Escrito por Gábor Kovács
Mons, al igual que muchas otras ciudades de Valonia, suele quedar en segundo plano frente a las ciudades flamencas cuando se trata de planificar un viaje por Bélgica. Sin embargo, esta pequeña joya merece mucho más protagonismo. Con apenas 100.000 habitantes, Mons es una ciudad con mucho carácter, que ofrece una agenda cultural vibrante, repleta de eventos y fiestas a lo largo de todo el año.
Una de sus distinciones más importantes fue ser Capital Europea de la Cultura en 2015, un título que ayudó a ponerla en el mapa y a mostrar al mundo su enorme potencial. Lo curioso es que, aunque su centro histórico conserva esa apariencia antigua y llena de historia, Mons tiene una energía muy moderna y juvenil que sorprende a quien la visita. De hecho, es conocida como la “Silicon Valley” de Bélgica, gracias a la presencia de empresas tecnológicas y a su ambiente innovador.
Nosotros tuvimos la oportunidad de asistir a la fiesta de inauguración en la plaza central durante esa época, y fue una experiencia memorable: música en vivo, gente de todas las edades disfrutando del ambiente y una sensación de comunidad que no se olvida fácilmente.
En este post te contamos qué no puedes perderte en Mons, para que puedas descubrir todo lo que esta ciudad tiene para ofrecer, desde su rica historia hasta su vida cultural más actual.
Qué ver en Mons en 1 día
Grande Place de Mons
Cuando llegas por primera vez a la Grand Place de Mons, lo que más llama la atención es la majestuosidad de este espacio abierto, dominado por el imponente edificio del Ayuntamiento. La plaza, en el corazón de esta pequeña y romántica ciudad situada sobre una colina —de hecho, Mons significa “montaña” en flamenco—, tiene un encanto especial que sorprende desde el primer momento. No es solo un lugar para sentarse a tomar algo en alguno de sus bares y restaurantes, sino que también guarda dos secretos muy bien protegidos.
Si prestas atención, en la fachada del Ayuntamiento encontrarás el escudo del rey Felipe II de España, un recuerdo de la época en que Mons formó parte del imperio español. Pero si miras aún más cerca, casi escondido en el lado izquierdo de la entrada principal, descubrirás el pequeño Mono de Mons, una escultura de hierro rodeada de leyendas. Se dice que acariciarle la cabeza con la mano izquierda trae buena suerte y que, para las mujeres que desean casarse o tener hijos, el mono puede hacer realidad ese sueño en el mismo año.
Otro rincón poco conocido pero muy especial son los jardines del Ayuntamiento. Accesibles tras una gran puerta, estos espacios ofrecen un oasis de tranquilidad en pleno centro. Allí se encuentra el Museo de Bellas Artes (BAM), que alberga obras de Van Gogh pintadas durante su estancia en el Borinage, cerca de Mons. Su gran joya es la fuente Ropieur, con la figura del Niño Travieso que salpica agua a los visitantes, un detalle encantador que refleja la personalidad única de esta ciudad.
Centro histórico de Mons
Mons tiene muchos edificios con historia y arquitectura interesante, que vale la pena detenerse a conocer y apreciar. Pero para nosotros, lo que realmente hizo especial la visita fue pasear sin prisa por sus calles estrechas, empedradas y llenas de vida. Allí, el arte callejero moderno convive con la antigüedad de las fachadas y los detalles de unos edificios que están sorprendentemente bien conservados.
Te contamos un secreto que descubrimos mientras caminábamos: en Mons, las construcciones de piedra solían pertenecer a las familias más acomodadas, mientras que las casas de ladrillo eran las de los habitantes con menos recursos. Así que, mientras recorres el centro histórico, puedes jugar a adivinar a qué clase social correspondía cada casa y dejar volar la imaginación sobre cómo sería la vida dentro de esos muros, cómo se organizarían las familias y cómo era el día a día en aquella época. Es una manera divertida y diferente de conectar con la historia local mientras disfrutas de un paseo.
Beffroi, el único campanario barroco en Bélgica
No puedes visitar Mons sin detenerte en uno de sus símbolos más reconocibles: el Beffroi, el único campanario barroco que hay en toda Bélgica. Con sus 87 metros de altura, domina el horizonte de la ciudad y se convierte en un punto de referencia tanto para locales como para visitantes. Durante los meses de verano, tienes la oportunidad de subir hasta la cima y disfrutar de una vista panorámica que vale mucho la pena, con una perspectiva única de Mons y sus alrededores.
El famoso escritor Victor Hugo tuvo una opinión muy particular sobre el Beffroi; lo definió como “feo si no fuese imponente” y lo describió con una imagen bastante curiosa: “cuatro teteras y encima una cafetera”. Esta descripción le da un toque divertido y humano a este monumento histórico, que no deja a nadie indiferente.
Alrededor del campanario, dentro de las antiguas murallas, se extiende un parque agradable y tranquilo. En un día soleado, es un lugar ideal para sentarse a leer un buen libro o simplemente disfrutar de la calma que ofrece este espacio verde en medio de la ciudad. Sin duda, el Beffroi es un punto que mezcla historia, arquitectura y un ambiente perfecto para desconectar un rato.
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Colegiata de Sainte Waidru
Otra joya que merece la pena conocer en Mons es la colegiata de Sainte Waidru. A primera vista, su tamaño y presencia hacen pensar que es una catedral, pero en realidad nunca ha sido la sede de un obispo, por lo que mantiene la categoría de colegiata. Su imponente arquitectura domina el entorno y deja claro que es un edificio muy importante dentro de la ciudad.
Lo que hace esta iglesia especialmente interesante es su historia: fue construida gracias a la iniciativa de treinta mujeres canonesas, todas ellas provenientes de familias aristocráticas europeas. Esta particularidad le da un valor histórico y cultural añadido que invita a conocer más sobre su origen y su papel en la comunidad a lo largo de los siglos.
Dentro, las vidrieras son uno de sus mayores atractivos. La luz que atraviesa sus cristales coloreados transforma el interior en un espacio lleno de magia y serenidad, ideal para una visita tranquila y contemplativa. Sainte Waidru combina belleza, historia y un ambiente único que la convierte en una parada imprescindible para quienes visitan Mons.
Gastronomía de Mons
Mons es una ciudad que sorprende por su energía y juventud. Las calles están llenas de vida, con numerosos restaurantes, bares y tiendas para todos los gustos. Nosotros, sin duda, quedamos fascinados con su oferta gastronómica, especialmente con los waffles, que aquí se preparan de una forma espectacular y son un verdadero placer para el paladar.
Si estás planeando un viaje a Bélgica, no dejes pasar la oportunidad de visitar Mons. La ciudad está muy bien conectada: desde el aeropuerto de Bruselas, un tren te lleva en solo 40 minutos, lo que facilita mucho la visita. Sin duda, Mons merece estar en tu lista de destinos, ya que ofrece un equilibrio perfecto entre cultura, entretenimiento y buena comida.
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Esta ciudad no la conocía!! Me la apunto para mi próximo viaje a Bélgica.
Muy bien hecho!!! Verás que te sorprenderá!!!
Que buena información, nosotros visitaremos la ciudad en Abril. Tomamos buena nota!
Por cierto, las fotos preciosas 🙂
Eva, para cualquier cosa, sabes donde encontrarnos!!!
Que bueno esta eso de poderte «meter» al cuadro de Van Gogh!!!
Y pues como dices Mons no es muy conocida turisticamente hablando pero creo que después del 2015 ya no sera así… sera bueno para los habitantes? eso lo sabremos después…
Seguro que será bueno. Sin duda después del 2015 será mucho más desconocida pero no creo que llegue a ser «invadida» de turistas.
Es una ciudad que tiene muchos encantos por descubrir, pero es que, además, se ha volcado en la organización de Mons 2015, como habéis podido comprobar. ¡Muchas gracias por contribuir a su difusión!
De nada ha sido un placer, Mons es una ciudad preciosa que merece la pena dar a conocer!!
Mons es una ciudad encantadora y con muchas cosas para ver. El mejor momento para visitarla, si se quiere ver algo diferente, es a fines de mayo, con la fiesta del Doudou. ¡Por San Jorge!. Ah, y muy cerquita se celebra el Carnaval de Binche, que es muy famoso.
Saludos.
Correcto Javier, nosotros no pudimos asistir a la fiesta de Doudou porque justo aquel día el año pasado nos casamos.
Este año sería una forma bonita de celebrar nuestro primer aniversario de casados en Mons. Nunca se sabe…..