En la colina más alta de París todavía se vendimia. El Clos Montmartre, un pequeño viñedo rodeado de casas, da uva cada otoño a pocos minutos de la basílica del Sacré-Cœur, y resume bien lo que es este barrio: un antiguo pueblo de molinos, cabarets y talleres de pintores que la ciudad se tragó sin quitarle del todo el aire de aldea.
Eso sí, arriba coinciden casi todos los grupos, y la diferencia entre una mañana agradable y otra de empujones y escaleras está en el orden. Por eso esta guía de qué ver en Montmartre va de arriba abajo: se gana la altura al principio y el resto se hace bajando, desde la basílica y la plaza de los pintores hasta las calles de Abbesses.
Además del recorrido, encontrarás cómo subir sin cansarte, las trampas que conviene esquivar, un veredicto sobre lo que merece la pena y lo prescindible, y cómo adaptarlo si vas con niños o con poca energía.
💡 Consejo útil
Montmartre es de los barrios más visitados de París, y la basílica y la Place du Tertre se llenan pronto. Si prefieres hacerlo con guía, o dejar reservadas las visitas más pedidas antes de salir, aquí tienes los enlaces:
👨👩👦 Tour por Montmartre para familias
🎭 Entradas para el Moulin Rouge
📐 La lógica de la colina: cómo ordenar la mañana
Casi todo el mundo sube a Montmartre por la escalinata que hay bajo la basílica, llega arriba sin aliento y luego baja por el mismo sitio. Es la forma más cansada y la que más te expone a los vendedores que esperan en las escaleras. Yo lo haría al revés: no volver nunca a la escalinata y salir de la colina por el otro lado, por Lepic, hasta Abbesses o Pigalle, donde tienes metro y sitios para comer.
Para lo básico (la basílica, la Place du Tertre, las callejuelas de detrás y la bajada) reserva una mañana. Si sumas la cúpula o el museo, el paseo se alarga hasta la hora de comer sin problema.
¿Montmartre es solo una parada dentro de un viaje más corto? En los itinerarios de París en 3 días y de París en dos días lo tienes encajado como medio día. Aquí va la versión ampliada.

🚠 Cómo llegar: el funicular
El funicular de Montmartre sube en un par de minutos desde la base de la colina, junto al Square Louise-Michel, hasta los pies del Sacré-Cœur. Las paradas de metro más cercanas son Anvers (línea 2), a pocos pasos, y Abbesses (línea 12), algo más lejos. Vale el billete normal de transporte de París y los abonos habituales.
Ojo con un detalle que pilla a mucha gente: el ticket que ya validaste en el metro no sirve para el funicular. Hay que validar uno nuevo al entrar: lleva un billete de más en el bolsillo o en el móvil. El precio y las condiciones cambian de vez en cuando; échale un vistazo en la web de la RATP antes de ir.
🪜 A pie: escaleras o el lado norte
Para subir andando hay dos opciones. La directa son las escaleras frente a la basílica, un buen tramo de peldaños con vistas cada vez más abiertas. Cansan, pero se hacen con calma y alguna parada.
La alternativa más tranquila es llegar en metro a Lamarck-Caulaincourt (línea 12) y entrar por el lado norte, que es más residencial y tiene muchos menos turistas. Desde ahí se sube por calles en pendiente hasta la zona del Clos y la basílica, sin pasar por la escalinata.
🗺️ Qué ver en Montmartre: el recorrido en tres franjas
🌅 Principio de mañana: funicular y Sacré-Cœur
Arranca por arriba. A primera hora la explanada del Sacré-Cœur está casi vacía y puedes sentarte en los escalones a mirar los tejados de París sin nadie delante.
La basílica se visita sin pagar entrada. Dentro, levanta la vista hacia el gran mosaico del ábside, el Cristo en Majestad, con sus fondos dorados. En la nave central no se pueden hacer fotos, así que guarda el móvil y aprovecha que a estas horas todavía hay silencio.
Para quien tenga problemas de movilidad hay un ascensor de acceso por la parte trasera del templo.
La cúpula es otra historia: tiene un coste aparte, se sube por una escalera estrecha de caracol y no hay ascensor. Arriba se ve París en todas direcciones. Si quieres entender lo que estás mirando, dentro y fuera, hay una visita guiada al Sacré-Cœur que lo cuenta con calma.
Al bajar de la explanada, si vas a pasar junto a la escalinata, mantén las manos en los bolsillos: es la zona de los vendedores de pulseras.
🎨 Mitad de mañana: Place du Tertre, calles traseras y el viñedo
Desde la basílica, hacia el oeste, pasas junto a la pequeña iglesia de Saint-Pierre de Montmartre, una de las más antiguas de París, y enseguida estás en la Place du Tertre. Es la plaza de los pintores: caballetes, retratistas y terrazas pegadas unas a otras.
Merece verla y darle una vuelta, pero yo no me sentaría a comer aquí: las terrazas que rodean la plaza son de las más caras del barrio y no de las mejores, y en Abbesses, al final de la bajada, comes mejor por menos.
Si prefieres que alguien te cuente la historia de cada rincón, el free tour por Montmartre recorre esta zona.
Lo que mejor representa Montmartre empieza detrás de la plaza. Sal por la rue Norvins y deja que las calles traseras te lleven cuesta abajo: la rue des Saules, la rue de l’Abreuvoir con la fachada rosa de la Maison Rose, la pequeña Place Dalida. Son tramos cortos, con casas de colores, enredaderas y faroles, y el ruido de la plaza desaparece en cuanto doblas la esquina.
En el cruce de la rue des Saules con la rue Saint-Vincent está el Clos Montmartre, el viñedo que sobrevive en plena ciudad. Las cepas bajan en pendiente detrás de una verja, y fuera de la fiesta de la vendimia no suele abrirse al público. Enfrente queda el Lapin Agile, el cabaret donde se reunían los pintores del barrio.
Subiendo un poco por la rue Cortot está el Musée de Montmartre, en la casa donde vivió Renoir mientras pintaba su famoso baile del Moulin de la Galette. Es un museo pequeño sobre la historia del barrio y sus artistas, con unos jardines Renoir que dan al viñedo y un café dentro.
🥖 Final de mañana: de Lepic a Abbesses y el Moulin Rouge
La avenue Junot, con sus casas con jardín y la Villa Léandre, un callejón de casitas de ladrillo, enlaza con la rue Lepic, que baja haciendo curvas hacia el sur. Al empezar a bajar asoma el Moulin de la Galette, el molino que dio nombre a aquel baile.
Más abajo, Lepic se vuelve calle de mercado, con fruterías, queserías y panaderías, y en ella está el Café des Deux Moulins, conocido por la película Amélie. Un desvío a la izquierda te deja en la Place des Abbesses, con la boca de metro modernista de Guimard. Entre la plaza y el tramo bajo de Lepic tienes los bistrós y boulangeries donde comer.
Para la foto del molino rojo, el último tramo baja hasta el bulevar de Clichy y el Moulin Rouge. Si quieres ver el espectáculo, puedes reservar las entradas del Moulin Rouge con antelación.
🚫 Dónde te la juegan y cómo evitarlo
La que más se repite es la de las pulseras de la amistad. En la escalinata y en el Square Louise-Michel, bajo la basílica, se te acerca alguien con un cordón, te lo anuda a la muñeca antes de que reacciones y luego te exige dinero por él. Lleva las manos en los bolsillos o cruzadas, di un «no» seco y sigue andando sin pararte. Si subes en funicular, ni pasas por delante.
Fuera de esos pocos puntos, Montmartre es un barrio residencial y tranquilo. Lo demás se esquiva sabiendo qué buscar:
- Candados y juego del cubilete: alrededor de la basílica hay quien insiste en venderte un candado «para el amor» y corrillos con la bolita bajo el vaso, donde los supuestos ganadores son parte del montaje. Ni compres ni te pares a mirar: mientras miras es cuando desaparecen las carteras.
- Retratos en la Place du Tertre: algunos retratistas te dibujan sin pedir permiso y luego cobran, o empiezan con un «si no te gusta, no pagas» que acaba en presión. Antes de sentarte, acuerda el precio. Y a los que se te acerquen sin que lo hayas pedido, un «non, merci» basta.
- Carteristas: en la escalinata, en la Place du Tertre y en el metro, sobre todo en las horas de más gente. Mochila delante en las aglomeraciones y el móvil, nunca en el bolsillo trasero.
🏆 Qué merece la pena y qué te puedes saltar
- Vistas desde la explanada: no cuestan nada y, si solo tienes una hora, que sea para esto.
- Cúpula del Sacré-Cœur: se paga aparte, y desde arriba la vista es más amplia que a pie de basílica. La subida, con calma, la hace casi cualquiera, aunque la escalera es estrecha. ¿Ya tienes previsto otro mirador de París? Entonces te la puedes saltar.
- Calles traseras (Saules, Abreuvoir, Junot): lo que mejor define el barrio. No las cambies por más tiempo en la Place du Tertre.
- Clos Montmartre: lo curioso es que exista, no tanto lo que se ve, así que con asomarte a la verja sobra.
- Musée de Montmartre y jardines Renoir: para quien quiera la historia del barrio o un respiro verde a media mañana. Si vas apurado de tiempo, es lo primero que sacrificaría.
- Moulin Rouge: entrar es plan de noche y de espectáculo, no de recorrido de mañana. Si te interesa, conviene reservar las entradas con antelación; si no, la foto de la fachada es suficiente.
- Dalí Paris: el pequeño museo de Dalí junto a la Place du Tertre interesa a quien sea muy fan del pintor. Para el resto, desvío opcional.
- Cementerio de Montmartre: allí están enterrados Degas o Dalida, bajo el puente de la rue Caulaincourt, al oeste. Bonito y tranquilo, pero es un desvío aparte que no cabe en una mañana básica.
- Mur des Je t’aime: el muro de los «te quiero», en el Square Jehan Rictus junto a Abbesses, está cerrado por seguridad y sin fecha de reapertura. El square sigue abierto, pero no cuentes con ver el muro; si te hace ilusión, compruébalo antes de ir.
👨👩👦 Con niños o poca energía, y con más tiempo
Con niños pequeños, carrito o piernas cansadas, mejor la versión corta: funicular arriba, vistas desde la explanada, la basílica por dentro y un paseo breve hasta la Place du Tertre para ver a los pintores trabajar, que suele gustar mucho a los críos. Después se puede volver a bajar en funicular y dejar Saules y Abreuvoir para otra ocasión.
Una opción que les entretiene más es el tour por Montmartre para familias, con un guía que les cuenta el barrio a su ritmo. Y si estás preparando el viaje con ellos, tienes más ideas en el post de qué hacer en París con niños.
Con más tiempo, en cambio, el plan se estira hacia arriba y hacia los lados: sube a la cúpula, entra en el museo y sus jardines, y termina con un paseo por el cementerio de Montmartre.
🥐 Y después, el resto del día
Después de comer, desde Abbesses o Pigalle el metro te deja en el centro en poco tiempo. Para la tarde, la combinación más fácil es un museo grande: el Louvre o el Orsay, que además tiene buena parte de los impresionistas que pintaron en Montmartre.
Para seguir paseando, el Canal Saint-Martin queda relativamente cerca y tiene otro ritmo, con puentes de hierro y gente sentada en la orilla.
Con más días, en el itinerario de qué ver en París en 4 días encontrarás cómo repartir el resto de la ciudad, y en el de las mejores excursiones desde París, ideas para salir fuera.
🍁 Cuándo ir
Lo ideal es un día laborable a primera hora, antes de que lleguen los grupos. Los fines de semana y a media tarde la colina se llena, y al atardecer la escalinata va hasta arriba, aunque la luz sea bonita.
La excepción es el segundo fin de semana de octubre, cuando se celebra la Fête des Vendanges, la fiesta de la vendimia del Clos Montmartre. Hay desfiles, puestos y mucho ambiente en las calles, pero también muchísima más gente. Si coincide con tu viaje, ve sabiendo que no será un paseo tranquilo.
🏨 Dormir en Montmartre
En nuestra última escapada a París dormimos en el Hôtel des Arts Montmartre, en una callejuela tranquila del barrio. Nos tocó la habitación Toulouse-Lautrec, con vistas a los tejados, y nos gustó el saloncito donde organizan lecturas y catas. Con la basílica y los cafés a pocos minutos andando, es buena base si quieres hacer este recorrido temprano.
Las opciones para alojarte en otras zonas de la ciudad las tienes en el itinerario de París en 4 días.
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