Escrito por Gábor Kovács
Si pudieras mirar Nueva York desde el aire, verías dos zonas que destacan por su verticalidad: el bosque de rascacielos del Distrito Financiero, en la punta sur de Manhattan, y Midtown, esa otra “cordillera urbana” que se alza más o menos a la altura del Empire State. Entre esos dos centros de poder e iconos turísticos, se despliega una parte de la ciudad que a veces pasa más desapercibida, pero que guarda algunos de los barrios con más personalidad de Nueva York.
En esta franja intermedia de Manhattan se mezclan calles con historia, escenas de barrio, edificios bajos, parques pequeños y mucho ambiente local. Greenwich Village, Little Italy, SoHo, Nolita o Chinatown son solo algunos de los nombres que forman este mosaico urbano donde cada esquina cuenta una historia distinta. Algunos, como el Village o Chinatown, ya son bien conocidos por los viajeros, pero hay otros rincones que no aparecen en tantas guías y que merecen igual o más atención.
En este post te proponemos un paseo por estos barrios que se sitúan entre Lower Manhattan y Midtown, para descubrir otra cara de la ciudad.
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Barrios de Nueva York entre Lower Manhattan y Midtown
🏙️ 1. TriBeCa
Comenzamos este recorrido por los barrios entre Lower Manhattan y Midtown con TriBeCa, una zona que combina historia, arte y lujo con un equilibrio muy neoyorquino. El nombre viene de Triangle Below Canal Street (el triángulo por debajo de la calle Canal), haciendo referencia a su peculiar forma geográfica y a su ubicación al norte del Distrito Financiero, en la parte oeste de Manhattan.
Durante gran parte del siglo XX, TriBeCa fue un barrio de carácter industrial, lleno de almacenes y edificios de ladrillo que servían a las necesidades portuarias de la ciudad. Sin embargo, a partir de los años 70, artistas y creativos empezaron a instalarse en sus antiguos lofts, atrayendo consigo una transformación progresiva. Hoy en día, esos mismos edificios han sido renovados y albergan apartamentos de lujo, galerías, estudios de diseño y algunos de los restaurantes más sofisticados de Nueva York.
Aunque la zona se ha gentrificado bastante, TriBeCa no ha perdido del todo su aire bohemio y cinematográfico. Caminar por calles como Harrison Street o Jay Street es como pasear por un decorado de película: fachadas de ladrillo rojo, escaleras metálicas en los laterales, esquinas que parecen pensadas para una persecución policial o una escena romántica. De hecho, muchas producciones han elegido este barrio como escenario por su estética tan característica.
Un lugar muy especial para los amantes del cine es la caseta de bomberos de los Cazafantasmas (Ghostbusters Firehouse), en North Moore Street. Aunque no se puede visitar por dentro —sigue siendo una estación de bomberos en funcionamiento—, es uno de esos rincones que los fans de la película reconocen al instante.
Además, TriBeCa es sede del prestigioso Tribeca Film Festival, creado por Robert De Niro tras el 11-S con la intención de revitalizar culturalmente la zona. Gracias a este evento, el barrio se llena cada año de proyecciones, arte y talento internacional.
🐉 2. Chinatown
A una altura similar a TriBeCa, pero en el lado este de Manhattan, se encuentra uno de los barrios más vibrantes y caóticos de la ciudad: Chinatown. Es un lugar que no pasa desapercibido. Basta con cruzar una calle para que el paisaje urbano cambie por completo: los letreros en caracteres chinos, el bullicio de los comercios, el olor a especias, pescado fresco o dim sum recién hecho… Aquí, Nueva York parece convertirse por un momento en una ciudad del sur de China.
Este barrio, uno de los más antiguos de inmigración china en EE. UU., alberga una de las comunidades asiáticas más grandes fuera de Asia. Se calcula que viven en él más de 100.000 personas, en su mayoría de origen chino, aunque también hay presencia vietnamita, tailandesa y de otras culturas del continente asiático.
Chinatown es un lugar para pasear sin prisas, implemente dejándote llevar por las calles llenas de movimiento. Puedes entrar en alguno de sus templos budistas, pequeños y discretos, pero con una atmósfera muy especial. También merece la pena sentarse un rato en Columbus Park, donde los vecinos se reúnen a tocar música tradicional china, jugar al mahjong o simplemente charlar a la sombra.
Para quienes disfrutan con la comida asiática, este es un verdadero paraíso. Hay restaurantes especializados en cocina cantonesa, de Sichuán, dumplings taiwaneses, fideos vietnamitas, bubble tea y muchas otras delicias que difícilmente probarías todas en un solo viaje. Desde locales modestos con mesas compartidas hasta pequeños restaurantes familiares con décadas de historia, la oferta es tan amplia como asequible.
Y si te gustan los mercados, prepárate para recorrer tiendas donde puedes encontrar desde ingredientes exóticos hasta tés, medicinas tradicionales, utensilios de cocina y todo tipo de objetos curiosos. Si quieres profundizar más en este barrio, puedes echar un vistazo al post completo que le hemos dedicado a qué ver en Chinatown Manhattan. Para conocer los rincones más emblemáticos de este y algunos otros barrios de la zona con un guía, únete a un free tour por Chinatown, Little Italy y SoHo.
🍕 3. Little Italy
Hoy en día, Little Italy apenas conserva el tamaño ni la esencia de lo que un día fue. Antiguamente, este barrio era el punto de encuentro de la comunidad italiana en Nueva York, un lugar vibrante lleno de tiendas, cafés y panaderías regentadas por familias recién llegadas desde el sur de Italia. Sin embargo, con el paso de las décadas y la expansión imparable de Chinatown, su territorio ha ido menguando hasta reducirse prácticamente a unas pocas manzanas alrededor de Mulberry Street.
Aun así, sigue siendo uno de esos barrios con historia, y para los más curiosos, puede tener cierto interés. Si te apetece conocer un poco más a fondo lo que queda de este legado italiano, puedes leer nuestro post dedicado a qué ver en Little Italy.
La realidad es que hoy Little Italy está dominada por restaurantes pensados para turistas, especialmente pizzerías y trattorias con decoración “de época” que a veces exageran su italianidad. Eso no significa que no haya sitios con historia: algunos de estos locales llevan funcionando desde hace décadas, y sirven platos clásicos en un ambiente familiar. Pero si buscas autenticidad, puede que te sepa a poco.
Una excepción clara es el mes de septiembre, cuando el barrio recobra algo de su antiguo espíritu con la celebración del Festival de San Gennaro, una tradición traída por los inmigrantes napolitanos a principios del siglo XX. Durante más de una semana, las calles se llenan de puestos de comida italiana, desfiles, música en vivo y un ambiente festivo que transforma el barrio por completo. Si tu viaje coincide con estas fechas, merece mucho la pena pasar por aquí.
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🎭 4. Lower East Side
Al este de Chinatown, entre calles estrechas y edificios de ladrillo con aire desgastado, se extiende uno de los barrios con más historia migratoria de Manhattan: el Lower East Side. Aunque hoy muchos lo pasan por alto al visitar Nueva York, este barrio fue durante décadas un importante punto de llegada para inmigrantes europeos, sobre todo judíos del este de Europa, italianos y alemanes que buscaban una vida mejor en Estados Unidos.
Hoy, el barrio ha cambiado mucho, como casi todo en Manhattan. Las viejas casas se han ido transformando en hoteles boutique, galerías de arte, bares con cócteles de autor y restaurantes de moda. Aun así, todavía quedan rincones donde se percibe el peso de la historia, lugares donde uno puede imaginar cómo era la vida de quienes llegaron aquí con poco más que una maleta y esperanza.
Uno de esos lugares es, sin duda, el mítico Katz’s Delicatessen. Fundado a finales del siglo XIX como una pequeña tienda de embutidos y adquirida poco después por la familia de Willy Katz, este local es mucho más que un restaurante: es parte del alma del barrio. Su fama se ha multiplicado desde que apareció en películas como Cuando Harry encontró a Sally, pero la esencia se mantiene intacta. Aquí se viene a comer un sándwich de pastrami como los de antes, servido con pepinillos encurtidos y un ambiente de pura nostalgia.
Las paredes están llenas de fotos de celebridades —desde presidentes hasta músicos y actores— que han pasado por aquí, pero lo mejor es mirar alrededor y ver cómo se mezclan turistas con neoyorquinos de toda la vida que siguen viniendo por costumbre.
Aunque el Lower East Side ya no tiene la atmósfera de gueto inmigrante de principios del siglo XX, todavía guarda un aire algo canalla, con tiendas vintage, librerías escondidas y bares donde suena música en directo. Si te interesa profundizar en la historia del barrio, puedes visitar el Tenement Museum, que ofrece visitas guiadas por antiguos edificios de apartamentos restaurados para mostrar cómo vivían las familias inmigrantes en diferentes épocas.
🛍️☕🖼️ 5. SoHo, NoHo y NoLita
Desde el Lower East Side volvemos a movernos hacia el oeste de Manhattan para llegar a tres barrios que destacan por su aire moderno y sofisticado: SoHo, NoHo y NoLita. A pesar de sus nombres algo crípticos, su denominación es muy sencilla: son siglas que hacen referencia a su posición respecto a la calle Houston, una arteria principal del sur de Manhattan.
- SoHo significa South of Houston Street (al sur de Houston)
- NoHo es North of Houston Street (al norte)
- NoLita, en cambio, es North of Little Italy (al norte de Little Italy)
NoLita: tiendas con encanto y cafés con estilo
NoLita es probablemente el más pequeño de los tres, y también el más discreto. Aunque antiguamente formaba parte de Little Italy, hoy ya no queda casi rastro de su herencia italiana. En su lugar, encontrarás boutiques de diseñadores independientes, librerías con encanto, cafeterías modernas y restaurantes con una estética cuidada. Es una zona perfecta para dar un paseo sin rumbo, curiosear escaparates y disfrutar del ambiente relajado.
La zona más animada se concentra alrededor de Lafayette Street, Elizabeth Street y Bond Street. Si te apetece un respiro cultural, puedes entrar en la St. Patrick’s Old Cathedral, la catedral católica más antigua de la ciudad, que sigue en activo y ofrece visitas guiadas a sus criptas.
SoHo y NoHo: arte, arquitectura y escaparates
Cruzando Houston hacia el sur, nos adentramos en SoHo, uno de los barrios más pintorescos y elegantes de Nueva York. Sus calles adoquinadas y fachadas de hierro fundido convierten a este barrio en un escenario habitual de rodajes y sesiones de fotos. Pasear por Spring Street, Mercer Street o Green Street es casi una visita obligada para quienes disfrutan con la arquitectura y el arte urbano.
Aunque hoy predominen las tiendas de lujo y las cadenas internacionales, el SoHo tuvo una época dorada como refugio de artistas, especialmente a partir de los años 60 y 70. En esa época, muchos creadores instalaron sus talleres en antiguos almacenes industriales, aprovechando los amplios espacios y los alquileres bajos. De ese pasado artístico aún quedan algunas galerías, lofts y un ambiente algo más alternativo si te alejas de las calles principales.
Justo al norte, en NoHo, el ambiente es más tranquilo, pero también muy cuidado. Aunque es un barrio pequeño, tiene un aire exclusivo con edificios residenciales reformados y algunos teatros y estudios de arte. Puedes pasar sin darte cuenta de que estás en otro barrio, pero si te fijas en los detalles, notarás la diferencia de ritmo.
🎨 6. East Village
Volviendo hacia el este de Manhattan, nos encontramos con un barrio que conserva una personalidad única dentro del caos neoyorquino. East Village es conocido por ser uno de los rincones más alternativos de la ciudad, con una historia marcada por el activismo social, la contracultura y una intensa vida artística.
A pesar de los procesos de gentrificación, East Village ha sabido mantener su espíritu rebelde, ese que lo convirtió en cuna del punk, del arte callejero y de numerosos movimientos contraculturales desde los años 60. Aquí vivieron artistas, escritores, músicos, filósofos y también personajes más oscuros. Durante décadas fue un barrio duro, con fama de conflictivo, pero hoy se ha transformado en un lugar bastante más tranquilo, sin perder del todo ese aire contestatario.
Una de las cosas que más llama la atención es la diversidad cultural. En sus calles conviven comunidades muy distintas: ucranianos, rusos, turcos, latinos… Todo esto se refleja en su gastronomía. Si te interesa probar algo diferente, este es un buen sitio para pedir un borscht tradicional (la famosa sopa de remolacha), o incluso experimentar un baño ruso o turco en alguno de los históricos «baths» del barrio.
También es un lugar que respira arte urbano por todas partes. Los murales, graffitis y pequeñas intervenciones artísticas decoran muros, persianas y puertas. Caminar por aquí es como recorrer una galería a cielo abierto, con mensajes que mezclan crítica social, humor y poesía visual.
El corazón del barrio es el Tompkins Square Park, un espacio verde que ha sido escenario de protestas, conciertos espontáneos, y también de momentos muy tensos en la historia del barrio. Hoy en día es un parque tranquilo donde verás a vecinos paseando al perro, músicos tocando en algún banco y niños jugando, aunque por la noche, conviene mantener cierta precaución, como en otras zonas menos turísticas.
Otra zona emblemática del East Village es Alphabet City, una porción del barrio donde las avenidas no tienen números, sino letras: A, B, C y D. En su día, esta parte era considerada peligrosa, especialmente a partir de la noche, pero hoy ha cambiado mucho. Pasear por aquí es totalmente seguro, y te toparás con cafeterías con encanto, pequeñas galerías, bares con música en directo y hasta jardines comunitarios.
🌳 7. Greenwich Village
Desde East Village, si sigues caminando hacia el oeste, pronto te encontrarás con uno de los barrios más carismáticos de Manhattan: Greenwich Village. Junto a su vecino, West Village, forman el conjunto conocido como The Village, una zona que parece jugar con las reglas del tiempo y del espacio. Aquí, el ritmo de Nueva York baja un poco la velocidad y la ciudad adquiere un aire más relajado, casi de pueblo dentro de la gran urbe.
La zona se extiende alrededor del conocido Washington Square Park, uno de los parques más vibrantes y con más historia del sur de Manhattan. Siempre hay movimiento: músicos callejeros, partidas de ajedrez, estudiantes de la Universidad de Nueva York (NYU), familias paseando, artistas… Es un espacio donde se cruzan generaciones y estilos de vida, y eso le da mucha vida al barrio.
Una de las cosas que más sorprende al pasear por Greenwich Village es la arquitectura. A diferencia del trazado cuadriculado de otras zonas de Manhattan, aquí las calles tienen curvas, bifurcaciones, y las aceras están flanqueadas por casitas bajas, muchas de ellas del siglo XIX. Las típicas brownstones con escaleras de hierro, los patios traseros escondidos y los árboles en las aceras le dan un aire cinematográfico que no es casual: muchas series y películas se han rodado en este barrio.
Pero que nadie se confunda: aunque sea tranquilo, The Village tiene mucha vida. Es un barrio con una gran oferta gastronómica y cultural. Encontrarás desde trattorias italianas de toda la vida hasta restaurantes de cocina africana o tailandesa. También abundan los bares de jazz, algunos históricos como el Village Vanguard o el Blue Note, donde aún se puede disfrutar de conciertos en espacios íntimos. Y si te interesa la historia más bohemia y clandestina, no faltan bares ocultos que evocan la época de la Ley Seca o clubes con programación alternativa.
Greenwich Village también ha sido históricamente un centro del movimiento LGTBI+ y de la lucha por los derechos civiles. En la esquina de Christopher Street con la 7ª Avenida se encuentra el Stonewall Inn, considerado el lugar de nacimiento del movimiento gay moderno tras los disturbios de 1969. Hoy es un lugar de memoria, pero también de celebración y orgullo. Si quieres recorrer los lugares más icónicos del barrio con un guía, podrías considerar este free tour por The Village.
🎬 8. West Village
Si Greenwich Village te ha parecido encantador, espera a descubrir su “hermano pequeño”, West Village. Ambos barrios forman el conjunto conocido como The Village, y aunque muchas veces se agrupan bajo el mismo nombre, West Village tiene su propia personalidad, algo más tranquila, más residencial y también muy cinematográfica.
En cuanto empiezas a pasear por sus calles te das cuenta de que aquí todo cambia de ritmo. No hay rascacielos, ni grandes avenidas, sino un trazado algo caótico lleno de calles empedradas, esquinas verdes y casas adosadas con jardincitos y escaleras de hierro forjado. Hay algo casi europeo en este rincón de Nueva York, donde el tiempo parece ir un poco más despacio.
West Village es probablemente uno de los barrios más bonitos y cuidados de Manhattan, y eso se nota en todo: fachadas restauradas, cafeterías con encanto, escaparates de diseño, calles arboladas… No es de extrañar que muchas celebridades lo elijan para vivir. Aquí el lujo no es ostentoso, sino discreto y con mucho estilo.
Una de las razones por las que West Village es tan popular entre los turistas es su conexión con la cultura pop. Aquí se encuentra la fachada del edificio donde vivían los protagonistas de Friends (en la esquina de Grove Street con Bedford Street), que sigue siendo uno de los puntos más fotografiados del barrio. También está el apartamento de Carrie Bradshaw, el icónico personaje de Sexo en Nueva York, situado en Perry Street. Aunque no se pueda visitar el interior, muchos fans se acercan solo para ver la famosa escalinata.
Pero más allá de las series, el verdadero encanto de West Village está en caminar sin rumbo fijo. Descubrir pequeñas librerías de barrio, panaderías artesanales, tiendas de segunda mano con ropa vintage o algún jardín escondido entre los edificios. Es un barrio que invita a tomarse el día con calma, sentarse en una terraza y observar la vida del vecindario.
Además, West Village tiene una oferta gastronómica excelente. Desde cafeterías minimalistas hasta restaurantes de autor y bares de cócteles escondidos tras fachadas anodinas. Si te interesa comer o tomar algo en esta zona, no faltan opciones para todos los gustos y bolsillos (más adelante en el post te recomendamos algunos de nuestros favoritos).
🥩 9. Meatpacking District
Junto a The Village, justo donde el ambiente residencial da paso a una estética más industrial, se encuentra Meatpacking District, un barrio que ha pasado por una transformación tan radical que cuesta imaginar cómo era hace solo unas décadas. Su nombre —que en inglés significa literalmente “distrito de empaquetado de carne”— no es decorativo: hasta los años 80, esta zona albergaba la mayor concentración de mataderos y almacenes cárnicos de Nueva York.
Aún hoy, las calles adoquinadas y las fachadas de ladrillo visto recuerdan aquel pasado. Pero lo que era una zona marginal, algo degradada y vinculada al comercio mayorista, dio un giro completo y se convirtió en uno de los rincones más modernos y vanguardistas de la ciudad. Aquí conviven galerías de arte, boutiques de lujo, restaurantes de diseño y hoteles con rooftops con vistas al río Hudson, todo con un aire contemporáneo, pero sin borrar del todo la historia del barrio.
Uno de los mayores símbolos de esta transformación es el High Line Park, un parque urbano suspendido sobre una antigua vía elevada de tren que ha revitalizado toda la zona. El parque empieza (o termina, según el sentido en que lo recorras) en el mismo Meatpacking District y continúa hacia el norte a través de Chelsea. Pasear por la High Line es una experiencia muy recomendable: desde las alturas puedes observar la ciudad desde una perspectiva diferente, mientras disfrutas de instalaciones de arte, jardines urbanos, bancos para descansar o incluso actuaciones espontáneas.
Además de su valor estético, la High Line conecta muy bien varios barrios de Manhattan, por lo que es un plan perfecto para combinar con visitas a Chelsea o Hudson Yards.
Si te interesa el arte moderno y contemporáneo, en esta misma zona también encontrarás el Whitney Museum of American Art, uno de los museos más interesantes de Nueva York para conocer la obra de artistas estadounidenses del siglo XX y XXI. Su terraza tiene una de las mejores vistas al río Hudson, ideal para una pausa antes de seguir caminando.
🎨 10. Chelsea
Siguiendo hacia el norte desde West Village o el Meatpacking District, te toparás con Chelsea, uno de los barrios más vibrantes de Manhattan y con una de las ofertas culturales más ricas de la ciudad. Aunque a veces se incluye dentro de Midtown (la línea divisoria varía según a quién le preguntes), Chelsea tiene una identidad muy marcada y se nota en cada calle.
Antiguamente era una zona industrial, pero hoy en día es sinónimo de arte, arquitectura moderna, mercados gourmet y una vida de barrio que mezcla tradición con modernidad. Si algo define a Chelsea es su faceta artística: el barrio cuenta con más de 200 galerías de arte, muchas de ellas gratuitas, repartidas principalmente en los alrededores de las calles 20 y 27 entre la 10ª y la 11ª Avenida. Aunque no seas un gran entendido en arte contemporáneo, pasear por estas galerías puede ser una experiencia muy interesante (y diferente del turismo habitual en Nueva York).
Uno de los lugares más emblemáticos de Chelsea es el Chelsea Hotel, todo un símbolo de la contracultura neoyorquina. Este edificio ha alojado a artistas, escritores y músicos tan conocidos como Bob Dylan, Patti Smith, Janis Joplin o Leonard Cohen. Aunque hoy en día ha sido renovado y convertido en un hotel de lujo, sigue conservando esa mística bohemia que lo rodea.
Y si hablamos de Chelsea, no podemos dejar fuera su lugar más popular entre locales y viajeros: el Chelsea Market. Este mercado cubierto ocupa el antiguo edificio de la fábrica de galletas Nabisco, donde se inventaron nada menos que las Oreo. Hoy en día es un espacio muy moderno, con una mezcla de puestos de comida gourmet, productos locales, panaderías artesanas, pequeños restaurantes de cocina internacional, tiendas de diseño y hasta alguna librería o boutique de ropa vintage.
Aunque no es precisamente barato, merece la pena entrar, aunque sea solo para curiosear. En nuestra experiencia, el ambiente es muy agradable, algo más relajado que en otros mercados de Manhattan, y es ideal para hacer una pausa a media mañana o almorzar antes de seguir caminando por la High Line, que pasa justo por encima del mercado.
🗺️ Mapa de los barrios entre Lower Manhattan y Midtown
📅 Itinerarios para recorrer los barrios del sur de Manhattan
Itinerario para 1 día
En la mañana, comienza tu ruta en TriBeCa, un barrio elegante con calles tranquilas y arquitectura industrial renovada. Desde allí, dirígete a Chinatown, un vibrante distrito lleno de vida, tiendas tradicionales y restaurantes donde probar auténtica comida asiática. Justo al lado, puedes pasear por Little Italy, con sus calles animadas y locales históricos que ofrecen deliciosa comida italiana.
Por la tarde, continúa hacia el Lower East Side, donde no puedes perderte el emblemático restaurante Katz’s Delicatessen para probar su famoso sándwich de pastrami. Luego, explora SoHo y NoHo, barrios conocidos por sus galerías de arte, arquitectura característica y tiendas de diseño. Termina el día en Meatpacking District, caminando por el High Line Park y disfrutando del ambiente moderno y las vistas elevadas.
Si te queda tiempo, pasa por Greenwich Village para ver el icónico Washington Square Park y cenar en alguno de sus bares con música en vivo. Así, tendrás un vistazo completo y dinámico de la diversidad y el encanto que ofrece el sur de Manhattan en un solo día.
Itinerario para 2 días
En el primer día, dedica la mañana a descubrir TriBeCa y su ambiente elegante y tranquilo. Luego camina por las calles de Chinatown y Little Italy, donde podrás disfrutar tanto de la arquitectura tradicional como de la gastronomía auténtica. No olvides visitar mercados y tiendas locales que conservan el sabor original de estos barrios.
Por la tarde, pasea por el Lower East Side, deteniéndote en el clásico Katz’s Delicatessen para probar su famoso pastrami. Después, recorre las calles de SoHo, NoHo y NoLita, admirando las galerías de arte, tiendas exclusivas y cafés con estilo que caracterizan esta zona. Finaliza el día con un paseo por el Meatpacking District y el innovador High Line Park, perfecto para disfrutar del atardecer.
El segundo día, dedícalo a explorar los barrios de East Village, con su arte callejero y ambiente alternativo, y Greenwich Village, donde puedes relajarte en el Washington Square Park y visitar sus bares de jazz. Por la tarde, recorre el West Village, más residencial y tranquilo, ideal para pasear sin prisas. Termina el día en Chelsea, visitando el famoso Chelsea Market y sus galerías de arte, disfrutando de un ambiente vibrante y cosmopolita.
🏨 Dónde alojarse en el sur de Manhattan
Alojarse en el sur de Manhattan —en barrios como Tribeca, Greenwich Village, Chelsea o el Meatpacking District— es ideal si buscas zonas con personalidad, buena gastronomía y una ubicación muy práctica para moverte por la ciudad. En esta parte de Manhattan encontrarás desde hoteles boutique con encanto hasta alojamientos de lujo, la mayoría con precios medios-altos en función del barrio.
En Tribeca, por ejemplo, destacan los hoteles de diseño y las opciones más exclusivas, en un entorno tranquilo y elegante. Una opción espectacular en esta zona es el Warren Street Hotel, un alojamiento de lujo con diseño contemporáneo y vistas al One World Trade Center.
En Greenwich y West Village hay pequeños hoteles con mucho encanto, perfectos si te apetece quedarte en una zona más residencial y con ambiente relajado. Uno de los más emblemáticos es el Hotel Chelsea, que ha sido completamente renovado y ofrece una experiencia única en un entorno artístico e histórico.
En Chelsea, cerca del High Line y del mercado, encontrarás tanto hoteles modernos como alojamientos algo más asequibles. Por ejemplo, el The High Line Hotel es ideal si buscas un lugar con carácter y encanto vintage, mientras que el Courtyard by Marriott New York Manhattan/Chelsea es una buena alternativa si quieres alojarte en una zona bien comunicada sin gastar demasiado.
🍽️ Restaurantes recomendados en el sur de Manhattan
A nivel gastronómico, el sur de Manhattan es un paraíso. Aquí puedes encontrar desde sitios míticos que han salido en películas o series hasta locales modernos y propuestas internacionales. Cada barrio tiene sus clásicos.
En West Village puedes probar una porción en Joe’s Pizza, uno de los referentes de la pizza neoyorquina, o pasarte por Magnolia Bakery y descubrir su famoso banana pudding. Si vas hacia el East Village, no dejes de visitar alguno de sus restaurantes ucranianos o rusos, perfectos para probar un buen borscht. En el Lower East Side, el icónico Katz’s Delicatessen sigue siendo uno de los lugares más auténticos para un sándwich de pastrami.
En Tribeca y Chelsea abundan los restaurantes más modernos y sofisticados. El Chelsea Market es una parada imprescindible si te apetece picar algo en un entorno con buen ambiente, con puestos que van desde mariscos frescos hasta cocina asiática y repostería artesanal.
Y si estás buscando algo más alternativo, te recomendamos simplemente dejarte llevar: esta zona de Manhattan está repleta de cafeterías con encanto, panaderías de autor y pequeños restaurantes escondidos en calles tranquilas.
Si estás planeando un viaje a Nueva York, te vendría genial leer nuestras guías para ayudarte a preparar la visita:Qué ver en Nueva York – una guía completa con 100 planes inolvidables
Qué hacer en Nueva York en 5 días – ruta exprés
Qué ver en Nueva York en 7 días – el itinerario definitivo para una semana
Y hasta aquí nuestro recorrido por el sur de Manhattan, una zona diversa, con barrios llenos de historia y personalidad. Desde rincones bohemios hasta zonas de moda, es una de las partes más agradables para pasear, probar buena comida y sentir el verdadero ritmo de la ciudad.
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