Escrito por Gábor Kovács
Antes de nuestro viaje a Flandes, buscando información nos topamos con un debate curioso: gente defendiendo Brujas o Gante como si fueran hinchas de equipos rivales, cada uno con su argumento y su pasión. Nos hizo bastante gracia, la verdad, porque una vez allí entendimos que no hacía falta elegir bando.
Brujas deslumbra con su aire de cuento de hadas, sus canales tranquilos y una arquitectura medieval que apenas ha cambiado. Gante tiene otra cosa: historia mezclada con vida universitaria, plazas siempre animadas, un castillo en pleno centro y una escena cultural que no para. Cada una tiene su ritmo, y las dos esconden detalles que no salen en las guías — los reflejos de los canales de Brujas, los murales y patios escondidos de Gante.
Aquí te contamos nuestra experiencia en las dos, con claves reales para decidir si tienes que elegir: accesibilidad, ambiente, historia, gastronomía y qué no te puedes perder en cada una. En Brujas, perderse entre callejuelas y el paseo en barco son parada obligada; en Gante, el Castillo de los Condes y las terrazas de Graslei.
Elijas la que elijas, vas a encontrar historia, belleza y algún rincón inesperado. Al final la decisión depende de qué busques: el encanto de un cuento medieval, o la energía de una ciudad que sigue viva con siglos de historia encima.

Consejo útil
Una de las formas más cómodas de conocer estas ciudades es alojándote en Bruselas y hacer excursiones de un día. Desde la capital belga, puedes elegir entre varias opciones según tus intereses:
🚌 Excursión combinada a Brujas y Gante: ideal si quieres ver las dos ciudades en un solo día, aunque la visita será más breve en cada lugar.
🚌 Excursión a Brujas: perfecta si prefieres centrarte en la ciudad medieval y recorrer sus canales y plazas con calma.
🚌 Excursión a Gante: recomendable si quieres sentir la vida urbana flamenca y visitar sus monumentos históricos y museos con más tiempo.
Viajar a Brujas o Gante
🎓 Por qué Gante
Si nos tocara elegir en cuál de las dos vivir una temporada, sería Gante sin dudarlo mucho. Más allá de todo lo que hay que ver en Gante, tiene un ambiente que se siente vivo a cualquier hora — Brujas parece un pueblo detenido en el tiempo, mientras que Gante combina esa misma historia con la energía de una ciudad universitaria de más de 200.000 habitantes y bastantes estudiantes internacionales de paso.
De primeras puede que no impresione tanto como Brujas — si llegas en tren, no te plantas directamente en el centro histórico, hay que caminar un poco. Pero en cuanto entras en el casco antiguo la cosa cambia: edificios flamencos junto al canal, las famosas tres torres asomando, y ese ambiente que mezcla historia con vida estudiantil sin que uno le reste al otro. Uno de nuestros momentos favoritos fue simplemente parar a fotografiar los reflejos en el agua al atardecer — de esas cosas que convierten un paseo cualquiera en recuerdo.
Hay para elegir: el Castillo de los Condes, museos de arte clásico y moderno, terrazas junto al agua. Y si te apetece moverte como un local, alquilar bici es la mejor forma — llegas a plazas escondidas y mercados donde se ve el día a día real de la ciudad, no solo el circuito turístico.
Aun yendo por libre, merece la pena sumar alguna actividad organizada. Para nosotros los imprescindibles son este paseo en barco por los canales de Gante y el free tour por el centro histórico.
🏰 Por qué Brujas
Brujas se libró de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, así que su centro histórico llegó casi intacto hasta hoy — un caso raro en Europa, y se nota en cada esquina.
Hay quien dice que Brujas parece un Disneyland medieval hecho para turistas. Nosotros no lo vemos así: los edificios que ver en Brujas ya estaban ahí mucho antes del turismo masivo, formando parte de la vida diaria de la ciudad durante siglos. Esa autenticidad de fondo es justo lo que la hace especial, no un decorado.
Pese a ser pequeña, da para bastante variedad: canales en barco, el Belfort para ver la ciudad desde arriba, o simplemente perderse entre calles adoquinadas buscando encaje, chocolate y cerveza artesanal. De noche cambia de cara — con los edificios y puentes iluminados, la ciudad se convierte en un escenario que cuesta olvidar.
Y tiene también sus rincones tranquilos lejos del flujo turístico: el Begijnhof con sus cisnes, o plazas menos conocidas como la Simon Stevin, donde se ve más vida local que turista. Al ser tan compacta, todo se anda a pie, y hasta una visita corta sale intensa.
Para quien le guste la fotografía o la historia, es un escenario difícil de igualar: cada canal, cada puente, cada fachada cuenta algo. Si vas por libre, merece la pena sumar alguna visita guiada — nosotros recomendamos el paseo en barco con visita guiada por los canales y este free tour por el centro histórico de Brujas.
🤔 Brujas o Gante: cómo decidir según el tipo de viaje
Más allá del ambiente general, hay criterios más concretos que nos parecen útiles a la hora de decidir:
Si viajas en pareja buscando la postal romántica clásica — canales, puentes, luces de noche —, Brujas gana casi siempre; si lo que buscas es autenticidad sin sensación de estar en un decorado turístico, Gante encaja mejor. Para una primera visita a Bélgica, Brujas suele dejar el flechazo más inmediato, por puro impacto visual nada más llegar.
Si solo tienes un día y estás dudando entre combinar las dos, nuestro consejo es que no lo intentes: se puede llegar a las dos, sí, pero el ritmo obliga a correr tanto que ninguna de las dos se disfruta de verdad — mejor elegir una y hacerla bien. Con 2-3 días, en cambio, hay una combinación que pocos comparativos mencionan y que a nosotros nos funcionó de maravilla: dormir en Gante y hacer Brujas como excursión de un día, ya que quedan a solo 30 minutos en tren.
Hablando de trenes: el trayecto Bruselas-Brujas ronda los 15 € (ida), Bruselas-Gante unos 10 €, y si compras el billete de fin de semana (viernes tarde a domingo) el trayecto de vuelta sale con un 50% de descuento — para quien organice el viaje por libre, es un ahorro que merece la pena tener en cuenta.
Dónde dormir en Brujas y Gante
Ninguna de las dos es barata, pero hay opciones para todos los gustos, de hoteles boutique a hostales sencillos. En Brujas, dormir cerca del centro histórico te deja los canales y plazas a un paso; en Gante, cerca del Graslei o de Patershol facilita ir todo a pie y sentir el ambiente real de la ciudad.
Puedes consultar y reservar las mejores ofertas de alojamiento:
Reserva con antelación si vas en primavera o verano, que es cuando más gente se junta en las dos ciudades. Si prefieres evitar aglomeraciones, otoño e invierno tienen su punto — menos gente y, de paso, las luces de la decoración invernal sin agobios.
🛡️ Considera contratar un seguro de viaje
Aunque la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) cubre la atención médica en hospitales dentro de la UE, no incluye tasas o copagos que también pagan los residentes locales, algo que es gratuito en España pero no en muchos otros países europeos como Bélgica. Además, la TSE no te protege frente a imprevistos como la pérdida de equipaje, cancelaciones u otros incidentes.
Por eso, nosotros siempre viajamos asegurados con Heymondo, incluso dentro de la zona Schengen, lo que nos da la tranquilidad que necesitamos al viajar con un niño. Si quieres viajar con la misma tranquilidad, puedes contratar tu seguro Heymondo desde este enlace con descuento por ser lector del blog. Si viajas con niños como nosotros, además, podrías obtener un 20% de descuento adicional pinchando aquí.
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¿Brujas o Gante, entonces? Para nosotros la respuesta real es que las dos merecen el viaje — Brujas con su medievo casi intacto y ese aire de cuento, Gante con su energía de ciudad universitaria que sigue viva de verdad.
Si tienes tiempo, combínalas: desde Bruselas se llega cómodo en tren o con una excursión organizada, con margen de sobra para un día entero en cada una sin ir con prisas — canales, plazas, museos, restaurantes y los rincones escondidos que hacen de Flandes un destino que vale la pena repetir.
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