Dos días en Ámsterdam dan para bastante más de lo que parece. La ciudad es pequeña, el centro se recorre andando y, entre canal y canal, casi cualquier paseo te deja delante de una foto: casas estrechas y algo torcidas, un puente cada pocos metros y bicis aparcadas en cada barandilla.
Eso sí, en un fin de semana en Ámsterdam no cabe todo, y conviene tener claro qué te importa más. Este itinerario de 2 días en Ámsterdam lo reparte así: el primer día, centro histórico y canales, con la noche en el Barrio Rojo; el segundo, los grandes museos y algún rincón menos conocido para elegir según te apetezca.
Más abajo tienes también ideas por si te sobra tiempo, cómo llegar desde el aeropuerto y en qué zona dormir para no perder media escapada en desplazamientos.
🤔 ¿Merece la pena ir a Ámsterdam solo 2 días?
Sí, pero con una condición: hay que elegir. En dos días te da tiempo al centro histórico completo, la Casa de Ana Frank, Jordaan y un solo museo grande (Van Gogh o Rijksmuseum, no los dos con calma). Lo que suele quedarse fuera son las excursiones largas: como mucho, una escapada corta a Zaanse Schans, pero no la ruta completa por Volendam, Marken y Edam.
Si prefieres no renunciar a nada de eso, échale un vistazo a nuestro itinerario de 3 días, que ya deja hueco para un museo grande con calma y una excursión de medio día.
🎟️ Actividades más reservadas en Ámsterdam
Ámsterdam recibe visitantes todo el año y, en fin de semana, las actividades con más tirón se llenan antes. Si ya sabes que quieres hacer alguna de estas, resérvala con unos días de margen:
🚶 Free tour por Ámsterdam – para situarte el primer día y entender cómo se organizan los barrios del centro.
🚤 Paseo en barco por los canales – el plan más clásico de la ciudad, y con razón: desde el agua Ámsterdam se ve de otra manera.
🎨 Entrada al Museo Van Gogh – de los museos más visitados de Europa; sin entrada reservada es fácil quedarse fuera.
🏛️ Tour de Ana Frank por el barrio – para conocer la historia de Ana y del barrio en el que vivió, más allá de la visita a la casa.
🗺️ ¿Tienes más o menos tiempo en Ámsterdam?
Este plan está pensado para dos días justos. Si tu viaje dura más, o prefieres ver todas las opciones antes de decidir, aquí tienes nuestras otras rutas por la ciudad:
- Ruta de 3 días por Ámsterdam – más tiempo para museos y barrios, sin ir con prisas
- Itinerario de 4 días en Ámsterdam – un ritmo más tranquilo y tiempo para excursiones
- Guía completa de Ámsterdam con 50 planes – si prefieres elegir tú qué ver
🧠 Consejos rápidos para aprovechar 2 días en Ámsterdam
Ámsterdam es compacta, pero lo que merece la pena está repartido entre el anillo de canales, el centro medieval y la zona de museos. Con solo dos días, el tiempo se te escapa si cruzas la ciudad de punta a punta varias veces.
Por eso he agrupado las visitas por zonas: cada día se mueve por un área concreta y va alternando monumentos, paseos junto al agua y algún plan más de barrio.
Y un aviso que te puede ahorrar un disgusto: la Casa de Ana Frank y el Museo Van Gogh suelen agotar las entradas con días de antelación. Si quieres ver alguno de los dos, déjalo reservado antes de salir de casa: en un viaje de dos días no hay margen para «ya iré otro día si está lleno».
Con la de Ana Frank hay que ir especialmente atento. Solo vende entradas online y las libera cada martes a las 10:00 para la semana que empieza seis semanas después — se agotan en minutos, así que resérvala en cuanto tengas las fechas del viaje cerradas.
🧭 Cómo encajar la ruta en un fin de semana en Ámsterdam
Lo más habitual es hacer esta ruta en un fin de semana, pero funciona igual si llegas a media tarde el primer día o si tu vuelo de vuelta sale tarde: basta con pasar alguna visita de un día al otro.
El Día 1 se queda en el centro histórico: Plaza Dam, canales, Jordaan y, al caer la noche, el Barrio Rojo. El Día 2 cambia de registro, con los museos de Museumplein, el Vondelpark y una lista de planes para rematar la escapada a tu aire.
🗓️ Qué ver en Ámsterdam en 2 días – Día 1. Centro histórico y canales
🏛️ Plaza Dam, Palacio Real y Nieuwe Kerk
Todo el mundo acaba pasando por la Plaza Dam, así que tiene sentido empezar aquí. Lleva siglos siendo el gran punto de encuentro de la ciudad: se han montado mercados, se han hecho manifestaciones, se han celebrado fiestas de todo tipo… y hoy sigue llena de gente a cualquier hora.
El obelisco del centro, de más de 20 metros, es el Monumento Nacional, dedicado a los soldados neerlandeses que murieron en la Segunda Guerra Mundial. Si coincides con un 4 de mayo, verás la plaza cubierta de flores: ese día se celebran aquí los actos de recuerdo.
Uno de los lados lo ocupa el Palacio Real, levantado en el siglo XVII, cuando el comercio y la navegación habían convertido Ámsterdam en una de las ciudades más ricas del mundo. La fachada clásica ya impone, pero si entras, fíjate en la Sala de Recepción: candelabros de bronce, tapices y techos pintados con escenas de la historia neerlandesa.
Pegada al palacio está la Nieuwe Kerk. Lo de «Iglesia Nueva» despista, porque es gótica y del siglo XV, y su torre te servirá de referencia para orientarte por la zona. Por dentro es amplia y luminosa, con bóvedas y vidrieras, y hoy acoge sobre todo exposiciones temporales y conciertos.
🚶♂️ Haz un free tour por Ámsterdam
Si es tu primera vez en la ciudad, antes de lanzarte a callejear por tu cuenta te recomiendo este free tour por los imprescindibles de la ciudad. Los guías cuentan cómo un pequeño pueblo de pescadores a orillas del Amstel acabó convertido en la ciudad abierta y cosmopolita de hoy, y por el camino van soltando historias curiosas y leyendas que no vienen en las guías.
Es una forma cómoda de hacer una primera pasada por calles adoquinadas, puentes y plazas del centro sin estar pendiente del mapa. Después ya sabrás a qué sitios quieres volver con calma.
🌉 Pasear entre los canales
Ámsterdam tiene más de 70 kilómetros de canales, y son la razón de que la reconozcas en cualquier foto. Dedícales buena parte del primer día, sin prisa, siguiendo el agua de puente en puente entre casas estrechas que parecen inclinarse sobre el canal.
Los canales no se hicieron para la foto: se trazaron en el siglo XVII, en plena Edad de Oro, para mover mercancías, comunicar barrios y ordenar el crecimiento de una ciudad que no paraba de enriquecerse. Las casas que los bordean eran de comerciantes y familias adineradas, y hoy comparten orilla con cafés y tiendas de antigüedades.
Lo más bonito está en el Grachtengordel, el anillo de canales declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Lo forman tres canales principales, cada uno con su carácter:
Herengracht era el canal de la élite, y se nota en las mansiones: algunas todavía conservan sus interiores originales.
En Keizersgracht vivían comerciantes y banqueros, en edificios que resumen muy bien la arquitectura de los siglos XVII y XVIII.
Prinsengracht era el más ajetreado, por donde pasaba buena parte del comercio. Cuesta poco imaginarlo lleno de barcos cargados de especias, telas y rarezas llegadas de medio mundo.
Si te gusta hacer fotos, sal temprano o espera al atardecer: con esa luz, los reflejos de las fachadas y los puentes en el agua quedan preciosos.
🚤 Dar un paseo en barco por los canales
Después de recorrerlos a pie, toca verlos desde el agua. Desde el barco cambia por completo la perspectiva: las fachadas inclinadas, los puentes bajos y los pequeños patios que dan al canal se ven como nunca los verás desde la calle.

Hay cruceros para todos los gustos: recorridos panorámicos de una hora por los puntos más conocidos, otros con cena o música en directo y barcos pequeños, más tranquilos, para ir haciendo fotos. Si buscas algo económico y que funcione bien, yo reservaría este paseo en barco.
🕯️ Casa de Ana Frank
De vuelta en tierra, llega una de las visitas con más peso de Ámsterdam: la Casa de Ana Frank. Aquí vivió escondida Ana con su familia durante más de dos años, huyendo de la persecución nazi, y aquí escribió el diario que hoy se lee en medio mundo, con sus miedos, sus planes y una madurez que sorprende en una adolescente.
Las habitaciones y los pasadizos son estrechos, y recorrerlos mientras escuchas fragmentos del diario hace que el día a día en el escondite deje de ser algo abstracto. Es una visita que remueve, y precisamente por eso merece la pena.
Como entras con hora asignada, las esperas son cortas; lo importante es llegar puntual a tu franja. Si quieres saber más de la vida de Ana, de su diario y del contexto de la época, puedes reservar este tour de Ana Frank por el Barrio Judío con guía.
Y si lo que te interesa es todo lo que ocurrió en el barrio durante la guerra, el Tour de la II Guerra Mundial por el Barrio Judío abre bastante más el foco.
⛪ Westerkerk y su imponente torre
Esa torre que asoma por encima de los tejados desde casi cualquier punto de la zona es la Westertoren, y la iglesia a la que pertenece, la Westerkerk o Iglesia del Oeste, queda a dos pasos de la Casa de Ana Frank. Es del siglo XVII y guarda un vínculo curioso con la historia del arte: aquí descansan los restos de Rembrandt y de su hijo.
Aun así, lo que atrae a casi todo el mundo es la torre, de 85 metros. Para subir hay que armarse de paciencia, porque las colas son habituales, pero arriba tienes a tus pies el centro histórico, con los canales y los tejados de ladrillo rojo.
En lo alto hay un carillón de 51 campanas que sigue sonando cada hora. Y si puedes cuadrar la subida con el atardecer, mejor: con esa luz sobre los canales y las fachadas, es de los mejores sitios para fotografiar Ámsterdam desde arriba.
🚶♂️ Barrio de Jordaan: calles con historia y encanto
Del trajín de los canales principales pasas, casi sin darte cuenta, a otro ritmo. El Jordaan se construyó en el siglo XVII para alojar a trabajadores y artesanos, y algo de ese espíritu sigue ahí: menos turistas, más vida de barrio, calles adoquinadas y canales tranquilos.
Aquí están muchos de los cafés marrones, los bares de toda la vida, con madera oscura y ese aire de sitio que no ha cambiado en décadas. Entre tiendas de antigüedades, galerías y pequeños talleres, es fácil acabar metido en un patio escondido o en una placita donde no pasa nada, y precisamente ahí está la gracia.
Si prefieres que te cuenten la historia del barrio mientras lo recorres, puedes unirte a este recorrido gratuito por Jordaan, Leidseplein y Vondelpark.
🛍️ Negen Straatjes: las calles con más estilo de Ámsterdam
Pegadas al Jordaan están las Negen Straatjes, «las Nueve Calles»: un pequeño laberinto peatonal entre los canales principales que durante décadas atrajo a artistas, diseñadores y gente creativa que buscaba algo distinto al bullicio del centro.
Hoy es la zona de las boutiques originales, las tiendas vintage, las galerías y los cafés donde sentarse a ver pasar gente. No hace falta venir con ganas de comprar: un par de horas de paseo ya compensan.
Los fines de semana, además, el ambiente se anima con mercadillos callejeros, músicos en las esquinas y algún evento pequeño. Si tu escapada cae en sábado o domingo, es buen momento para pasar por aquí.
🏙️ Plaza Spui y el Begijnhof
Después de tanta tienda, la Plaza Spui es un buen sitio para bajar el ritmo. Es de mis paradas fijas en Ámsterdam: librerías, cafés con terraza, edificios de tonos cálidos y, muchos días, mercados de libros y de arte que le dan un aire bastante bohemio.
Desde aquí, casi escondida, se entra al Begijnhof. El cambio es inmediato: dejas atrás el ruido y te encuentras en un patio en silencio, con casas de fachada típica holandesa alrededor de un jardín muy cuidado.
Durante siglos vivieron aquí las beguinas, mujeres que hacían vida en comunidad, dedicadas a la oración y a ayudar a los demás, pero sin votos formales de clausura. Busca el número 34: es la casa más antigua de Ámsterdam. En el mismo patio está la Engelse Kerk, una iglesia gótica que conserva detalles de su pasado religioso.
Antes, las puertas del Begijnhof se cerraban al anochecer, como si fuera una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Hoy sigue siendo de los pocos rincones del centro donde se está tranquilo de verdad.
🌸 Bloemenmarkt, el mercado de las flores
Sigue hasta el canal Singel, uno de los más antiguos de la ciudad, para ver el Bloemenmarkt, el mercado de flores. Durante siglos los puestos estuvieron montados sobre barcazas flotantes; hoy se apoyan en estructuras fijas, pero siguen pegados al agua.
Hay tulipanes, narcisos, jacintos y plantas exóticas en cualquier época del año, aunque lo que más se lleva la gente son los bulbos de tulipán: pesan poco, son baratos y, unos meses después, te florecen en casa. Muchos puestos los venden ya preparados para meterlos en la maleta.
El tulipán tiene aquí una historia curiosa. En el siglo XVII se puso tan de moda que desató la tulipomanía, considerada la primera burbuja especulativa de la historia: algunos bulbos llegaron a costar lo mismo que una casa. Ahora, por suerte, te llevas unos cuantos sin arruinarte.
Sí, se ha vuelto bastante turístico. Aun así, si te gustan las plantas o simplemente te apetece pasear entre flores, merece la parada. También hay puestos de souvenirs, semillas certificadas para viajar a otros países y alguna pieza de cerámica de Delft.
Y si viajas en primavera, apúntate esto: es la temporada de la excursión a Keukenhof, los jardines más famosos del país, donde florecen millones de tulipanes a la vez.
⛪ Oude Kerk en el Barrio Rojo
El primer día termina en el Barrio Rojo, la zona más famosa (y más polémica) de Ámsterdam. Pero antes de meterte en sus calles, entra en la Oude Kerk, la Iglesia Vieja: es el edificio más antiguo de la ciudad, un templo gótico consagrado en 1306, cuando Ámsterdam apenas empezaba a crecer alrededor de sus canales.
Lo primero que llama la atención dentro es el techo de madera, el mayor de su tipo en toda Europa. Bajo el suelo de piedra hay más de 2.000 personas enterradas, entre ellas Saskia van Uylenburgh, la mujer de Rembrandt, y las vidrieras llenan el interior de color.
El contraste tiene su gracia: fuera, el barrio no para; dentro, todo va a otra velocidad. Hoy la iglesia acoge, además de los oficios religiosos, exposiciones de arte contemporáneo que juegan con la historia del edificio.
Para entender cómo ha cambiado esta parte de la ciudad desde la Edad Media, puedes apuntarte a un free tour por el Barrio Rojo: los guías locales cuentan anécdotas que solo paseando no descubrirías.
Para decidir la hora, las normas y qué hacer si viajas con niños, mira la guía de cómo visitar el Barrio Rojo de Ámsterdam.
🌙 La noche en el Barrio Rojo
Si tu escapada solo tiene una noche, pásala aquí. Con los neones rojos reflejándose en los canales y las calles estrechas llenas de gente, el barrio cambia por completo respecto a lo que ves de día.
Su historia arranca en el siglo XIV. Estaba junto al puerto, así que se llenó de marineros y comerciantes, y detrás de ellos llegaron tabernas, burdeles y locales de ocio. Con los siglos acabó siendo un distrito conocido en medio mundo, símbolo de la tolerancia neerlandesa y de su forma tan particular de regular ciertas actividades.
Además de los famosos escaparates, hay bares históricos, cafés y clubes donde la noche se alarga hasta tarde, y un ir y venir constante de visitantes de todas partes.
Es también una de las zonas más conocidas por sus coffeeshops. Si piensas entrar en alguno, infórmate antes de las normas: la legislación neerlandesa sobre el cannabis es muy concreta.
✈️🚐 Traslado privado al hotel desde Schiphol
El aeropuerto de Schiphol está bien comunicado con la ciudad en tren, pero entre trasbordos, maletas y cansancio, la llegada se puede hacer cuesta arriba, sobre todo si aterrizas de noche o viajas con niños.
Con un traslado privado sales del aeropuerto y vas directo a tu hotel, esté en el centro histórico, junto a los canales o en un barrio más alejado.
Eliges el vehículo según cuántos seáis y el equipaje que llevéis, el conductor te espera a la salida y el precio es cerrado desde el principio, así que no hay sorpresas.
🗓️ Qué ver en Ámsterdam en 2 días – Día 2. Museos y rincones con historia
El segundo día sales del casco antiguo y cambias de tercio: por la mañana, los grandes museos de Museumplein; después, parque, cerveza o cualquiera de los planes que te dejo más abajo para cerrar tu fin de semana en Ámsterdam a tu aire.
🎨 Museo Van Gogh
Empieza el día en Museumplein, la gran plaza cultural de la ciudad, con el Museo Van Gogh. Es de los museos más visitados de los Países Bajos, y no solo por los cuadros: está pensado para que entiendas la vida del pintor, sus dificultades y cómo fue cambiando su manera de pintar.
Aquí verás versiones de Los girasoles, La habitación de Van Gogh en Arlés y muchos de sus paisajes de colores intensos. Pero no pases de largo por las cartas que se escribía con su hermano Theo: ahí se ve lo mucho que le costó salir adelante a alguien que casi no vendió cuadros en vida.
Las entradas vuelan, así que reserva la tuya sin esperas aquí (27€ la entrada de adulto). Si prefieres que te lo expliquen, tienes esta visita guiada en español, que se fija en detalles que por tu cuenta es fácil pasar por alto.
Con solo dos días no te sobra tiempo para colas: los viernes el museo abre hasta las 21:00, así que si tu itinerario te lo permite, entrar sobre las 17:00 ese día suele significar bastante menos gente que a media mañana.
🖼️ Rijksmuseum
Al otro lado de la plaza está el Rijksmuseum, el gran museo del arte neerlandés. Si solo vas a entrar en uno de los dos, elige según lo que te tire más: Van Gogh si te interesa él en concreto, el Rijks si prefieres un repaso a los grandes maestros holandeses. Guarda más de 8.000 piezas entre pinturas, esculturas y objetos históricos, así que recorrerlo es ir saltando de siglo en siglo.
Las dos obras que busca todo el mundo son La ronda de noche, de Rembrandt, una de las pinturas más influyentes del barroco europeo, y La lechera, de Vermeer, que sorprende por la calma y la luz con que retrata una escena cotidiana. Guarda algo de tiempo para el resto: porcelana, armaduras antiguas y maquetas de barcos de la época dorada de la navegación holandesa.
Con solo dos días, no merece la pena perder tiempo en la cola: puedes conseguir tu entrada sin esperas aquí (27€ adulto) o, si te gusta tener contexto, reservar una visita guiada en español que sitúa cada obra en su época.
Si puedes elegir hora, entra a la apertura (9:00) o después de las 15:00 — los martes suele estar más tranquilo, y abril, mayo y agosto son los meses con más gente.
🌳 Vondelpark
Después de tanto museo, el cuerpo pide aire libre, y el Vondelpark queda a un paso de Museumplein. Se inauguró en 1865, siguiendo el estilo de los grandes jardines europeos del siglo XIX, y es de los sitios favoritos de la gente de Ámsterdam.
Lagos, praderas y caminos entre árboles: aquí se viene a pasear en bici, a tumbarse en la hierba o a hacer un picnic. En verano, el teatro al aire libre programa conciertos y funciones gratuitas, y entre familias, músicos callejeros y grupos de amigos siempre hay algo pasando.
🍻 Heineken Experience
Para cambiar por completo de tema, la Heineken Experience ocupa la antigua fábrica de la cerveza neerlandesa más conocida del mundo. El recorrido cuenta cómo nació la empresa en 1864, quién fue Gerard Adriaan Heineken y cómo aquella pequeña cervecería acabó presente en más de 190 países.
Por el camino ves el proceso de elaboración, de la selección del lúpulo al embotellado, con varias zonas interactivas, y al final hay degustación de distintas variedades. Es tanto museo como escaparate de la marca, así que tómatelo como lo que es. Si te apetece, compra tus entradas sin colas aquí.
⛪ Una iglesia escondida en un ático
Lo que queda de tarde depende de ti: a partir de aquí te dejo varias ideas para elegir según lo que te apetezca. La más curiosa, para mí, es esta. Durante la Reforma protestante, los católicos neerlandeses no podían celebrar su culto en público, así que se las arreglaron con iglesias clandestinas como la Iglesia de Nuestra Señora del Ático.
Está en lo alto de una casa del siglo XVII que hoy es museo: entras en una vivienda típica de la época, vas subiendo pisos y, bajo el tejado, aparece una iglesia completa.
🕍 La huella judía en la ciudad
En el siglo XVII, Ámsterdam fue refugio de la comunidad sefardí, y su gran símbolo es la Sinagoga Portuguesa. Se ilumina solo con velas, y por dentro conserva un ambiente solemne que parece de otra época.
Está en el antiguo Barrio Judío, donde también tienes el Museo Histórico Judío y otros espacios que cuentan la historia de esta comunidad en los Países Bajos.
🏮 Barrio Chino y templos orientales
A un paso del Barrio Rojo, el Barrio Chino es otra Ámsterdam: restaurantes, tiendas y templos. Lo que más llama la atención es el He Hua, un templo budista de fachada muy colorida que presume de ser el más grande de Europa y que, en pleno centro, te traslada de golpe a Asia.
⚖️ Historia en Nieuwmarkt
Nieuwmarkt es de los rincones con más sabor medieval del centro, y todo gira alrededor de The Waag. Este edificio fortificado del siglo XV ha sido puerta de la muralla, sede de gremios e incluso sala de disecciones en tiempos de Rembrandt. Hoy es un café-restaurante, buen sitio para sentarse a mirar la plaza.
🌉 Puentes con encanto
Ámsterdam tiene más de mil puentes, y el Magere Brug, el «Puente Delgado», es seguramente el más famoso. Es levadizo, de madera, y todavía hoy se abre varias veces al día para dejar pasar a los barcos que navegan por el Amstel.
🧊 Un bar helado y otras experiencias curiosas
Para algo completamente distinto, el Icebar Xtracold: paredes, vasos y mesas de hielo, con la temperatura rondando los -10 °C. Otra opción es visitar una fábrica de diamantes y entender por qué Ámsterdam fue durante siglos una de las capitales mundiales de la talla de estas piedras.
🔬 Museos originales
Si ya has cumplido con los grandes clásicos, hay otros museos menos obvios que merecen mucho la pena. El NEMO está lleno de exposiciones interactivas de ciencia y tecnología que disfrutan tanto los niños como los mayores. El Moco, en cambio, va de arte moderno y contemporáneo, con obras de Warhol, Banksy o Basquiat.
🌿 Un respiro verde
Y si necesitas un rato de calma, el Jardín Botánico de Ámsterdam se fundó en 1638 y es uno de los más antiguos del mundo. Tiene miles de especies de plantas, y su casa de las palmeras es de los rincones más fotogénicos del jardín.
Todo esto es solo un adelanto: la lista completa de planes por la ciudad, con muchos más rincones y experiencias para elegir, la tienes en nuestra guía de qué hacer en Ámsterdam.
🌾 Si tienes más días: excursiones desde Ámsterdam
¿Te sobra algún día después del fin de semana? Ámsterdam es muy buena base para salir a los alrededores: pueblos tradicionales, molinos y paisajes de postal holandesa a poca distancia de la ciudad.
La forma más cómoda de ver varios de golpe es esta excursión organizada, que en pocas horas te lleva de los canales urbanos a los molinos de viento, las casas de madera y los mercados de queso con siglos de historia.
🧀 Volendam, Marken, Edam y Zaanse Schans
Son los cuatro clásicos de la ruta por el norte de Ámsterdam, y cada uno tiene su gancho: el puerto pesquero de Volendam con su arenque, las casas de madera verdes de Marken, el queso y los canales tranquilos de Edam y los molinos, todavía en marcha, de Zaanse Schans. Qué ofrece cada uno y cómo se combinan en una misma salida te lo cuento con calma en nuestra guía de excursiones de un día desde Ámsterdam.
Si no quieres preocuparte del transporte, lo más práctico es reservar la excursión organizada aquí: ves los cuatro lugares en un solo día.
🌷 Keukenhof, el parque de los tulipanes
Si viajas en primavera, esta es la excursión que no te conviene dejar pasar. La fiebre de la tulipomanía que te contaba en el Bloemenmarkt pasó hace siglos, pero donde mejor se ve que la pasión holandesa por los tulipanes sigue viva es en el Parque de Keukenhof.
Solo abre en temporada, entre marzo y mayo, cuando florecen más de siete millones de bulbos: tulipanes sobre todo, pero también narcisos, jacintos y lirios. El nombre significa «jardín de la cocina», porque en el siglo XV estas tierras eran el huerto de hierbas de una condesa local.
Cómo fue nuestra visita te lo contamos en este post sobre Keukenhof. Para ir desde Ámsterdam, lo más cómodo es reservar esta excursión desde Ámsterdam, con transporte y entrada sin esperas incluidos.
🚂 Más excursiones desde Ámsterdam
Con un día entero libre también te puedes ir más lejos: a Brujas, ya en Bélgica (te la contamos en nuestro artículo sobre Brujas y la excursión la puedes reservar aquí), a los canales sin coches de Giethoorn o a Róterdam y La Haya, que se combinan bien en esta excursión de un día.
Si dudas entre unas y otras, en la guía de excursiones desde Ámsterdam tienes consejos para elegir y unas cuantas ideas más, de Delft al Castillo de Haar.
🗺️ Mapa de Ámsterdam en 2 días
❓ Dudas habituales para un viaje de 2 días en Ámsterdam
¿Da tiempo a ver Ámsterdam en 2 días?
Sí, si te organizas bien. En dos días ves lo principal del centro, entras en algún museo y te da para al menos una experiencia más, como el paseo en barco o una excursión corta.
¿Qué es imprescindible reservar con antelación?
Sobre todo la Casa de Ana Frank y el Museo Van Gogh. Las de Ana Frank salen a la venta seis semanas antes y vuelan en minutos; las del Van Gogh aguantan algo más, pero en fin de semana tampoco conviene dejarlas para el último momento.
¿Es mejor moverse a pie o en transporte público?
El centro se recorre muy bien andando. Para los trayectos más largos, el tranvía te ahorra bastante tiempo.
¿Van Gogh o Rijksmuseum si solo me da tiempo a uno?
Depende de lo que busques. El Van Gogh se centra en un solo pintor y se ve en un par de horas; el Rijksmuseum es mucho más grande y repasa la historia del arte neerlandés, con Rembrandt y Vermeer como estrellas. Si nunca has estado en ninguno y te gusta la pintura en general, el Rijks da una visión más amplia.
¿Se puede hacer una excursión en un fin de semana en Ámsterdam?
Solo una corta. Zaanse Schans está lo bastante cerca como para ir y volver en media jornada, y en primavera Keukenhof también te cabe si le das una mañana o una tarde. La ruta completa por Volendam, Marken y Edam o una escapada a Brujas, en cambio, piden el día entero, y en dos días eso es renunciar a medio itinerario: para esas, mejor alargar el viaje.
✈️ Cómo llegar al centro de Ámsterdam desde el aeropuerto
El Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol está a unos 20 kilómetros del centro y muy bien comunicado con la ciudad. Qué opción te conviene depende sobre todo del presupuesto, del equipaje y de la hora a la que aterrices.
La mejor opción:
🚗 Traslado privado: lo más cómodo para empezar el viaje es un traslado privado que te recoja en el aeropuerto y te deje en la puerta del alojamiento. Se agradece especialmente con niños, con mucho equipaje o si llegas a última hora.
Otras opciones:
🚆 Tren: es lo que usa la mayoría. La estación está bajo la propia terminal, hay trenes muy a menudo durante todo el día y en unos 15-20 minutos llegas a Amsterdam Centraal. Rápido y barato.
🚌 Autobús Airport Express (línea 397): te deja en distintos puntos del centro, como Museumplein o Leidseplein, en unos 30-40 minutos según el tráfico. Te compensa si tu alojamiento queda lejos de la estación central.
🚖 Taxi: los encuentras en la zona de llegadas. Tardas entre 20 y 30 minutos en llegar al centro, pero sale bastante más caro que el tren.
🚲 Cómo desplazarse por Ámsterdam
En un fin de semana lo normal es moverse casi todo el tiempo andando: el centro de Ámsterdam está hecho para eso. Aun así, el transporte público te sacará de más de un apuro. Los tranvías son lo más útil dentro del centro, y el metro, para llegar a las zonas más alejadas.
Si vas a usarlo bastante, échale un ojo al abono de 2 días, que te permite subir a todas las líneas de metro y tranvía durante todo el fin de semana.
Si quieres moverte como la gente de aquí, prueba la bici: puedes hacer un tour en bicicleta.
El agua es otra forma de desplazarte: un paseo en barco por los canales te enseña la arquitectura y los puentes históricos desde abajo.
Y si prefieres no pensar en rutas, el bus turístico hop-on hop-off te deja subir y bajar en los principales puntos de interés cuando quieras.
🏨 Dónde alojarse en Ámsterdam
Con solo un fin de semana, el sitio donde duermes pesa mucho: cada trayecto largo es tiempo que le quitas a la ciudad. Hay de todo, desde el centro más animado hasta barrios tranquilos junto a los canales, así que te cuento dónde nos alojamos nosotros y qué zonas me parecen mejores para una escapada corta.
Nuestro hotel en Ámsterdam
En nuestra última escapada de fin de semana a Ámsterdam nos quedamos en el Hotel Asterisk, a family run hotel, y acertamos de pleno. Es un hotel boutique pequeño, a pocos pasos del Museo Van Gogh y del Rijksmuseum, tranquilo, cómodo y muy bien situado para moverse por la ciudad.
Lo lleva una familia, y se nota en el trato, algo difícil de encontrar en las grandes cadenas. Las habitaciones estaban recién renovadas: luminosas, acogedoras, con camas amplias, muy buenas duchas y café de cortesía. La decoración nos gustó mucho, porque mezcla elementos históricos del edificio con un estilo actual.
El personal fue muy amable: nos dieron mapas personalizados y nos recomendaron restaurantes de la zona poco conocidos. Además, la parada de tranvía estaba literalmente a la vuelta de la esquina, así que llegar a cualquier punto de Ámsterdam era facilísimo.
Si preparas una visita corta pero intensa, lo recomendamos sin dudarlo. Puedes consultar la disponibilidad del hotel para tus fechas en este enlace.
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Centro histórico: si la idea es exprimir el fin de semana al máximo, esta es tu zona. Tienes la Plaza Dam, el Barrio Rojo y la estación central a un paseo, y aunque hay ambiente a todas horas, también hay hoteles donde se descansa bien pese al bullicio.
Aquí mi recomendación es el Grand Hotel Krasnapolsky, en plena Plaza Dam: habitaciones modernas, mucho lujo y un desayuno excelente servido en su famosa sala de invierno.
Jordaan: para un ambiente más relajado sin alejarte del centro. Galerías pequeñas, cafés, tiendas independientes y algunos de los canales más fotogénicos de la ciudad; si buscas un toque local y romántico, es el barrio.
Mi elección aquí sería el Canal House, un hotel boutique elegante en un edificio histórico frente al canal, con habitaciones de estilo contemporáneo. Perfecto si quieres algo especial y con privacidad.
De Pijp: la cara más bohemia y multicultural de Ámsterdam, con el popular mercado Albert Cuyp. Gusta mucho a los viajeros jóvenes y a quien quiere ver la ciudad más moderna, y está bien conectado con el centro en transporte público.
Si te apetece darte un capricho, el Hotel Okura Amsterdam es de alta gama: habitaciones amplias, restaurantes premiados y un spa para recuperarte después de todo el día andando.
Barrio de los Museos: la mejor opción si tu fin de semana gira alrededor del arte. El Rijksmuseum, el Museo Van Gogh y el Vondelpark te quedan en la puerta, en un barrio tranquilo pero bien comunicado con el resto de la ciudad.
Aquí encaja muy bien el Max Brown Hotel Museum Square, un boutique acogedor con una ubicación inmejorable para empezar el día en los museos.
Consejos para tu estancia
- Reserva pronto: Ámsterdam se llena los fines de semana, sobre todo en primavera y verano, y cuanto antes reserves, más donde elegir. Para ver las mejores ofertas de alojamiento en la ciudad, haz clic aquí.
- Elige la zona según tu plan: si vas a por museos, quédate en la zona de los museos; si lo tuyo es salir por la noche, mejor Jordaan o el centro histórico.
- Tira de transporte público: entre la red de tranvías y las bicis compartidas, moverse de un barrio a otro es fácil aunque te alojes lejos del centro.
- Prueba algo diferente: hay alojamientos en casas flotantes y apartamentos junto a los canales, una manera muy de Ámsterdam de pasar la noche.
📌 Organiza mejor tu viaje a Ámsterdam
Si quieres retocar la ruta o adaptarla a los días que tengas, aquí tienes el resto de nuestras guías de la ciudad:
Y si te interesan los alrededores, en nuestra guía de excursiones desde Ámsterdam tienes muchas más ideas.
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