Soy italiana, crecí en el norte, y aun así he perdido la cuenta de las veces que he ido a Roma: primero de niña, luego con Gabor y ahora también con Diego. Lo curioso es que nunca me ha parecido repetir viaje. Siempre acabo encontrando una iglesia en la que no había entrado, una plaza que no conocía o una calle que me lleva a otra ruina.
Lo que sí sé es que la primera vez agobia. Es una ciudad muy turística, con colas en casi todo lo importante, y cuando te pones a hacer la lista de lo que quieres ver te sale para dos semanas. Mi consejo es no intentar abarcarlo todo y organizarte por zonas, porque en Roma andar de una punta a otra sin orden es la mejor manera de perder medio día.
Para mí, 3 días en Roma es la medida justa para una primera visita: un día para el Vaticano, otro para la Roma antigua y un tercero más tranquilo para callejear entre plazas, fuentes e iglesias. Así ves los imprescindibles y todavía te queda tiempo para sentarte en una terraza a mirar pasar la gente, que también es parte del viaje. Esta es la ruta que yo recomendaría a cualquier amigo que fuera por primera vez.
Con tres días, además, Trastevere deja de ser una parada exprés antes de coger el avión. En esta ruta llegas al barrio al final del segundo día, cruzando la Isla Tiberina, con tiempo para cenar allí sin prisa en vez de atravesarlo de pasada camino a otro sitio.
💡 Consejo útil
Las entradas al Coliseo y a los Museos Vaticanos se agotan durante todo el año, no solo en verano. Si vas con fechas cerradas, reserva cuanto antes: te ahorras colas y te aseguras de que haya hueco. Estas son las visitas que yo dejaría atadas antes de salir de casa:
🏟️ Visita guiada por el Coliseo, Foro y Palatino
🎨 Visita guiada por los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina
⛪ Visita guiada por la Basílica San Pedro
🏟️ Tour por el Coliseo con acceso a la Arena + Visita al Foro y Palatino
⛪ Visita guiada por los Museos Vaticanos, Capilla Sixtina y Basílica de San Pedro
📅 Qué ver en Roma en 3 días – Día 1. El Vaticano y sus alrededores
Antes de fijar el orden de los días, mira en el calendario qué día de la semana te toca cada uno. Los Museos Vaticanos cierran el domingo (menos el último del mes, que es gratis y se llena muchísimo), el miércoles por la mañana la Basílica de San Pedro no abre hasta después de la audiencia papal y el Castillo de Sant’Angelo cierra casi todos los lunes.
Si tu primer día cae en domingo, lunes o miércoles, lo más sencillo es intercambiar el Día 1 con el Día 3: el de plazas y fuentes no depende de ningún horario y encaja cualquier día de la semana. El de la Roma antigua también se puede mover, siempre que tengas reservada la franja del Coliseo para esa fecha.
🏛️ Museos Vaticanos y Capilla Sixtina
El primer día es el más largo de los tres, así que conviene empezarlo pronto y llevar las entradas ya en el móvil. Arrancamos en el Vaticano, y más concretamente en sus museos, que reúnen kilómetros de salas con tapices medievales, esculturas clásicas y pinturas renacentistas. Si quieres, puedes comprar tus entradas aquí a los Museos Vaticanos, pero sin nadie que te guíe es muy fácil perderse o pasar de largo por lo más importante. Por eso, yo iría con esta visita guiada en español a los Museos Vaticanos.

Mi rincón favorito es la Galería de los Mapas: un pasillo larguísimo con mapas de Italia pintados en el siglo XVI, que te enseñan cómo se veía el país hace casi quinientos años. Pero todo el recorrido desemboca en la Capilla Sixtina, y ahí es inevitable quedarse con la boca abierta. Primero miras al techo de Miguel Ángel y luego te giras hacia el Juicio Final, en la pared del altar, con esas figuras retorcidas que parecen a punto de salirse del muro.
💡 Un consejo práctico: no dejes las entradas para el último momento. Los Museos Vaticanos reciben visitantes a mansalva en cualquier época del año y las colas sin reserva son largas casi siempre. La entrada general cuesta 20 € en taquilla (25 € si reservas online en tickets.museivaticani.va, la única web oficial); abren de lunes a sábado de 8:00 a 20:00 (última entrada a las 18:00) y cierran los domingos, salvo el último de cada mes, que abren de 9:00 a 14:00 con entrada gratuita.
Si quieres profundizar más de lo que da de sí un solo día de itinerario —precios actualizados, un recorrido según el tiempo que le dediques y consejos para ir con niños— tienes toda la info en nuestra guía completa de los Museos Vaticanos.
⛪ Plaza y Basílica de San Pedro
Al salir de los museos, lo lógico es ir directamente a la Plaza de San Pedro. Te recomiendo quedarte un momento en el centro, junto al obelisco: desde ahí se entiende de verdad el abrazo de la columnata que la rodea. Los domingos se llena de gente que viene a recibir la bendición del Papa, así que si buscas algo más de calma, mejor otro día. Y ojo si te toca en miércoles: esa mañana, de 9:15 a 11:30 aproximadamente, hay audiencia papal en la plaza y la Basílica cierra al turismo hasta que termina, hacia las 12:30.
Entré por primera vez en la Basílica de San Pedro hace unos 30 años y todavía me pasa lo mismo: la fachada con los apóstoles ya impone, pero es al cruzar la puerta, con la luz entrando por las ventanas y la cúpula encima, cuando te das cuenta del tamaño real de la iglesia católica más grande del mundo.
Entrar es gratis, pero la cola de seguridad puede ser eterna. Por eso me parece buena idea esta visita guiada en español por la Basílica de San Pedro, con la que te saltas la espera y alguien te va señalando detalles que por tu cuenta pasarías por alto.
Dentro, no te vayas sin ver la Piedad de Miguel Ángel, que está nada más entrar a la derecha y frente a la que todo el mundo se para en silencio. También están la tumba de San Pedro, las de otros papas y la piedra sobre la que se levantó la basílica.
Si te quedan piernas, sube a la cúpula. Una parte del trayecto se puede hacer en ascensor y el resto son escaleras, algunas bastante estrechas, pero arriba tienes la plaza a tus pies y buena parte de Roma alrededor. Cansa, sí, pero a mí es de las cosas que más me gustan del día.
🏰 Castillo Sant’Angelo
Desde el Vaticano basta con caminar por la Via della Conciliazione hacia el río para llegar al Castillo de Sant’Angelo. Pocos edificios de Roma han tenido tantas vidas: nació en el siglo II como mausoleo del emperador Adriano, luego fue fortaleza, residencia de los papas cuando las cosas se ponían feas y, durante mucho tiempo, cárcel.
La primera vez que lo recorrí me llamó la atención cómo se mezclan ahí dentro lo romano, lo medieval y lo renacentista, casi planta por planta. Y es un sitio con muchas historias pequeñas: escudos de familias papales, inscripciones de presos y hasta el famoso pasadizo que lo une con el Vaticano, por el que escapaban los papas en caso de emergencia.
Si puedes cuadrarlo, sube a la terraza al atardecer. La luz se vuelve dorada sobre el Tíber y los tejados, y desde ahí arriba la ciudad parece mucho más silenciosa de lo que es a pie de calle. Si quieres conocer bien su historia, puedes reservar este tour por el Castillo de Sant’Angelo, que incluye también las vistas desde la terraza.
Un aviso de horario: cierra los lunes, salvo el primer lunes de cada mes, que abre de 14:00 a 20:00. Si tu día 1 cae en lunes, mejor dejarlo para otro momento del viaje.
✨ Plaza de España
Cruzamos el río y seguimos hacia la Plaza de España, donde la gran escalinata que sube hasta la iglesia de la Trinità dei Monti hace de punto de encuentro para medio Roma, turistas incluidos.
Sube los escalones hasta arriba y date la vuelta: la vista no es de las más amplias de la ciudad, pero sí de las más bonitas sobre el barrio. Esta plaza es además el punto de salida de un free tour en español por el centro de Roma, una buena forma de enterarte de las historias que esconden calles y fuentes por las que, de otra manera, pasarías sin mirar.
Si te gusta el formato, hay más donde elegir. El free tour por la Roma Imperial se centra en la ciudad antigua, y el free tour de los misterios y leyendas de Roma va por el lado más curioso y oscuro.
⛲ Plaza del Popolo
Por la Via del Babuino se llega en un paseo a la Plaza del Popolo, que durante siglos fue la puerta de entrada a Roma para quien llegaba desde el norte. Su nombre significa «plaza del pueblo», y en el centro tiene un obelisco egipcio de Ramsés II, con las dos iglesias casi gemelas, Santa Maria in Montesanto y Santa Maria dei Miracoli, a un lado.
Mi consejo aquí es subir por las escaleras laterales hasta las terrazas del Pincio. Desde arriba se aprecia la simetría de la plaza y se ven los tejados de Roma, y al atardecer es uno de mis sitios preferidos para sentarme un rato sin hacer nada.
Frente a Santa Maria dei Miracoli arranca este free tour de misterios y leyendas. Yo lo hice y, siendo italiana, pensaba que no me iban a contar gran cosa nueva. Me equivocaba: salí sabiendo de símbolos escondidos en fachadas y de calles con historias que los romanos todavía cuentan en voz baja.
🌳 Villa Borghese
Justo detrás del Pincio empieza Villa Borghese, el gran parque del centro. Si todavía te quedan fuerzas, es un buen sitio para bajar el ritmo: jardines, fuentes y esculturas repartidas por todas partes, y bastante menos ruido que en el resto de la ciudad.
El motivo de peso para venir, eso sí, es la Galleria Borghese, un museo pequeño en tamaño pero enorme en contenido, con obras de Bernini, Caravaggio y Rafael. Si te gusta el arte, merece la pena ir con una visita guiada por la Villa Borghese.
🌙 Las luces de Roma
Para cerrar el primer día, nada como ver Roma de noche. Con los monumentos iluminados, el Coliseo, el Vaticano, la Plaza Navona, la Plaza Venecia o la Plaza del Campidoglio parecen otra ciudad, más tranquila y con menos gente.
El problema es moverse: de noche el transporte público escasea y las distancias se hacen largas. Si no quieres complicarte, este free tour nocturno por la mágica Roma iluminada te lleva por los rincones más bonitos del centro sin que tengas que pensar la ruta.
🗺️ Itinerario por Roma – Día 1. El Vaticano y sus alrededores
📅 Qué ver en Roma en 3 días – Día 2. La Roma antigua
🏟️ Coliseo
El segundo día toca retroceder dos mil años, y lo más sensato es empezar temprano por el Coliseo, antes de que lleguen los grupos grandes. Se inauguró en el año 80 d.C. y en sus primeros tiempos acogió combates de gladiadores, espectáculos e incluso simulacros de batallas navales. Lo que más me impresiona cada vez que subo a las gradas es pensar que lo levantaron en unos ocho años.
Una vez dentro, me gusta pararme un momento e intentar ponerle sonido: el griterío del público, los anuncios del emperador, los gladiadores saliendo a la arena. Suena a tópico, pero aquí la historia se entiende mejor que en cualquier libro del colegio.
Ahora lo práctico: es uno de los lugares más visitados del mundo y por la mañana las colas son tremendas. La entrada única (Coliseo, Foro y Palatino, válida 24h) cuesta 18 €, con reducida de 2 € para menores de 26 de la UE y gratis para menores de 18. Desde hace un tiempo hay que reservar franja horaria de entrada al Coliseo: no se puede ir sin más y colarse en cualquier momento del día.
Nosotros hicimos esta visita guiada en español por el Coliseo, Foro y Palatino y acertamos de lleno, porque nos ahorramos la espera y salimos sabiendo mucho más de cómo se vivía en la Roma antigua. Si prefieres ir a tu aire, también puedes reservar tus entradas al Coliseo, Foro y Palatino con audioguía.
Y si quieres algo más especial, hay recorridos que entran en zonas que la entrada normal no incluye. El mejor, para mí, es esta visita guiada que te lleva hasta la arena de los gladiadores. Pisarla fue lo más parecido a meterme en una máquina del tiempo que he vivido en Roma.
🏛️ Arco de Constantino
Pegado al Coliseo está el Arco de Constantino, de 21 metros de alto y con tres vanos. Se levantó para celebrar la victoria de Constantino sobre Majencio en la batalla del Puente Milvio, en el año 312 d.C.
Detrás de esa batalla hay una historia que siempre me ha gustado. Cuenta la tradición que la noche anterior Constantino vio una cruz en el cielo junto a la frase «Con este signo vencerás». Ganó, y aquello lo acercó al cristianismo, lo que acabó cambiando no solo su vida, sino la de toda Europa.
🌄 Palatino
Mucha gente entra con prisa al Foro y apenas le dedica tiempo al Monte Palatino, y es una pena, porque para mí es de lo más bonito de la zona.
Aquí vivían los reyes de la Roma más antigua y, después, los emperadores. Entre las ruinas se reconocen la Casa de Augusto, donde vivió el primer emperador, y la Domus Flavia, un palacio pensado para impresionar. Con un poco de imaginación puedes rellenar los huecos: patios, jardines y unas vistas sobre la ciudad que ya entonces eran un privilegio.
Lo que más valoro del Palatino es la calma. Después del gentío del Coliseo, aquí se puede caminar despacio y fijarse en los detalles. Y hay premio al final: desde lo alto ves a tus pies el Circo Máximo y entiendes de golpe el tamaño que tenía.
🏛️ Foro Romano
Bajando del Palatino se entra directamente en el Foro Romano, que fue durante siglos el centro de todo: política, comercio y religión en unos pocos cientos de metros. Hoy son columnas sueltas y calles empedradas, pero si te paras un momento no cuesta imaginarlo lleno de comerciantes, ciudadanos y oradores discutiendo.
Si tuviera que quedarme con tres paradas, serían estas. La Curia, sede del Senado, que por fuera parece un edificio de lo más sencillo aunque dentro se decidió el destino del imperio. El templo de Julio César, levantado en el lugar donde se incineró su cuerpo. Y la Basílica de Majencio, cuyos arcos enormes dan una idea de lo importantes que eran la justicia y la administración para los romanos.
Entre una y otra irás pasando por los restos del Templo de Saturno y por el Arco de Septimio Severo, levantado para celebrar victorias militares. No hace falta verlo todo con lupa: basta con recorrerlo con calma para hacerse una idea de lo que fue la capital del mundo antiguo.
🛁 Termas de Caracalla
Algo más al sur, y con muchos menos turistas, están las Termas de Caracalla, del siglo III d.C. Olvídate de la idea de un simple baño público: aquí los romanos de todas las clases venían a charlar, hacer deporte, estudiar o simplemente no hacer nada.
Lo que queda sigue siendo impresionante por el tamaño de las salas. Todavía se conservan columnas, fragmentos de esculturas y mosaicos que dejan ver el nivel de lujo con el que se construyó todo esto.
Eso sí, queda algo a trasmano del resto de la ruta. Si después del Coliseo, el Palatino y el Foro vas justo de fuerzas (y es muy probable), esta es la parada que yo sacrificaría: el resto del día sigue en línea hacia el río y no pierdes el hilo del recorrido.
🏇 Circo Máximo
De vuelta hacia el río pasarás junto al Circo Máximo, el que ya habías visto desde el Palatino. Aquí se celebraban las carreras de carros, con capacidad para más de 150.000 espectadores, y eran una auténtica locura colectiva, con apuestas incluidas.
Hoy es una gran explanada de hierba donde apenas se adivina la forma de la pista y las gradas, así que hay que poner la imaginación. Yo siempre acabo pensando en Ben-Hur, aunque estoy convencida de que el ambiente real era todavía más salvaje que el de la película.
🏛️ Boca de la Verdad
A pocos pasos, en el pórtico de la iglesia de Santa María in Cosmedin, está la Boca de la Verdad, una gran máscara de mármol con cara de pocos amigos. Según la leyenda, si metes la mano y has mentido, te la muerde.
Nosotros hicimos la cola como todo el mundo y metimos la mano, cada uno a su turno. Salimos los dos enteros, así que ese día, al menos, dijimos la verdad.
🏛️ Templo de Hércules
Justo enfrente, en lo que fue el Foro Boario, el antiguo mercado de ganado junto al río, se conserva el Templo de Hércules. Es del siglo II a.C., uno de los templos más antiguos de Roma, y estaba dedicado a Hércules Víctor, símbolo de fuerza y valentía. No es casualidad que lo pusieran en pleno mercado: para los comerciantes, tener a un dios protector cerca era casi una garantía de buenos negocios.
📍 Plaza del Campidoglio
Antes de cruzar el río, merece la pena subir a la Plaza del Campidoglio. No es una ruina, sino una plaza diseñada por Miguel Ángel, pero desde su parte trasera tienes una de las mejores vistas del Foro, así que funciona muy bien como cierre de la Roma antigua. En el centro está la estatua ecuestre de Marco Aurelio, y a los lados, el ayuntamiento y los Museos Capitolinos, donde se guarda la famosa loba amamantando a Rómulo y Remo.
🏛️ Isla Tiberina
Toca cambiar de ritmo. La Isla Tiberina es uno de mis rincones preferidos de Roma: una islita en mitad del Tíber, unida a las orillas por dos puentes antiguos, el Fabricio y el Cestio, donde de repente todo parece ir más despacio. Crúzala de un lado a otro y al otro lado del río estarás ya en Trastevere, justo a la hora de cenar.
🍷 Trastevere
El día acaba en Trastevere, que para mí es el barrio con más ambiente de Roma: calles adoquinadas, ropa tendida entre ventanas y la Basílica de Santa María in Trastevere presidiendo su plaza. Si te apetece conocerlo con alguien que te cuente su historia, tienes una visita guiada por los rincones más importantes del barrio.
Aun así, a Trastevere se viene sobre todo a comer. Cerca de las plazas principales abundan los restaurantes para turistas, pero en cuanto te metes por las calles menos transitadas aparecen sitios frecuentados por romanos donde te comes una pizza estupenda a un precio que no te esperas. Y si quieres probar un poco de todo, está este tour gastronómico por Trastevere.
🗺️ Itinerario por Roma – Día 2. La Roma antigua
💡 Más experiencias y recursos para tu viaje a Roma
Si ya tienes reservadas las visitas grandes del principio, aquí van unas cuantas ideas más para redondear el viaje y dejar resuelta la logística.
Visita guiada por dos de los barrios con más historia y ambiente de la ciudad
📅 Qué ver en Roma en 3 días – Día 3. Las plazas y fuentes más bonitas
🏛️ Plaza de Venezia
Después de dos días de colas, entradas y horarios, el tercero es el que yo reservo para callejear. Plazas, fuentes e iglesias, casi todo a pie y casi todo muy cerca, con tiempo para parar a tomar un café sin mirar el reloj.
Empezamos en la Plaza de Venezia, que es más un cruce de tráfico que una plaza para pasear. Lo que la domina todo es el Monumento a Víctor Manuel II, el Altar de la Patria, levantado en honor al primer rey de la Italia unificada. A los romanos no les suele gustar mucho (lo llaman «la máquina de escribir»), pero desde su terraza hay una vista panorámica estupenda, con la Roma antigua y la moderna en el mismo encuadre.
🏛️ Largo di Torre Argentina
Aunque hoy el plan no es de ruinas, Roma te las pone delante igual. A pocos minutos de Venezia, en mitad del tráfico, aparece el Largo di Torre Argentina, un recinto hundido con los restos de cuatro templos que están entre los más antiguos de la ciudad.
Pero seamos sinceros: la mayoría de la gente se asoma a la barandilla por los gatos. Hay una colonia felina que vive entre las piedras como si fueran suyas, y es difícil no quedarse un rato mirándolos.
🍇 Plaza Campo dei Fiori
Si llegas a Campo dei Fiori por la mañana, te encontrarás el mercado en pleno funcionamiento: puestos de fruta, verdura, especias y algún que otro recuerdo. Por la tarde la plaza cambia por completo y se llena de terrazas.
Durante siglos fue lugar de ejecuciones públicas, y de ahí la estatua de Giordano Bruno que la preside: el filósofo fue quemado aquí en 1600 por sus ideas. Hoy la estatua se ha convertido en un símbolo de la libertad de pensamiento, y me parece curioso que mire, serio y encapuchado, a un mercado lleno de vida.
Nuestro hotel en Roma
La última vez que fuimos a Roma dormimos en el Hotel Artemide, en la Via Nazionale, y repetiríamos sin dudar. Es un hotel de precio medio en una calle llena de tiendas y restaurantes, a un paso de la estación de metro Repubblica. Andando, llegábamos a la Fontana di Trevi o al Coliseo en unos 15-20 minutos, y eso en Roma se agradece mucho.
Las habitaciones eran modernas, cómodas y estaban limpias, algo que en Roma no siempre se puede dar por hecho. El desayuno era muy completo y, por la tarde, subíamos a la terraza a descansar con vistas a la ciudad. Si buscas buena relación calidad-precio, el Hotel Artemide es una apuesta segura.
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A cinco minutos de Campo dei Fiori está la Plaza Navona, mi preferida de Roma. Tiene forma alargada porque se construyó sobre un antiguo estadio romano, y hoy es puro barroco: palacios, iglesias y tres fuentes que te hacen ir de una punta a otra sin darte cuenta.
La del centro es la Fontana dei Quattro Fiumi, de Gian Lorenzo Bernini. Sus cuatro gigantes representan los grandes ríos del mundo que se conocía entonces: el Nilo, el Ganges, el Danubio y el Río de la Plata. Vale la pena rodearla despacio, porque cada figura tiene su gesto y sus símbolos.
Con todo, lo que más disfruto aquí no es la escultura, sino sentarme en una terraza y mirar la plaza, que ha salido en tantas películas italianas que a veces parece un decorado.
🏛️ Panteón
Unas calles más allá, casi escondido entre edificios, aparece el Panteón de Agripa, y la sorpresa al desembocar en su plaza es siempre la misma. Nació como templo dedicado a todos los dioses romanos, luego se convirtió en iglesia católica y gracias a eso ha llegado a nuestros días como uno de los edificios mejor conservados de la Antigüedad.
Por fuera llaman la atención las columnas de granito del pórtico, pero lo bueno está dentro: una cúpula enorme con un agujero redondo en el centro, el óculo, por el que entra la única luz del edificio. Según la hora, ese círculo de sol va recorriendo las paredes, y merece la pena quedarse un rato a verlo moverse.
Desde hace un tiempo se paga entrada para acceder al Panteón, algo que en Italia dio bastante que hablar, porque una iglesia siempre había sido de acceso libre. Son 5 € (gratis para residentes de Roma, menores de 18 y guías en ejercicio), con reserva online disponible solo hasta 30 días antes de la visita, así que no sirve de mucho intentarlo con demasiada antelación.
Y como sigue siendo una iglesia en activo, si hay misa el acceso turístico se corta un rato. Para no hacer cola, puedes reservar tu entrada al Panteón de Agripa con audioguía aquí.
⛲ Fuente de Trevi
Vas a encontrarte a mucha gente a cualquier hora, eso te lo aseguro, pero la Fuente de Trevi no se puede saltar. La diseñó Nicola Salvi, un arquitecto casi desconocido en su época, y hoy es probablemente la fuente más famosa del mundo. De día impresiona por el tamaño y el mármol; de noche, con la iluminación, gana todavía más.
Y luego está el ritual de la moneda: de espaldas, por encima del hombro izquierdo, para asegurarte de que volverás a Roma. Se calcula que cada semana acaban en el agua varios miles de euros.
Desde enero de 2026, eso sí, acercarte a la fuente ya no es gratis: cuesta 2 € (los residentes de Roma entran gratis), con horario de acceso regulado — lunes y viernes de 11:30 a 22:00, el resto de días de 9:00 a 22:00, última entrada una hora antes del cierre. Fuera de esa franja sigues pudiendo verla, pero sin acceder al espacio inmediato.
⛪ Más iglesias y joyas cristianas para terminar tu día
En Roma hay tantas iglesias que podrías pasarte el viaje entero entrando en ellas. Para cerrar el tercer día te propongo unas cuantas que tienen algo que las hace especiales, por si todavía te quedan ganas.
Muy cerca del centro está Santa María de la Victoria, una iglesia del siglo XVII que guarda una de las grandes esculturas barrocas de la ciudad: el Éxtasis de Santa Teresa, de Bernini. A poca distancia, en Santa María de la Concepción, está la Cripta de los Capuchinos, decorada con los huesos y calaveras de más de 4.000 frailes. No es para todo el mundo, pero no se olvida.
Algo más lejos quedan dos basílicas enormes que para mí son imprescindibles: Santa Maria Maggiore (Santa María la Mayor) y la Basílica de San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán). Esta última es la catedral de Roma, y no San Pedro como piensa mucha gente, porque San Pedro está en territorio del Vaticano.
Justo al lado de San Juan de Letrán está el Santuario de la Escalera Santa, muy ligado a los inicios del cristianismo. Según la tradición, son los escalones que subió Jesucristo antes de ser juzgado, y los trajo a Roma en el siglo IV santa Elena, la madre de Constantino, el emperador que puso fin a la persecución de los cristianos.
Y si todavía te sobra tiempo, la Basílica de San Pablo Extramuros (San Paolo fuori le Mura), fuera del centro, es de las más impresionantes de la ciudad. Queda fuera de las antiguas murallas, así que lo más cómodo es llegar en metro (línea B, parada Basilica San Paolo).
🗺️ Itinerario por Roma – Día 3. Plazas y fuentes
⏳ Si tienes más días en Roma
Con un día o dos más, Roma y sus alrededores dan para mucho. Estas son las escapadas que yo añadiría:
- La Via Appia Antica, la vieja calzada que unía Roma con el sur de Italia. Caminar por los mismos adoquines que pisaban los centuriones romanos ya tiene su gracia, y además aquí están las catacumbas donde los primeros cristianos enterraban a sus muertos, como las Catacumbas de San Sebastián y las Catacumbas de San Calixto. Para verlo todo junto, puedes hacer esta excursión a las Catacumbas y la Vía Appia.
- El barrio del EUR, un barrio muy distinto al resto de Roma, levantado durante la dictadura fascista de Benito Mussolini. Su edificio más famoso es el Palacio de la Civilización, el llamado «Coliseo cuadrado».
- Tívoli, a poca distancia de Roma, con dos visitas que se complementan muy bien: la Villa d’Este, un palacio renacentista con unos jardines llenos de fuentes, y la Villa Adriana, el enorme complejo al que se retiró el emperador Adriano. Con esta excursión a Tívoli con visita a la Villa Adriana y la Villa d’Este desde Roma ves las dos en el mismo día.
- Ostia Antica, que fue uno de los puertos más importantes de la Antigüedad y hoy es una ciudad romana entera en ruinas, con calles, casas y termas. Si te ha sabido a poco el Foro, con esta excursión a Ostia Antica la recorres con guía.
- Nápoles y Pompeya en un solo día. Es una jornada larga, pero esta excursión a Nápoles y Pompeya es de las más populares desde Roma por algo: combinas una de las ciudades con más carácter de Italia con las ruinas más famosas del país.
Si quieres comparar estas y otras escapadas con más calma (cuánto tiempo pide cada una o cuál encaja mejor según lo que ya hayas visto), lo tienes todo en nuestra guía de las mejores excursiones desde Roma.
🛡️ Considera contratar un seguro de viaje
La Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) te cubre en los hospitales públicos de la UE, pero no las tasas o copagos que allí pagan también los residentes, y que en España no existen pero en muchos países europeos sí. Y, como es lógico, tampoco te protege si pierdes la maleta, tienes que cancelar o te surge cualquier otro imprevisto.
Por eso nosotros viajamos siempre con seguro de Heymondo, también dentro de Europa: yendo con un niño, viajar tranquilos compensa de sobra lo que cuesta. Se contrata en unos minutos por internet, las coberturas son amplias, tienes atención médica en más de 150 países y desde la app gestionas cualquier incidencia y hablas con asistencia 24/7.
Si quieres viajar igual de tranquilo, puedes contratar tu seguro Heymondo desde este enlace con descuento por ser lector del blog. Y si viajas en familia, tienes un 15 % adicional por viajar con tus peques pinchando aquí.
✈️ Cómo llegar al centro de Roma desde sus aeropuertos
Roma tiene dos aeropuertos: Fiumicino (FCO), el grande, y Ciampino (CIA), al que llegan muchos vuelos de bajo coste. Cómo llegar al centro depende de cuál te toque.
La mejor opción:
🚗 Traslado privado: aterrices donde aterrices, lo más cómodo es reservar un traslado privado en Roma. El conductor te espera en la terminal y te deja en la puerta del hotel, sin transbordos. Si viajas con niños, con mucho equipaje o llegas de noche, se nota muchísimo.
Otras opciones desde los diferentes aeropuertos:
- 🛬 Desde el Aeropuerto Fiumicino (FCO)
- 🚆 Tren Leonardo Express: va directo, sin paradas, de Fiumicino a Roma Termini en 32 minutos. Es la mejor opción si duermes cerca de Termini o tienes que coger otro tren.
- 🚌 Autobuses Shuttle: varias compañías hacen el trayecto hasta Termini en unos 45-60 minutos, según cómo esté el tráfico. Suelen salir más baratos que el tren.
- 🚖 Taxi: tarifa fija hasta el centro y unos 40 minutos de trayecto, dependiendo del tráfico.
- 🛬 Desde el Aeropuerto Ciampino (CIA)
- 🚌 Autobús + metro: hay lanzaderas que te llevan a la estación Anagnina de la línea A del metro, y desde ahí llegas al centro en 20-25 minutos. En total, cuenta con unos 40-50 minutos.
- 🚖 Taxi: unos 30-40 minutos hasta el centro según el tráfico, también con tarifa fija a las zonas principales.
🚌 Cómo moverse en Roma
Te lo digo como italiana: el transporte público de Roma no es precisamente un ejemplo de puntualidad. El metro es antiguo y no llega a muchas de las zonas turísticas, y los autobuses se retrasan o cambian de recorrido sin avisar más a menudo de lo que te gustaría.
La parte buena es que casi todo lo importante está relativamente cerca, y el centro histórico se recorre muy bien andando. De hecho, muchos de los mejores rincones de Roma los descubres precisamente así, yendo a pie de un sitio a otro. Si prefieres ahorrar piernas o quieres ver mucho en poco tiempo, el autobús turístico de Roma es muy práctico: te subes y te bajas cuando quieras en paradas como el Coliseo, la Plaza de España o el Vaticano, y la audioguía te va contando curiosidades por el camino.
🏨 Dónde alojarse en Roma
Dónde duermes en Roma influye mucho en cómo vives la ciudad: no es lo mismo salir del hotel y tener el Panteón a la vuelta de la esquina que empezar cada día con media hora de metro. Te cuento las zonas que mejor conozco y algunos hoteles en cada una.
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Centro Histórico
Si es tu primera vez y quieres hacerlo todo a pie, esta es la zona. La Fontana di Trevi, el Panteón y la Piazza Navona quedan a pocos minutos andando, y por la noche las calles siguen llenas de restaurantes, tiendas y heladerías. El precio a pagar, literalmente, es que es la zona más cara, sobre todo en temporada alta, y que hay turistas a todas horas.
Hotel recomendado:
- Hotel Damaso (desde 150 €): moderno y elegante, con una ubicación perfecta para explorar los monumentos de Roma a pie.
- Trevi Beau Boutique Hotel (desde 250 €): elegante, con una ubicación excelente cerca de la Fontana di Trevi.
- Hotel Rosetta (desde 90 €): opción económica a pocos minutos del Coliseo.
Trastevere
Trastevere es para quien quiere dormir en un barrio con vida de barrio: calles empedradas, trattorias de toda la vida, bares con encanto y un ambiente nocturno más relajado que en el centro. A cambio, queda algo apartado de los grandes monumentos y para algunos trayectos te tocará coger transporte público.
Hotel recomendado:
- VOI Donna Camilla Savelli Hotel (desde 180 €): un hotel con encanto situado en un antiguo monasterio, que combina historia y modernidad.
- Hotel Trastevere (desde 100 €): acogedor y con una ubicación inmejorable para disfrutar del barrio.
- Trastevere Rooms (desde 110 €): un hotel pequeño y familiar con una decoración moderna y acogedora.
Termini
Los alrededores de la estación Termini son la opción para ajustar el presupuesto. Está muy bien comunicada, con metro, autobuses y el tren al aeropuerto en la puerta, y si no te importa caminar un poco más, llegas al centro sin problema. Eso sí, no esperes encanto: es una zona de paso, y algunas calles son ruidosas y están bastante concurridas.
Hotel recomendado:
- The Hive Hotel (desde 100 €): moderno y funcional, con habitaciones cómodas y una terraza con vistas a la ciudad.
- Roma Terminal Hotel (desde 90 €): sencillo y muy bien situado junto a la estación, práctico y asequible.
- Mercure Roma Centro Termini (desde 110 €): cómodo, con instalaciones modernas y muy bien conectado con el transporte público.
Piazza di Spagna y Via Veneto
Aquí está la Roma más elegante: boutiques de lujo, restaurantes caros y los Jardines Borghese y la Via Condotti a un paso. Si te lo puedes permitir, es una zona preciosa para alojarte; si no, los precios te harán mirar hacia otro barrio rápidamente.
Hotel recomendado:
- Hotel Eden – Dorchester Collection (desde 800 €): un hotel de lujo con vistas panorámicas y un restaurante exclusivo en la azotea.
- Hotel Valadier (desde 220 €): sofisticado y elegante, con una ubicación perfecta cerca de la Piazza del Popolo.
Consejos para elegir alojamiento
Reserva con antelación: Roma recibe viajeros todo el año y los hoteles con mejor relación calidad-precio vuelan. Cuanto antes reserves, más donde elegir y mejores precios, y si tu viaje coincide con Semana Santa o Navidad, lo sensato es hacerlo con meses de margen. Para comparar opciones de todos los precios, puedes empezar clicando en este enlace.
Prioriza la ubicación: con solo tres días, cada trayecto cuenta. Dormir en el Centro Histórico o en Trastevere te permite ir andando a la Fontana di Trevi, el Panteón o la Piazza Navona, y volver al hotel a media tarde si lo necesitas. El centro es para quien quiere estar en mitad de todo; Trastevere, para quien prefiere cenar tranquilo y pasear de noche.
Piensa en el transporte: hay metro, autobuses y tranvías, pero Roma se disfruta de verdad caminando, entre callejones, plazas que aparecen sin avisar e iglesias en las que entras por curiosidad. Con un hotel céntrico pasas menos tiempo en el transporte y más en la calle. Si te vas a una zona más alejada, como Termini, comprueba que tienes buenas conexiones y que el barrio te da confianza para volver de noche.
Este es mi itinerario para ver Roma en 3 días, pero puede que tengas más tiempo o bastante menos. Si es así, aquí tienes nuestras otras guías:
Qué ver en Roma en un día – ruta exprés por la Ciudad Eterna
Qué visitar en Roma en 2 días – el mejor plan para un fin de semana
Qué hacer en Roma en 4 días – el itinerario más completo
Qué ver en Roma – guía completa con 50 propuestas
Con estos tres días en Roma te llevas lo esencial: el Vaticano, la ciudad de los emperadores y las plazas donde se vive el día a día. No lo verás todo, eso es imposible, pero te irás con una idea bastante clara de la ciudad y, casi seguro, con una lista de cosas pendientes para la próxima vez. A mí me sigue pasando después de tantos viajes.
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