La última parada en nuestro giro por Malasia antes de volver a Kuala Lumpur fue la ciudad de Melaka o Malacca, una ciudad colonial que durante su historia estuvo en las manos de varios imperios, los holandeses, los portugueses y luego los ingleses.

Nosotros viniendo de la isla de Perhentian tardamos un rato para llegar. Primero en Kuala Besut cogimos un bus para Kuala Terengganu, una de las ciudades más importantes de la costa este. Aquí pasamos una tarde esperando el bus nocturno hacia Melaka. En Kuala Terengganu dimos un paseo por el barrio chino y poca cosa más. En el bus de noche no pudimos descansar mucho aunque teníamos asientos cómodos, porque aún no sabemos por qué razón, paramos como cada hora y el conductor siempre encendía todas las luces, así que llegamos a Melaka por la madrugada reventados de sueño.

Durante estos días en Melaka disfrutamos de esta ciudad acogedora que tenía todo para pasarlo bien. Paseamos por la parte histórica de la ciudad (patrimonio de la UNESCO), primero la parte que se encuentra en los alrededores de Town Square. El edificio rojo de Stadhuys de la época de los holandeses y la iglesia de Cristo a su lado. No muy lejos encima de una colina se encuentran las ruinas de la iglesia San Pablo de la época portuguesa de donde hay muy buenas vistas del mar y los barrios en la costa.

En el otro lado de la colina se halla la Puerta de Santiago a que se refiere como “A Famosa” que es la única puerta que queda de la fortaleza portuguesa del siglo 16. Aún estamos en la época de las vacaciones de escuela, así a veces nos costó sacar fotos de los edificios ya que aquí los locales, como los asiáticos en general, toman cuarenta mil fotos de ellos mismos con los monumentos, qué palo!

La parte de Chinatown es donde más tiempo hemos paseado durante estos días. La calle Heeren con muchos edificios bonitos, la calle Jonker una calle con mucha vidilla, llena de tiendas y restaurantes y la calle Harmony con varios templos de diferentes religiones, entre ellos el más bonito el Cheng Hoon Teng, un templo chino del siglo 17. Sin embargo, la parte más bonita de la ciudad es la orilla del río que cruza el barrio chino. Aún cuando las calles centrales del barrio están a reventar con gente, aquí se puede pasear en una tranquilidad increíble, contemplando los graffitis que cubren las paredes de muchos edificios en la orilla.

El barrio de Little India es minúsculo, son un par de calles y está, en general aquí hay mucho menos gente india que en Kuala Lumpur o George Town.

Desde el viernes hasta el domingo por las noches hay mercado nocturno en los alrededores de la calle Jonker con muchos puestos de comida. Hay un ambiente guapo, aunque la comida callejera (como en Malasia en general) es mucho menos variada que en el vecino Tailandia. En la ciudad los turistas pueden dar un paseo en “rickshaw” súper decorados con miles de colores de kitsch y ponen música fuerte.

Lo que nos sorprendió en Melaka ha sido la cantidad de centros comerciales y su tamaño. Al lado de nuestro alojamiento había dos grandes en los cuales uno se perdía y aún los están ampliando, impresionante! Hemos aprovechado para hacer shopping sobre todo para Gábor ya que la ropa de hombre aquí vale como la de mujer; no como en casa!

Melaka, junto con George Town, son ciudades famosas por su cocina. Ante todo la cocina nyonya que es la cocina de los inmigrantes chinos del siglo 16. No hay que decir que aquí también nos hemos empeñado para llenarnos la barriga con todos los tipos de platos locales que pudimos durante estos 6 días. No se puede no probar el plato más famoso, el Laksa, una sopa con un caldo muy rico. Probamos diferentes variantes, algunas con el caldo ácido, otros con caldo que llevaba leche de coco.

Otras especialidades son los Cendol, helados con una base de hielo, hay muchos tipos. Tanto el Laksa como el Cendol se comen bien en el restaurante Jonker 88 en la misma calle Jonker.. En la entrada de Chinatown hay un pequeño restaurante, el Kedai Kopi Chung Wah que hace solo un plato, pollo hervido con arroz, cada vez que pasábamos delante, había una cola tremenda de chinos. No pudimos resistir y un día nos pusimos en la cola, la verdad es que el pollo con las bolas de arroz fue delicioso, valió la pena hacer una cola de media hora. Tenemos que descubrir las especias que ponen en este arroz porque en serio está buenísimo!

En un puestecito un poco escondido cerca del hotel Mimosa probamos un rollito enorme de verduras (esta vez no frito) que se llama Popiah que llevaba diferentes verduras; una delícia. Nos hemos divertido a probar casi todas las variantes de los postres refrescantes (Cendol y Ice Kacang) que se hacen con hielo granizado, son fantásticos después de un plato picante!

Ahora después de tanto comer volvemos a Kuala Lumpur, dentro de poco volamos a Sumatra!

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