plaza Venecia o la Plaza del Campidoglio adquieren una dimensión más íntima y mágica.
Moverse de un punto a otro puede ser más complicado que de día, pero para ver los lugares más destacados bajo el manto de la noche, este tour nocturno por Roma iluminada.
📅 Qué ver en Roma en 4 días – Día 3. El centro histórico
👠 Plaza España
Empezamos el tercer día en el corazón del centro histórico, con una de las plazas más conocidas y elegantes de Roma: la Plaza de España. Lo primero que llama la atención es la Scalinata di Trinità dei Monti, la famosa escalinata que conecta la plaza con la iglesia en la cima. Subirla permite disfrutar de un juego de luces y sombras sobre los edificios que rodean la plaza, y desde arriba, las vistas de los tejados y calles de Roma ofrecen un panorama interesante.
Algunas veces me siento aquí en los escalones temprano por la mañana, antes de que lleguen los turistas. Me gusta observar cómo los romanos pasan de camino al trabajo, algunos con café en mano, y cómo los músicos callejeros empezaban a ensayar cerca de las fuentes.
Además de la escalinata, la plaza está rodeada de edificios históricos, boutiques y cafés que reflejan la elegancia y el estilo de Roma. Aunque hoy es un lugar muy visitado, pasear por sus calles y descubrir detalles como las fachadas, las esculturas y las fuentes hace que la visita sea siempre interesante.
🚶♂️ Free tour por Roma
La Plaza de España no solo es un punto icónico de la ciudad, sino también el lugar perfecto para comenzar un free tour por Roma. Estos paseos guiados ofrecen una manera entretenida de conocer la historia y el arte de la capital, mientras te orientes por sus calles más emblemáticas.
Durante el recorrido, los guías no solo te mostrarán monumentos y plazas, sino que también comparten historias curiosas y anécdotas que suelen pasar desapercibidas: desde las escenas de «La dolce vita» en la Fontana de Trevi hasta leyendas que rodean el Panteón de Agripa.
Si quieres disfrutar de esta experiencia, puedes reservar tu plaza en el free tour por Roma aquí. Y si te gustan este tipo de visitas guiadas, también puedes aprovechar el free tour por la Roma Imperial, centrado en la historia de la Roma antigua, o este free tour de misterios y leyendas de Roma, que permite descubrir la cara oculta de la ciudad.
💦 Fuente de Trevi
Desde la animada Plaza de España, nuestro recorrido nos lleva a uno de los lugares más icónicos de Roma: la Fuente de Trevi. Este majestuoso conjunto de mármol es una de las joyas más reconocibles de la ciudad, y su diseño barroco captura la mirada desde cualquier ángulo. Durante el día impresiona con su detalle escultórico, pero al caer la noche, el reflejo de las luces en el agua transforma la fuente en un pequeño espectáculo que mezcla magia y romanticismo.
Y claro, no puedes resistirte a lanzar una moneda por encima del hombro izquierdo. La leyenda dice que así volverás a Roma, y aunque no haya garantías, el gesto forma parte de la experiencia. Curiosamente, cada semana se recogen alrededor de 4000 euros de la fuente, dinero que se destina a obras de caridad. Desde hace poco, se cobra un pequeño importe de 2 euros para poder lanzar la moneda, lo que mantiene la tradición y ayuda a preservar este icono de la ciudad.
🏛️ Plaza de Venezia
Nuestra siguiente parada es la vibrante Plaza de Venezia, un punto de encuentro donde la historia y la vida cotidiana de Roma se cruzan. En el centro de la plaza se alza el imponente Monumento Nacional a Víctor Manuel II, conocido también como el Altar de la Patria. Inaugurado a principios del siglo XX, este monumento conmemora la unificación italiana y está rodeado de símbolos y esculturas que reflejan distintos momentos de la historia del país.
Una de las cosas que más me gusta de esta plaza es la sensación de movimiento constante: turistas tomando fotos, romanos cruzando apresurados hacia sus oficinas, músicos callejeros que llenan de música las esquinas… mientras todo esto sucede, el Altar de la Patria parece observar la ciudad con calma.
Si subes a la terraza del monumento, la vista recompensa cualquier esfuerzo: los tejados renacentistas se mezclan con edificios más modernos, y desde allí se percibe cómo Roma ha ido transformándose a lo largo de los siglos, manteniendo un equilibrio curioso entre tradición y contemporaneidad.
🏛️ Panteón de Agripa
Perderse por las callejuelas del centro histórico de Roma siempre depara sorpresas, y entre esos tesoros se encuentra el majestuoso Panteón de Agripa. Construido originalmente como templo dedicado a todos los dioses romanos, es uno de los edificios mejor conservados de la antigüedad. A lo largo de los siglos ha cambiado de función y hoy se utiliza como iglesia católica, aunque con un detalle curioso: recientemente se ha empezado a cobrar entrada, algo que ha generado debate entre los italianos, acostumbrados a la gratuidad de estos espacios.
Su arquitectura es impresionante: la fachada está sostenida por columnas de granito que ya transmiten la grandiosidad del lugar, mientras que su cúpula monumental sigue siendo un prodigio de la ingeniería romana. El oculus central funciona como un “ojo” que deja pasar la luz del día, creando un juego de luces y sombras que cambia según la hora y la estación, convirtiendo cada visita en una experiencia diferente.
Si quieres evitar las colas y comprender mejor su historia y detalles arquitectónicos, podrías reservar tu entrada al Panteón de Agripa con audioguía.
Nuestro paseo nos lleva a la icónica Plaza Navona, un espacio que refleja la grandeza del arte barroco y la vida romana en su máxima expresión. Rodeada de palacios elegantes, iglesias y terrazas llenas de vida, esta plaza ha sido escenario de momentos históricos y, más recientemente, de películas que muestran la ciudad como un escenario romántico e inolvidable.

El protagonista indiscutible es la Fontana dei Quattro Fiumi, obra maestra de Gian Lorenzo Bernini. Cada una de sus figuras representa un río importante del mundo conocido en el siglo XVII: el Nilo, el Ganges, el Danubio y el Río de la Plata. Las posturas de los personajes, la fuerza con la que parecen sostener el mundo y los detalles minuciosos de la escultura hacen que sea imposible no detenerse a admirarla durante varios minutos.
Cada vez que visito esta plaza, me gusta sentarme en una de las terrazas con un café por la tarde, viendo a artistas callejeros dibujar retratos.
🍇 Plaza Campo dei Fiori
Nuestra ruta continúa en la Plaza Campo dei Fiori, un lugar lleno de vida y color. Por la mañana, la plaza se transforma en un mercado local animado, donde los puestos ofrecen frutas frescas, flores, quesos y productos típicos que permiten acercarse a la gastronomía romana de manera directa. Pasear entre los vendedores y los compradores crea una experiencia que despierta todos los sentidos.
Campo dei Fiori también tiene un pasado más sombrío. Durante la Edad Media, fue escenario de ejecuciones públicas, un hecho recordado hoy en la estatua de Giordano Bruno. Bruno fue quemado en la hoguera por sus ideas, y su figura en la plaza se ha convertido en un símbolo de resistencia y libertad de pensamiento. Al observar la estatua, uno puede imaginar los debates y controversias que atravesaban la ciudad en aquella época, y sentir cómo la historia de Roma está presente incluso en sus plazas más bulliciosas.
🌉 Isla Tiberina
En medio del río Tíber, la Isla Tiberina se percibe como un pequeño remanso de tranquilidad en el corazón de Roma. A lo largo de los siglos, esta isla ha sido testigo de epidemias, milagros y leyendas que la convierten en un lugar lleno de carácter y misterio. Desde la antigüedad se relacionaba con la medicina y la curación, y aún hoy alberga el histórico Hospital Fatebenefratelli, fundado en el siglo XVI, que mantiene viva esa tradición de cuidado y protección.
Los puentes que conectan la isla con la ciudad, el Fabricio y el Cestio, son los más antiguos de Roma y están cargados de historias. Se dice que durante la Edad Media los barcos se detenían frente a la isla para rendir tributo a los dioses curativos antes de seguir su camino por el Tíber. Pasear por sus senderos te permite descubrir pequeñas plazas, rincones pintorescos y restos arqueológicos que parecen susurrar secretos del pasado.
Uno de los lugares más encantadores es el Templo de Esculapio, un templo circular construido en honor al dios de la medicina, rodeado hoy por un jardín tranquilo y lleno de flores. A mí me gusta sentarme en uno de sus bancos por la tarde, cuando la luz del sol se refleja en el río, y dejar que el murmullo del agua y la historia del lugar hagan su magia. La isla es perfecta para quienes quieren escapar por un momento del bullicio romano y respirar un poco de su lado más auténtico.
🌙 Trastevere
Terminar el día en Roma en el barrio de Trastevere es cerrar la jornada con una sensación de calma y autenticidad. Este barrio ha conservado un encanto especial a lo largo de los siglos: sus calles adoquinadas parecen susurrar historias de la Roma medieval, de artesanos y comerciantes que trabajaban aquí hace cientos de años, y de familias que todavía viven entre las mismas fachadas con balcones llenos de flores. La Basílica de Santa María domina el paisaje con su elegancia, pero son los pequeños detalles —una plaza escondida, un portal antiguo, los aromas que salen de las trattorias— lo que realmente da vida al barrio.
Personalmente, me encanta perderme por las callejuelas menos conocidas y descubrir rincones que parecen detenidos en el tiempo. Encontré una pequeña librería que ha estado abierta desde los años 50, donde los dueños te recomiendan novelas italianas y siempre hay un café listo para acompañar la lectura. Otras veces, me he topado con músicos callejeros tocando tarantelas y acordeones, y por un instante parece que Trastevere se ha convertido en un escenario improvisado solo para ti.
Si quieres descubrir los rincones más interesantes de este barrio, esta visita guiada por Trastevere y el barrio judío es una excelente opción. Por otro lado, si te atraen más los secretos culinarios, este tour gastronómico por Trastevere te permitirá probar pizzas, pastas y dulces típicos, conocer a los locales que mantienen vivas las tradiciones y descubrir anécdotas que no aparecen en las guías habituales.
📅 Qué ver en Roma en 4 días – Día 4. Otros planes en la ciudad y sus alrededores
🏛️ Via Appia Antica y las catacumbas
La Via Appia Antica es mucho más que una carretera: es un viaje al pasado que permite imaginar la vida de la Roma antigua mientras caminas sobre los mismos adoquines que un día resonaron bajo los pasos de centuriones, comerciantes y viajeros. A mí me encanta recorrerla temprano, cuando apenas hay turistas y el silencio se mezcla con el susurro del viento entre los olivos y pinos que bordean esta vía histórica.
Además de su valor histórico, la Via Appia alberga un misterio subterráneo: las catacumbas. Estas galerías servían como lugares de enterramiento en la antigüedad y hoy permiten asomarse a la vida y creencias de los primeros cristianos. Entre las más conocidas están las Catacumbas de San Sebastián y las Catacumbas de San Calixto, laberintos llenos de historia, frescos antiguos y recuerdos silenciosos de siglos pasados.
Para aprovechar al máximo esta experiencia, vale la pena considerar una excursión guiada por la Vía Appia y las catacumbas, que te permite conocer detalles históricos, curiosidades y leyendas de esta calzada histórica.
🌋 Pompeya
Visitar Pompeya es como abrir un libro de historia gigante, pero en lugar de leerlo, lo caminas. Esta ciudad romana, sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., conserva calles, casas, templos y mosaicos que nos permiten imaginar cómo era la vida hace casi 2.000 años. Cada vez que paseo por sus ruinas me sorprende la precisión de su planificación urbana y la intimidad que todavía se percibe en las casas y talleres.
Entre los lugares que no puedes perderte están el Foro, el corazón de la ciudad, donde los ciudadanos se reunían a discutir política y comercio; la Casa del Fauno, con sus impresionantes mosaicos; y los frescos de la Villa de los Misterios, que aún conservan colores y escenas que narran rituales y costumbres de la época. Caminar por Pompeya es detenerse a imaginar a sus habitantes realizando actividades cotidianas, y sentir de cerca cómo la naturaleza y la historia se entrelazaron en un instante trágico pero inolvidable.
Si quieres aprovechar al máximo la visita y entender los detalles de la ciudad y su trágico final, una excursión guiada a Pompeya desde Roma es una opción ideal. Los guías explican la historia de manera amena y ayudan a localizar los rincones más interesantes que podrían pasar desapercibidos por tu cuenta.
🏺 Ostia Antica
Si sueñas con visitar Pompeya pero la distancia desde Roma te parece excesiva, una alternativa magnífica es Ostia Antica. Se encuentra a pocos minutos en tren desde la capital y, pese a no tener la fama de Pompeya, conserva un encanto propio que la hace muy especial. En la antigüedad, esta ciudad fue el puerto principal de Roma, el lugar por donde llegaban gran parte de los productos que abastecían a la capital del Imperio. Con el tiempo quedó abandonada y la arena del río Tíber fue cubriendo sus calles hasta que, siglos después, salió de nuevo a la luz.
Pasear hoy por Ostia Antica es como entrar en una ciudad que se quedó suspendida en el tiempo. Las calles adoquinadas, las termas, los mosaicos y las casas de varios pisos te permiten imaginar cómo vivían los comerciantes, marineros y familias que la habitaban hace dos mil años. Uno de sus espacios más impresionantes es el gran teatro, que todavía se utiliza en verano para representaciones al aire libre, creando una conexión directa entre la vida actual y la de la Roma clásica.
A mí me gusta recomendar esta visita porque, además de ser más tranquila que Pompeya, permite recorrer con calma un yacimiento arqueológico amplio pero fácil de visitar. Es una excursión ideal para quienes desean acercarse a la vida cotidiana del Imperio sin alejarse demasiado de Roma. Si prefieres hacerlo de forma organizada y sin preocupaciones, puedes reservar aquí tu excursión a Ostia Antica desde Roma.
🏞️ Las maravillas de Tívoli: Villa d’Este y Villa Adriana
A solo 30 kilómetros de Roma se encuentra Tívoli, un lugar al que solemos escapar los romanos cuando queremos respirar aire fresco y alejarnos del tráfico de la capital. Allí esperan dos auténticas joyas declaradas Patrimonio de la Humanidad: la Villa d’Este y la Villa Adriana.
La Villa d’Este es una obra maestra del Renacimiento italiano. Fue mandada construir en el siglo XVI por el cardenal Ippolito II d’Este, hijo de Lucrecia Borgia, que quería un palacio a la altura de su rango. Sus interiores están decorados con frescos llenos de color, pero lo que más impresiona son sus jardines, un ejemplo perfecto de la arquitectura paisajística renacentista. Caminar por sus senderos entre cipreses, esculturas y terrazas es una experiencia mágica. Lo que más sorprende son sus fuentes: más de quinientas, algunas tan ingeniosas que utilizaban la presión del agua para crear música sin necesidad de instrumentos.
La otra maravilla es la Villa Adriana, levantada en el siglo II por el emperador Adriano, uno de los gobernantes más cultos y viajados de la Antigua Roma. Fascinado por Grecia y Egipto, quiso recrear aquí lo mejor de cada civilización que había conocido. El resultado fue un enorme complejo con palacios, termas, bibliotecas, jardines y estanques. Entre sus rincones más destacados están el Teatro Marítimo, un pequeño palacio circular rodeado de agua que servía de refugio privado del emperador, y el Canopus, una larga piscina adornada con columnas y esculturas que evocaba el famoso canal egipcio del mismo nombre.
Pasear por Villa Adriana es casi como viajar en el tiempo: aún hoy, al recorrer sus ruinas, es fácil imaginar cómo vivía uno de los emperadores más carismáticos de Roma rodeado de filósofos, artistas y arquitectos.
Si quieres visitar ambos lugares en una excursión divertida, únete a tu excursión a Tivoli desde Roma.
⛪ Más iglesias y joyas cristianas
Si buscas más planes sin salir de Roma, las iglesias son una opción fascinante. La capital italiana tiene tantas que sería imposible conocerlas todas en un solo viaje, pero algunas destacan de manera especial por su historia, su arte o su simbolismo religioso. Lo mejor es que muchas de ellas están en pleno centro histórico, de modo que puedes descubrirlas fácilmente entre paseo y paseo. Una buena opción es unirse a un free tour por las iglesias barrocas, una manera cómoda de descubrir algunas de las más bellas de la ciudad.
Una de las más especiales es la iglesia de Santa María de la Victoria, un templo del siglo XVII que guarda una de las obras maestras de Bernini: el Éxtasis de Santa Teresa. Recuerdo la primera vez que me acerqué a contemplar esta escultura; la fuerza de los gestos y la delicadeza con la que Bernini trabajó el mármol hacen que parezca casi una escena viva.
Muy cerca se encuentra la iglesia de Santa María de la Concepción, famosa por la Cripta de los Capuchinos. Sus paredes y techos están decorados con huesos y cráneos de frailes, formando insólitos diseños. Es un lugar que puede impresionar, pero también invita a reflexionar sobre el sentido del tiempo y de la vida, una idea muy presente en la espiritualidad barroca.
Si te apetece alejarte un poco del bullicio del centro, hay otras basílicas de enorme importancia. San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán) es en realidad la catedral de Roma, y Santa Maria Maggiore (Santa María la Mayor) es una de las cuatro basílicas mayores de la ciudad. Ambas guardan mosaicos, frescos y reliquias que muestran la riqueza artística de siglos de historia cristiana.
Justo al lado de San Giovanni encontrarás el Santuario de la Escalera Santa. Según la tradición, son los mismos escalones que Jesucristo subió en Jerusalén antes de ser juzgado, traídos a Roma en el siglo IV por la emperatriz Helena, madre de Constantino. Todavía hoy hay peregrinos que los recorren de rodillas, en silencio, como un gesto de fe.
Por último, aunque queda más apartado del centro, la Basílica de San Pablo Extramuros es otra de las grandes joyas del cristianismo en Roma. Con su interior lleno de columnas, mosaicos dorados y la tumba del apóstol Pablo, transmite una serenidad muy especial. Si además la visitas un miércoles, podrás disfrutar de conciertos de ópera que convierten el espacio en una experiencia inolvidable para los amantes de la música.
🏢 Barrio de EUR
Si quieres ver una cara muy distinta de Roma, merece la pena acercarte al barrio de EUR. Este distrito fue concebido en los años treinta bajo el régimen de Benito Mussolini, con la intención de acoger la Exposición Universal de 1942 (que nunca llegó a celebrarse por el estallido de la Segunda Guerra Mundial). Su arquitectura monumental y geométrica refleja la estética del fascismo, muy diferente al resto de la ciudad, pero precisamente por eso resulta tan interesante.
Uno de sus símbolos es el Palacio de la Civilización Italiana, apodado popularmente como el “Coliseo cuadrado” por sus arcadas perfectamente alineadas. Este edificio, hoy sede de la firma Fendi, se ha convertido en uno de los iconos contemporáneos de la capital. También llaman la atención el Palacio de Congresos, con sus líneas sobrias y clásicas, y el Parque Central del Lago, una zona verde muy agradable para dar un paseo y que ofrece un respiro del bullicio del centro histórico.
A mí me gusta recomendar una visita al EUR cuando ya se conoce la parte más clásica de Roma. Caminar por sus amplias avenidas y contemplar la monumentalidad de sus edificios es como entrar en un museo al aire libre de la arquitectura del siglo XX. Es un lugar que sorprende, porque rompe con la imagen tradicional de la ciudad, pero ayuda a entender mejor su historia reciente.
🗺️ Mapa de la ruta por Roma en 4 días
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Aunque la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) cubre la atención médica en hospitales dentro de la UE, no cubre tarifas o copagos que pagan también los residentes locales, algo gratuito en España pero no en muchos otros países europeos. Además, la TSE no protege frente a imprevistos como pérdida de equipaje, cancelaciones y otros imprevistos. Por eso, nosotros siempre viajamos asegurados con el seguro de Heymondo, incluso dentro de la zona Schengen, lo que nos da la tranquilidad que necesitamos viajando con un niño.
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✈️ Cómo llegar a Roma desde el aeropuerto
La capital italiana está conectada por dos aeropuertos principales: Fiumicino y Ciampino. Ambos tienen buenas conexiones con el centro, aunque la mejor opción depende de tus prioridades.
Si buscas un traslado económico, los autobuses directos son muy prácticos. Desde Fiumicino puedes reservar aquí tu billete. Suelo elegir esta opción cuando quiero gastar poco; aunque a veces hay algo de tráfico, en general resulta cómoda y sencilla.
Desde Ciampino también tienes la posibilidad de tomar un autobús directo al centro, con varias salidas al día.
Si prefieres evitar esperas y llegar de forma rápida a tu hotel, un traslado privado es la opción más cómoda, sobre todo si viajas en familia, en grupo o con mucho equipaje.
🚌 Cómo moverse por Roma
Moverse en Roma puede ser una experiencia en sí misma. El transporte público (metro, autobuses y tranvías) funciona, aunque no siempre es puntual. Por eso, lo mejor es organizar las visitas pensando en caminar: la mayoría de los monumentos están bastante cerca unos de otros. Personalmente, disfruto mucho yendo a pie; siempre termino encontrando una fuente escondida, una iglesia con frescos sorprendentes o un café de barrio donde parar a descansar.
Para quienes prefieren algo más práctico, el autobús turístico puede ser una buena alternativa. Te permite desplazarte entre los lugares más famosos mientras escuchas información sobre la ciudad, y al mismo tiempo tienes la libertad de subir y bajar cuando quieras.
🏨 Alojamiento en Roma: dónde dormir
Roma ofrece una enorme variedad de barrios, cada uno con su propia atmósfera. Estas son algunas de las mejores zonas para alojarte según tu estilo de viaje:
Centro histórico (Piazza Navona, Pantheon, Piazza di Spagna): perfecto para quienes quieren tener los principales monumentos a un paso y disfrutar del ambiente de la ciudad en cualquier momento del día.
Trastevere: al otro lado del río, con sus callejuelas adoquinadas, trattorias y un aire más bohemio y relajado.
Monti: a un paso del Coliseo, con pequeñas tiendas, bares acogedores y mucho carácter. Es una de mis zonas favoritas porque conserva un ambiente de barrio y está muy bien comunicada.
Prati: junto al Vaticano, con calles más amplias y tranquilas por la noche. Tiene buena oferta gastronómica y resulta ideal si buscas un ambiente más ordenado y menos turístico.
💸 Presupuesto bajo
- The Beehive: Un hostel moderno cerca de la estación Termini, con habitaciones compartidas o privadas y un ambiente muy acogedor.
- Hotel Roma Centro: Cerca de la estación y con buena conexión con los principales puntos turísticos, económico y práctico.
- Domus Caecilia: Económico, a pocos minutos del Coliseo, con habitaciones sencillas y ambiente familiar.
💼 Presupuesto medio
- Relax Inn Roma: Habitaciones amplias y luminosas, buena relación calidad-precio y situado cerca de la estación Termini.
- Castel Sant’Angelo Inn: A pocos pasos del Castillo Sant’Angelo y del Vaticano, con habitaciones modernas y decoración elegante.
💎 Presupuesto alto
- JK Place Roma: Elegante y céntrico, cerca de Piazza del Popolo, con suites de lujo y diseño sofisticado.
- Hotel de Russie: Rodeado de jardines y tranquilidad en el corazón de Roma, con lujo discreto y servicio excepcional.
- Hotel Hassler: Un clásico de Roma, frente a la Plaza de España, con servicio impecable y vistas espectaculares.
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En esta guía, te presentamos un itinerario completo por los lugares imprescindibles que visitar en Roma en 4 días. Sin embargo, si dispones de menos tiempo, podrías consultar nuestros itinerarios más cortos:
Qué visitar en Roma en 1 día – ruta exprés por la Ciudad Eterna
Qué ver en Roma en 2 días – el mejor plan para un fin de semana
Qué hacer en Roma en 3 días – itinerario optimizado
Qué visitar en Roma – guía completa con 50 propuestas
Aquí concluye mi guía de 4 días en Roma, donde te he dado un itinerario optimizado para explorar los monumentos icónicos de la ciudad y también conocer un poco los alrededores. Esperamos que esta guía te haya inspirado y te deseamos una experiencia inolvidable en la Ciudad Eterna.
Rachele Cervaro
Especialista en marketing digital, Rachele es una de las almas de Surfing the Planet. Nació en la mágica Venecia, pero hace muchos años que encontró en Cataluña su lugar en el mundo.
Desde 2012 escribe sobre viajes junto a Gábor, su compañero de ruta y de vida. Juntos han recorrido más de 40 países, primero en pareja y ahora también con su hijo Diego, que desde pequeño les acompaña allá donde van.
Le apasionan los pueblos con encanto, los mercados locales y descubrir nuevas culturas. Le encanta organizar los viajes al detalle, pero también dejar espacio para la improvisación y las sorpresas del camino. En el blog comparte todo eso con quienes, como ella, entienden el viaje como una forma de vivir más consciente y más libre.
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